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Opinión

Permítanme quitarme el sombrero: desde las ventanas se seguirá escuchando la voz de Fidel

Ives Ortega Poeta


 Por La Tribuna

01-12-2016_20-48-17IVESORTEGA

 

 Mientras el resto del mundo seguía desarrollándose en la vorágine de la modernidad, la multiplicidad de productos de mercado, entre créditos y deudas, Cuba encaminó sus pasos hasta alcanzar logros con una Educación gratis y de calidad de las más prestigiosas del mundo.

 

¿Dónde está la “dignidad” de la gente en Cuba? ¿De dónde obtuvo la dignidad ese pueblo que  vive en la “pobreza”, más aún, cuando la pobreza nunca  ha sido digna, luego que la pobreza te obliga a las cosas peores, las peores conductas, los peores tratos, lo que se traduce a todo lo que lleva al ser humano  a sobrevivir como sea? Es precisamente a esto que me quiero referir. La “pobreza”, de acuerdo a la RAE, Real Academia Española, la define como” “falta, escasez” Esta definición concuerda con una idea de un tipo de sociedad apegada a costumbres propias del  mercado. Cualquiera que haya puesto un pie en una comunidad mapuche deducirá que se está en presencia de gente pobre, así como cualquiera que haya pisado suelo cubano no dudaría en pensar lo mismo.

Así lo muestran los medios que de uno y otro lado han enfocado la noticia, pero lo que no cuentan los medios, está sucediendo en el Wallmapu procurando resistir protegiendo el bosque nativo, como también en Cuba, resistiendo un bloqueo económico que  tiene a los habitantes congelados por más de 50 años –un, dos, tres, momia es, cantaron los niños. Y es que el bloqueo económico dejó a los cubanos con lo puesto, montados en un Ford de los años ’60, inventando repuestos mecánicos (para hacerlos andar), la resistencia comenzó a carcomer los impecables y albos edificios señoriales, fallan las tuberías, también la urbanización y los pavimentos. Los guajiros (campesinos) y sus familias -buscando mejor vida- comenzaron a emigrar a los centros urbanos, la sobrepoblación se tomó los espacios, y aun así la resistencia fue superior el día que la Revolución tocó la puerta y terminó con el analfabetismo, trayendo consigo la “dignidad”.

Mientras el resto del mundo seguía desarrollándose en la vorágine de la modernidad, la multiplicidad de productos de mercado, entre créditos y deudas, Cuba encaminó sus pasos hasta alcanzar logros con una Educación gratis y de calidad de las más prestigiosas del mundo, pronto las aspiraciones populares no se quedan ahí, la Ciencia y la Medicina se ejerce  solidariamente en ayuda de la más remotas tragedias, por la puerta ancha, llegan miles de opositores al régimen cubano, a solicitar tratamiento y alivio para el cáncer o el sida. La determinación en cuba no está para darse gustos;  como sucede en los países alienados a EEUU, como Chile, donde existen universidades en el cual egresan “analfabetos funcionales”.

La dignidad de los cubanos apunta a la formación integral de sus profesionales, ahí les verán caminando descalzos por adoquines de madera, montados en una bicicleta hechiza, sonriendo, sobre calificados además en el deporte, el Arte, Ingeniería, Idiomas, Letras y Leyes junto otras disciplinas de desarrollo humano. Sí, es cierto la escasez es evidente; no existen galpones abarrotados de productos chinos, ni celulares de palo. Alguien preguntó por ahí, ¿Qué se puede esperar de un pueblo que no tiene ni agua dulce? La pobreza se puede medir, como también se puede teorizar respecto de una revolución; la pobreza puede ser estigmatizada, criminalizada y satanizada como también la revolución, donde se cultive. Mientras tanto, las Bases Navales norteamericanas en el mundo dejan caer todo su odio contra de aquellos que persisten rotundos e insurrectos resistiendo bajo el cielo -no siendo suficiente el hecho de que se les han negado bienes materiales y de consumo-, ejemplo que llama a las sociedades contemporáneas a integrase a esta hazaña por la dignidad. 

Ives Ortega

Poeta

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