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Opinión

La tentación de escribir

Mario Ríos Santander


 Por La Tribuna

29-11-2016_20-52-22MARIORIOS

 

Pero el mayor problema de Fidel es el día escogido para morir. En una conversación de temas políticos, (¿habrá conversado alguna vez de otra cosa?), reconocía que “Pinochet ha sido un enemigo difícil”. (Morir el mismo día que se recordaba el nacimiento de Pinochet, lo debe tener loco. Uno nace, el otro muere. Terrible, sin duda)….

 

Mis lectores han leído una afirmación mía que la repito incansablemente: “Los pueblos no triunfan”. Y luego, para explicar aún más esta, mi verdad, repito incansablemente que, “serán los líderes quienes fracasarán o triunfarán, pero los pueblos, no”.

En virtud de lo anterior, mis lectores comprenderán la tentación que tengo de hablar de Fidel y el pueblo cubano. Es una materia de largo análisis político, sociológico e histórico. Político, por los alcances logrado en ese ámbito la, “revolución”. Sociológico, por las consecuencias sociales  e históricas porque, sin duda alguna, es un fenómeno que tienen pocos parangones en la vida del hombre. Gobernar, durante 50 o más años, es una novedad. Ciertas monarquías inglesas han logrado tal record, (La Reina Victoria y su descendienta,  Reina Isabel, superaron el medio siglo), pero no se comparan con el destino que cada uno dio a sus pueblos. En Inglaterra, quien gobierne, podrá estar 50 años más en el poder, en Cuba, el que llegue, dudo, que esté más de un lustro.

Pero el mayor problema de Fidel es el día escogido para morir. En una conversación de temas políticos, (¿habrá conversado alguna vez de otra cosa?), reconocía que “Pinochet ha sido un enemigo difícil”. (Morir el mismo día que se recordaba el nacimiento de Pinochet, lo debe tener loco. Uno nace, el otro muere. Terrible, sin duda)…. Esto lo expresaba semanas después de haberse descubierto las armas de Carrizal Bajo. Decenas de miles de fusiles, bombas sangrientas, metralla, munición, para armar unas Farc criollas. Fidel, estaba furioso. Y no era para menos porque su “amante” del momento, Moscú, le exigía resultados con Chile. No logró nada. Y lo peor, es que cuando culminaba el Régimen Militar, caía estrepitosamente el Muro de Berlín, también caía la URSS y se quedaba solo, pobre y abandonado. Luego, enamoraría a los venezolanos, Chávez más concretamente, y viviría otros 15 años sacándole plata al Orinoco. Muerto su amante bolivariano, comienza a mirar a EEUU. Es lo único que le iba quedando. Por lo demás, ya estaba viejo y feo. USA, le extiende las manos temblorosas a Obama y permite a Cuba  sobrevivir.

Larga historia. Curiosa historia. Fracasada historia. Sin embargo, Fidel es un líder. Deja a su país en malas condiciones pero con aliados, especialmente los socialistas del continente, llorando su partida. Muchos gobernantes ya están viajando a los honores póstumos. Evo, Correa de Ecuador, Maduro por cierto, el nicaragüense, Daniel Ortega, que anda con su mujer a cuesta, (Fidel las escondió..), nuestra Michelle, con una tentación enorme de ir al encuentro de antiguos camaradas, que sin duda alguna se darán cita en La Habana, otros, como el líder de Corea del Norte, que ve en la muerta de Fidel, un hombre comprensivo con su dictadura absoluta que lo mantiene en el poder… en fin, un grupo, ( que ya son menos en el mundo ), que vivirán ese momento histórico, que lo será, de despedida y vítores marxistas. Si hubiese estado Cristina Fernández en Argentina, ya estaría en Cuba, acompañada de Maradona, este último, habitué de la isla en su afán por dejar las drogas.

Pero, ya lo digo, en vida fue un líder. Incluso convenció al “Che” para que se fuera a conquistar Bolivia. No le entregó ayuda alguna. Desterrado en Ñancahuazú, el Che soñaba con un pedazo de pan. Nunca llegó y murió. Repatriado su cuerpo, lo típico, gloria al caído. Uno menos en los afanes de liderazgo cubano.

Tuve oportunidad de saludarlo. Me lo presentó Gabriel Valdés en San pablo Brasil. Se juntaron dos asambleas, una de gobernantes latinoamericanos y otra, del Parlamento también latinoamericano. Hubo un encuentro conjunto. Fidel se sentía incómodo. Luego de una media hora de saludos, se disolvió todo. Fidel aprovechó para salir rápido del lugar. Un par de comentarios y adiós.

Mario Ríos Santander       

 


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