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Opinión

Retiro voluntario para profesionales de la educación

Roberto Poblete Zapata Diputado


 Por La Tribuna

22-11-2016_21-08-42RobertoPoblete

 

 Un profesorado en mal estado, con bajos sueldos, sin motivaciones, alejado de las verdaderas preocupaciones que debe tener un maestro, es un mal viral incurable para una generación completa de niños y jóvenes que dependen de su dedicación para enfrentar la vida en todas sus aristas.

 

 Los profesionales de la educación son el segmento de profesionales más perjudicados de los últimos 40 años en Chile. Es cierto que han existido avances desde 1991 a la fecha, empezando con el Estatuto Docente y un gran número de leyes especiales destinadas a aliviar la condición económica y social del profesorado chileno, pero aún no encontramos la viga sobre la cual construir un nuevo pacto, y con ello un nuevo trato que no sólo traiga la paz social del Estado chileno con el gremio, sino que además reconozca de verdad lo que significa ser profesor en Chile, que valore lo trascendente de la función docente como motor de salida de la pobreza, la ignorancia y el abandono social.

Un profesorado en mal estado, con bajos sueldos, sin motivaciones, alejado de las verdaderas preocupaciones que debe tener un maestro, es un mal viral incurable para una generación completa de niños y jóvenes que dependen de su dedicación para enfrentar la vida en todas sus aristas.

El proyecto de ley que establece que los profesionales de la educación pertenecientes a una dotación docente del sector municipal, administrada directamente por las municipalidades o por corporaciones municipales, ya sea en calidad de titulares o contratados, o estén contratados en los establecimientos de administración delegada, y que entre el 1 de enero de 2016 y el 30 de junio de 2024, ambas fechas inclusive, cumplan 60 años de edad si son mujeres, o 65 años de edad si son hombres, podrán acceder a la bonificación por retiro voluntario establecida en la ley N° 20.822 hasta por un total de 20.000 beneficiarios, no nos parece mal, pero creemos que no es el remedio definitivo para nuestros males.

Debemos avanzar en establecer no sólo una arquitectura del sistema educacional que sea nueva, importante, y moderna.

Junto a ello debemos avanzar en ese nuevo trato, y en poder posicionar al profesorado chileno al nivel que tuvo hasta antes de 1973 en materia salarial, en el acceso al perfeccionamiento permanente, en dotar de mejor infraestructura a los colegios y liceos públicos de Chile y sobre todo, en reconocer y apreciar la invaluable contribución que hacen las profesoras y profesores de nuestro país, todos los días del año.

Roberto Poblete Zapata

Diputado

 


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