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Opinión

Recuperar la confianza

Alejandro Mege Valdebenito


 Por La Tribuna

14-11-2016_21-14-57alejandromege

Dos profesoras finlandesas que se encuentran haciendo investigación en Chile comparan la educación de su país y el nuestro, y la diferencia entre ambos sistemas no sólo es abismante como  proceso; lo es, también, en el resultado. Como sabemos, en Finlandia la educación es gratuita y de calidad en todos los niveles, con profesores de excelencia, bien remunerados, profesional y socialmente respetados.

Las escuelas acogen -no solo reciben- alumnos de todos los grupos sociales que se mezclan en las aulas; no usan pruebas estandarizadas, ya que el objetivo de la educación no es que todos los estudiantes aprendan lo mismo y en igual cantidad como ocurre en Chile, donde todo se mide, pero no se considera una cantidad importante de conocimientos que no es posible medir y que al sistema chileno no le interesa cuando lo que se persigue es el obtener buenos trabajadores que cumplan las demandas del mercado laboral.

En Finlandia existe una pedagogía de la diversidad y la escuela conecta la vida cotidiana de los alumnos con la escuela y el entorno (incluso se dan las tareas que en Chile se quieren erradicar). Los docentes cuentan con autonomía y no existe presión sobre ellos, puesto que se confía en la escuela y en los profesores, y en que todos los alumnos recibirán una educación de calidad.

El llamado milagro finlandés no fue cosa del azar. Se gestó durante muchos años y fue el producto de una discusión en torno hacia dónde se quería llegar como sociedad y el nivel de desarrollo que se deseaba alcanzar. Esta discusión no se ha dado en Chile que no sea en acotados círculos académicos y políticos que no han logrado superar -porque no se sabe o no conviene- las condicionantes que impone la orientación política económica que rige a la sociedad.

Sólo aproximarse al modelo educativo finlandés significa un cambio de paradigma educativo y social no menor que requiere de tiempo, análisis de la realidad y disposición para hacerlo, soltar amarras y navegar con una tripulación que esté preparada y dispuesta a realizar la travesía sin perder el rumbo, que sepa a dónde se quiere llegar y cómo hacerlo.

Para iniciar el cambio que se necesita, la familia y la sociedad deben recuperar la confianza en la institución escolar y en el profesor. A diferencia de tiempos pasados, hoy día existe un nivel de desconfianza en la tarea que cumple la escuela de parte de un sector importante de la comunidad y se sospecha de la capacidad profesional de no pocos profesores, especialmente de la educación pública, razón por la cual se les evalúa de manera permanente y se les sanciona cuando no consiguen que la escuela figure en los rankings de notas que, si bien entreabren las puertas a la educación superior, no aseguran calidad educativa.

Recuperar la confianza y el respaldo de la sociedad es, también y al mismo tiempo, una tarea de la escuela y el profesor. 


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