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Opinión

Sistema electoral en EE. UU. y legitimidad del ganador

Constanza Fernández Danceanu, abogada y analista internacional, directora de Ciencias Políticas y Gestión Pública, USS


 Por La Tribuna

13-11-2016_20-26-06ConstanzaFernándezUSS

El sistema electoral estadounidense es complejo. La votación es indirecta, es decir, cada ciudadano vota por un candidato, pero la elección se decide a través del Colegio Electoral. Este organismo está conformado por 538 electores que representan a todos los estados y al Distrito Federal, de acuerdo con el número de congresistas que tiene cada uno, lo que a su vez se determina, en el caso de la Cámara de Representantes, de acuerdo con el número de habitantes de cada estado, y en el caso del Senado, con dos senadores por estado, sin importar el número de habitantes.

La regla es que los votos de todos los electores de un estado van al candidato que obtenga más votos en ese estado. Esto tiene una consecuencia clara: para ganar la elección se requiere ganar en la mayor cantidad de estados, especialmente en los más grandes (que tienen más electores), aunque sea por una diferencia mínima. Ganar en alguno con una gran diferencia de votos es irrelevante para el resultado final.

Es por ello que Donald Trump venció a Hillary Clinton aunque ella haya obtenido sobre 400 mil votos de ventaja, con un abrumador resultado de 290 contra 228 votos electorales (de acuerdo con las cifras oficiales al día de hoy, con 20 votos electorales disponibles aún). Clinton ganó sólo en 20 estados y en Washington D.C., mientras que Trump se llevó 30 estados.

El sistema ha sido fuertemente criticado y la posibilidad de enmendarlo ha sido discutida en innumerables ocasiones. Se plantea que fue establecido de esa forma para equilibrar los intereses de los estados, para que tenga representatividad tanto la voluntad local como la nacional.

Y aunque sólo en cinco ocasiones el sistema ha permitido elegir al candidato que obtuvo un menor número de votos directos, justificar la abismal diferencia entre que un estado entregue 55 electores y otro entregue solo tres es complejo.

Pero más allá de los cuestionamientos sobre lo democrático/antidemocrático del tema, un factor importante a analizar es la participación. Menos de un 60% de las personas habilitadas para votar concurrió a las urnas. Eso significa que Trump ganó con menos del 30% de los votos.

Claramente este fenómeno trasciende las fronteras del país del norte, pero inquieta especialmente considerando la importancia política, militar y económica que Estados Unidos representa. Que un porcentaje tan pequeño de la población sea la que elija a quien no solo influenciará, sino que en gran medida determinará la agenda internacional, debería preocuparnos.


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