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Opinión

Ciudadanos saludables desde la primera infancia

María Isabel Díaz Subsecretaria de Educación Parvularia


 Por La Tribuna

07-11-2016_22-04-24MaríaIsabelDíaz

Existe una legítima preocupación en el campo de la pedagogía con párvulos, asociada a la pasividad que han estado adquiriendo las actividades en el aula, perdiendo además del movimiento, su dimensión lúdica y finalidad formativa.

 

 

Un último estudio sobre la situación del sobrepeso en los estudiantes chilenos ciertamente nos preocupa. El incremento de esta condición, y su concomitante aumento en el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares, no sólo requiere aumentar el número de horas de educación física -como posición de consenso- sino que implementar un conjunto articulado de medidas que debe iniciarse desde la primera infancia, como se propone en la política nacional de actividad física y deporte recientemente anunciada.

 

Podemos sostener, sobre la base de investigaciones de diversas disciplinas, que el proceso de formación de un ser humano está fuertemente influenciado por sus experiencias de vida más tempranas. En efecto, la evidencia acumulada en neurociencias nos advierte sobre el positivo impacto de la educación en los primeros años sobre el desarrollo posterior de las personas, especialmente en grupos vulnerables.

 

Por esta razón, es importante promover una cultura orientada al bienestar integral en el tramo de 0 a 6 años, especialmente en salas cunas y jardines infantiles, que promueva el autocuidado, la autoestima positiva y las habilidades motoras. Como Subsecretaría de Educación Parvularia, los lineamientos curriculares y didácticos que consideramos están centrados tanto en que los niños y niñas disfruten y experimenten el bienestar que produce la actividad física, como en que desarrollen sus capacidades motoras y de coordinación.

 

Reconocemos que existe una legítima preocupación en el campo de la pedagogía con párvulos, asociada a la pasividad que han estado adquiriendo las actividades en el aula, perdiendo además del movimiento, su dimensión lúdica y finalidad formativa.

 

Estas prácticas, que se alejan de la didáctica activa que caracteriza a la educación parvularia, no tan sólo tiene efectos negativos en la progresión y el afianzamiento de determinados aprendizajes, sino también en su bienestar físico, afectivo y cognitivo.

 

Los principales retos en la educación de los primeros años para promover la formación de ciudadanos saludables, son recuperar el juego activo, incrementar la actividad física y generar prácticas y nomas básicas de autocuidado.

 

Estamos convencidos de que la integración de actividades físicas y prácticas, que promuevan una mejor alimentación, una valoración de la actividad motora, y un enfoque saludable en su formación, deben iniciarse  en la primera infancia. La conciencia saludable depende en gran medida del tipo y la calidad de las experiencias que se viven tanto en la familia como en los establecimientos educativos.

 

En este sentido, recuperar el valor que tiene el movimiento corporal, el juego y el reconocimiento de las potencialidades del cuerpo en la formación integral de los niños y niñas, debe constituirse en uno de los más importantes desafíos didácticos que enfrente la educación parvularia de hoy.

 

María Isabel Díaz

Subsecretaria de Educación Parvularia


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