martes 15 de octubre, 2019

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Opinión

La dignidad de los otros

Ives Ortega Poeta


 Por LESLIA JORQUERA

27-10-2016_19-56-56IVESORTEGA

El sueño va más allá, incluso ya te ves mirándolo todo desde arriba, saludándote, hasta de beso en los labios te fuiste con uno del “Clan de los  Patricios” que mascullando cifras te invita a otro trago, hasta que ofrecen la palabra.

 

El derecho a la independencia, el derecho a la soberanía de los recursos, incluso, alimentarios es hoy un lujo que se puede dar un reducido gremio cuyo poderío económico, no rebalsa las portadas de las páginas en la alta sociedad, como así una distendida y frívola reunión entre ricos. Esto contrasta, cada vez que la muchedumbre empobrecida decide   ejercer un diálogo entre sus pares, a través, de un acto, también de patriotismo -se dirá como uno de terrorismo- y constituye una amenaza para los intereses de aquellos cuyos pelos y señales se les tiene plenamente identificados. No se tiene derecho a defensa, lo que se tiene es derecho a aceptar lo que otros deciden hacer por ti. ¿Quién quisiera tales gobernantes, de todo? Todo es visible en cada uno de los territorios donde miles de familias superviven en busca del mendrugo entre vertederos y basurales, también conocidos como “rellenos sanitarios”. Para estas grises y polvorientas  familias de vecinos el acceso a los recursos naturales básicos son de un alto costo como es el de pagar con sus propias vidas; al coexistir junto a desperdicios químicos, metales pesados, hidrocarburos y otras pestes que se aparean con cuanto hay.

A esta hora viene bien un descanso; como que dan ganas de echarse sobre un neumático a meucar, para soñar como sueñan los otros… Como te vez bebiendo un Chardonnay en copa de cristal, brindando con ellos, los más ricos en un encuentro ecuestre, cuyos Pura Sangre, briosos saltan obstáculos montados por caballeros o damas engominadas y tersas, algo pálidas. Ahí te encuentras a boca de jarro con una mesa extensa de carnes exóticas, de sangre azul las frutas, pescados anaranjados y rojos, de  todo hay para la vista y el disfrute, licores y corbatines de seda, calcetines de hilo y calzoncillos de algodón -como que te acarician-. El sueño va más allá, incluso ya te ves mirándolo todo desde arriba, saludándote, hasta de beso en los labios te fuiste con uno del “Clan de los  Patricios” que mascullando cifras te invita a otro trago, hasta que ofrecen la palabra.

Envalentonado te atreves a hablar y te largas con uno de tus disparates: “Allá por 1976, un albañil, el maestro Cárdenas, se ganó un millón de dólares, apostando a la Polla Gol, la noticia hizo de ese ser invisible un afamado invitado a todo tipo de programas de televisión. Mario Kreutzberger, don Francisco, lo invitó a su programa nocturno, luego de interrogarlo, le insinuó- Usted maestro no ha pensado en cambiarse a un barrio más cómodo. ¿Por qué sigue estando en esa población donde vive?- El albañil, siempre con su sombrero en la mano, le contesta. -¿Qué le parece si me compro una casa al lado de la suya? – Todos rieron en el estudio de televisión como también en las casas de los televidentes- por la mañana saldría a la calle y ya no saludaría a Don Francisco, saludaría al vecino Mario…”.

El silencio de los comensales, en el sueño comenzó a enfriar los espacios, las copas se diluyeron, como también el cóctel, el lujo y lo que convino a tu imaginación. La desgracia no lo es, hasta que toca a tu puerta, de inmediato un sinnúmero de agentes económicos de cuello y corbata se hicieron del premio del maestro Cárdenas, el primer acto ilícito fue la estafa que se le hizo a este humilde albañil y a miles de ahorrantes por la Financiera La Familia, entre cuyos propietarios y administradores estuvo el propio Jaime Guzmán.

Ives Ortega

Poeta

 

 

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