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Opinión

Educación sexual: “el pecado y placer culpable de nuestra sociedad”

Francisco Muñoz Almendras, ciudadano


 Por La Tribuna

10-10-2016_20-56-22FranciscoMuñoz

Después de haber leído el “famoso y polémico” libro de sexualidad de la Municipalidad de Santiago, creo poder decir ya varias cosas:


Primero: el libro en cuestión no tiene nada de polémico, ya que no incentiva ni al morbo ni fomenta ninguna práctica sexual determinada, sino que más bien responde a inquietudes y curiosidades de jóvenes que están “en edad” para tener relaciones sexuales y procrear. Preguntas respondidas de manera seria y desde un punto de vista netamente biológico; preguntas que incluso son interesantes y que son precisas y concisas.

Segundo: me sorprende mucho que la gente rasgue vestiduras por este libro, ya que si hay algo que abunda en nuestra sociedad es la nula educación sexual que posee, además de los altos índices de infecciones de transmisión sexual y embarazo juvenil que aquejan a nuestra sociedad, y que no sólo se limitan a los jóvenes, sino que en los adultos también.

Como muestra, un botón: en el país este año hubo un aumento de un 34% de personas diagnosticadas con el virus del VIH y su edad es de los 20 a 30 años, por lo tanto, esto es un tema de salud pública.

No podemos pretender tapar el sol con un dedo y fingir que los jóvenes de hoy no tienen relaciones sexuales, o que no tengan intención de hacerlo. Es increíble que los padres, aun teniendo las creencias que tengan, no se dignen al menos a enseñarles a sus hijos acerca de qué es un preservativo y cómo se utiliza.

Tercero: este libro, en cierto modo, es una respuesta de lo que el filósofo Rousseau habla en su libro “Emilio”, que en pocas palabras muestra una ruptura del equilibrio entre libertad y autoridad en la formación de las nuevas generaciones, ya que demuestra que el adulto renuncia a la responsabilidad de educar a sus hijos, pues desde tiempos inmemoriales muchos padres tienen como tema tabú el sexo, y no tienen ninguna idea acerca de lo que es la sexualidad, porque nunca fueron educados sobre el tema, y hoy dejan a sus hijos que aprendan de las peores fuentes de información: la calle y la pornografía.

Finalmente: creo que este quizás es el primer (básico por lo demás, ya que creo que se le debiesen agregar tópicos que menciono) paso para una educación sexual efectiva y real para los jóvenes, en donde además se debe incluir la participación de adultos y padres para que se eduquen de la misma manera, para que ellos mismos también puedan vivir una sexualidad plena y saludable y puedan enseñar ellos mismos, a sus propios hijos, acerca de la sexualidad y del sexo, con los valores que ellos mismos crean convenientes y que no sean autoimpuestos por el Estado.

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