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Opinión

Docencia ciudadana

Alejandro Mege Valdebenito


 Por La Tribuna

10-10-2016_20-54-24alejandromege

En un encuentro casual de fin de semana nos encontramos en un supermercado con quien fuera apoderada en el Colegio en que nos desempeñamos por muchos años, hace ya algún tiempo.

Nuestra conversación giró en torno a los estudios que cursaba con éxito su hija en la universidad e inevitablemente derivamos a los efectos -alabados o criticados, según como se mire y los intereses en juego- de la Reforma Educacional y al proceso eleccionario que se vive; al desprestigio transversal de la política y al poco interés de la población por asistir a expresar con su voto la opinión que le merecen quienes postulan a dirigir los destinos de la comuna en que vivimos y no sólo habitamos, ajenos a cómo esta debería ser administrada, justificando algunos su negativa a participar con los más variados y pueriles argumentos.

En lo que nos corresponde, debemos reconocer como gratificante algo que debe formar parte del ejercicio de la función docente, que se nos atribuyera que la decisión de su hija y de muchos de sus compañeros del curso de su generación, con quienes se reúne con frecuencia, de participar en las próximas elecciones y en las que vienen, se lo debían a la forma como ese profesor les había inculcado no sólo la exigencia de sus derechos, sino que también el deber y la práctica responsables, y sin excusas, de los deberes que toda persona tiene como ciudadano y sentirse parte consciente y activa de la comunidad.

Es tarea inherente a la existencia de la escuela y a la tarea del profesor ejercer docencia; es decir, realizar la práctica y el ejercicio de enseñar y formar en conocimientos, en actitudes y en valores para vivir en sociedad. Más, la tarea docente de enseñar y formar hábitos del buen vivir no es exclusiva de la institución escolar y del profesor, lo es de todos los actores sociales, partiendo de la familia.

Tienen responsabilidad docente en formación ciudadana las autoridades, los medios de comunicación, las instituciones sociales, empresariales, culturales, religiosas y laicas, los partidos políticos, en fin.

La cómoda actitud de responsabilizar a los demás -entre los que, por supuesto, no se incluyen- de los problemas que se tienen como sociedad hace que se mantengan y profundicen la desconfianza, el desinterés y la apatía por la participación en los procesos propios de la vida ciudadana que, de una u otra manera, terminan afectando a todos.

El próximo 16 de octubre se celebra el Día del Profesor y junto con el reconocimiento que se merecen, albergamos la convicción de que los profesores, junto al trato de los programas de estudio, deben ejercer docencia en formación ciudadana para que sus alumnos -“los discípulos son la biografía del maestro” (Sarmiento)- se inserten en la sociedad con una visión y una actitud más positiva y menos pesimista, sin dejar de ser de crítica constructiva.

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