miércoles 11 de diciembre, 2019

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Opinión

Protección de los niños es responsabilidad de todos

Andrea Saldaña León Directora Regional Junji Biobío


 Por LESLIA JORQUERA

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 El cómo tratar a los niños y niñas cada día es primordial en su etapa de desarrollo porque toda acción que realicemos con ellos, será determinante en la manera en que se desenvolverán en el mundo, y la seguridad emocional con que podrán vincularse con su pares.

 

Llegó septiembre y atrás quedó el mes de la infancia celebrado durante todo agosto, donde lo central estuvo enfocado en la promoción de los derechos de los niños y niñas desde que nacen. Sin embargo, a cuatro meses de culminar el año, la Unidad de Promoción de Ambientes Bientratantes de la Junji, enfatizará el llamado a la ciudadanía, a través de una campaña e intervenciones urbanas para llamar a involucrarse por el buen trato.

El objetivo es detenerse a reflexionar y a tomar conciencia sobre la importancia de los ambientes bien tratantes en la vida cotidiana. El cómo tratar a los niños y niñas cada día es primordial en su etapa de desarrollo porque toda acción que realicemos con ellos, será determinante en la manera en que se desenvolverán en el mundo, y la seguridad emocional con que podrán vincularse con su pares.

Queremos acciones de buen trato como forma particular de relacionarse entre las personas que se basa en un profundo sentimiento de respeto y valoración hacia la dignidad del otro. Esto se caracteriza por el uso de la empatía para entender y dar sentido a las necesidades de los niños y niñas, a través de una comunicación efectiva. Por ello, en la región del Biobío, la UPAB, extenderá la campaña de sensibilización, repartiendo cuelga puertas con el lema: “En nuestro Hogar y Comunidad cuidamos y respetamos a los niños y las niñas”. 

El texto anterior responde a un trabajo en colaboración entre la destacada escritora y psicóloga Vinka Jackson con la Unidad de promoción ambientes Bientratantes, con el fin de trabajar con los dispositivos locales, equipos educativos y familias, enfatizando que nuestros niños y niñas no son nuestra propiedad, que todos y todas somos responsables de propiciar instancias de cuidado con ellos y hacia ellos. Entender que el niño y niña es un sujeto de derechos, es tener clara conciencia que es sólo por tener su condición de ser humano, con opinión, intereses y particularidades, que deben ser dignas de ser observadas en todo momento.

La figura del cuelga puertas, es un símbolo que representa el respeto y el reconocimiento del otro como legítimo otro. El niño en su espacio de intimidad, tanto en su casa o como en su dormitorio, desarrolla juegos, interacciones, diálogos que son relevantes de escuchar, lo anterior pareciera ser una práctica fácil y rutinaria, sin embargo la atención plena requiere de un esfuerzo mayor que hay que trabajar desde la conexión del adulto con su emocionalidad.

Con la campaña iniciada en nuestros jardines infantiles, hemos tenido la oportunidad para abrir espacios de discusión, donde no sólo se invita a conversar a las familias, si no que a toda la comunidad, vecinos y vecinas del barrio, amigos y conocidos, y hacernos parte desde la responsabilidad que tenemos como ciudadanos en la protección de nuestros niños y niñas.

Para que esta realidad ocurra, hay que seguir trabajando más fuertemente, promoviendo cambios en los paradigmas actuales, ya que a 26 años de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y Niña, aún existen prácticas arraigadas donde se continúa invisibilizando las necesidades de los más pequeños, siendo en muchos casos objetos de acciones que no contribuyen a su desarrollo integral. La cultura del buen trato se construye entre todos, desde los distintos ámbitos en que nos movemos, y nos hacemos parte y cargo con verdaderas acciones de protección de la infancia.

Lo primero es aprender los derechos de niños y niñas, enseñárselos desde que nacen y compartirlos con toda la comunidad. A los adultos nos ha costado mucho reconocer a los niños y niñas como iguales en dignidad y derechos, comprender que son sujetos de derechos, es el primer paso hacia un cambio en las relaciones entre adultos y niños para lograr un trato digno y basado en el respeto mutuo. Y nunca pidamos a un niño o niña guardar un secreto. Siempre debemos explicarles que no tienen que callar nada que les haga sentir mal, incómodos o tristes. En todo lugar, cuidemos a las niñas y niños que sientan que siempre cuentan con nosotros. Fomentar una cultura de respeto y de solidaridad se promueve desde la cuna, y es por ello quienes tenemos el privilegio de estar en esta labor educativa, estamos avanzando en el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet en proteger a la infancia, siempre solicitando el apoyo de la ciudadanía.

Andrea Saldaña León

Directora Regional Junji Biobío

 

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