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Opinión

Trabajo en adultos mayores: lejos del júbilo

Carolina Moraga Docente de la Escuela de Terapia Ocupacional Universidad Central


 Por LESLIA JORQUERA

26-08-2016_19-47-12CarolinaMoraga

En promedio vivimos al menos 20 años después de jubilar, periodo durante el cual, con el actual sistema previsional,  percibiremos un monto exiguo incapaz de satisfacer las necesidades.

 

El trabajo es la ocupación principal del ciclo vital de la adultez. La actividad productiva no sólo implica una remuneración, sino un valor social, una fuente importante de identidad. Se podría entender, desde este punto de vista, que las personas mayores intenten mantener este rol. Sin embargo, la mayoría de nuestros adultos mayores busca la forma de seguir activos en el mercado laboral por una razón fundamental: necesidad económica.

La precaria realidad de las jubilaciones en Chile, que ha suscitado masivas marchas en contra del actual sistema previsional, ha hecho que esta etapa de la vida se vislumbre con dificultad y preocupación. Muy lejos del júbilo, la celebración de que ya se aportó al país y que es momento de disfrutar lo que se sembró.Según la última encuesta CASEN, el 56,5% de nuestra población mayor vive con pensiones contributivas y un 25,8% con Pensiones Básicas Solidarias (PBS). De acuerdo a la Fundación Sol, en las primeras un 91% de los pensionados de AFP reciben un monto menor o  igual a $154.304, mientras que las PBS corresponden a $89.704. Lo anterior implica que un 8,5%  de nuestros mayores se encuentre en la línea de la pobreza en términos de ingreso, porcentaje  que aumenta a 20% cuando se mide la pobreza en aspectos multidimensionales.

Por tanto, no es extraño pensar que el número de personas mayores activas laboralmente vaya en aumento, dado que el tiempo que se vive hoy como jubilado ha aumentado. De hecho, en promedio vivimos al menos 20 años después de jubilar, periodo durante el cual, con el actual sistema previsional,  percibiremos  un monto exiguo incapaz de satisfacer las necesidades de las personas mayores.

Sin duda que se hace necesario fortalecer un sistema de protección social a fin de aumentar los niveles de ingreso de los jubilados y, con ello, incidir en la disminución de la tasa de ocupación de los mayores en empleos poco estructurados que implican situaciones laborales irregulares.

Además, comprendiendo que nuestro país se encuentra en una transición demográfica avanzada donde, según la Encuesta Nacional de Dependencia en personas mayores (2009), 3 de cada 4 adultos mayores tiene independencia funcional, es relevante recalcular la edad de jubilación de nuestra sociedad.

Con todo, se debiera incentivar la aceptación de trabajadores sobre 60 años en el mercado laboral, mejorando sus condiciones de empleo y  potenciando las competencias ya desarrolladas, en el entendido que pueden transformarse en pilares fundamentales del traspaso del saber y experiencia a las nuevas generaciones.

Carolina Moraga

Docente de la Escuela de Terapia Ocupacional

Universidad Central

 

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