sábado 14 de diciembre, 2019

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Opinión

Tareas escolares, hablemos en serio

Alejandro Mege Valdebenito


 Por LESLIA JORQUERA

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Las tareas escolares son un recurso pedagógico que los profesores deben usar cuando sea necesario, como una forma de afianzar aprendizajes.

 

“Dejémonos de leseras”, escribió hace algunas semanas el columnista de un diario de circulación nacional al ser acogida por algunos parlamentarios la propuesta de los padres que piden suprimir las tareas escolares, originando  un proyecto de ley para erradicarlas del currículo escolar.

Quienes están por suprimirlas argumentan el agobio que sufren los estudiantes al trasladar al hogar las tareas que deberían ser resueltas en el aula ya que restan tiempo al descanso y recreación de los menores, así como a la convivencia familiar. Planteado así, las tareas estarían introduciendo en el hogar una variable que sería la responsable del estrés que afecta a los escolares y que haría poco menos que inviable compartir la vida en familia.

Sin embargo, nunca ha sido la intención alterar con las tareas la vida  del hogar, por el contrario, lo que se pretende es hacer partícipe –y responsables- a los padres del proceso educativo que imparte la institución escolar y que se hace por encargo de los propios progenitores, contribuyendo a reforzar  los hábitos  de estudio de sus hijos.

Dedicar un lapso de tiempo a las tareas escolares es alejar un tanto a los hijos de la influencia de la televisión que hipnotiza por horas a niños y jóvenes y que, más que educar, deseduca; de la telefonía celular, de las absorbentes conexiones a través del ciberespacio, que aísla a niños y jóvenes de quienes les rodean, ajenos a cuanto ocurre en su entorno; de los videojuegos (sume la obsesión y el tiempo que demandará  la caza de pokemones) que los distancian de la lectura que culturiza e informa y de la adquisición de una escritura que permita comunicarse de manera legible, que si bien resultan más fáciles y atrayentes que las vilipendiadas tareas escolares, diversos estudios demuestran que éstos son los mayores causantes de la incomunicación y disgregación familiar.

Las tareas escolares son un recurso pedagógico que los profesores  deben usar cuando sea necesario, como una forma de afianzar aprendizajes y de capacitar para la investigación y la autoeducación -imprescindible en la educación superior- elevando la calidad de la educación que nuestra sociedad  aspira para tener ciudadanos bien educados y competentes.

Por otra parte, los niños y jóvenes de hoy deben aprender que la vida no es fácil, que el éxito no es gratuito, que lograr un lugar en una sociedad tan competitiva y discriminadora como la nuestra requiere de esfuerzo, dedicación y constancia. Si a los escolares se les libera de enfrentar y resolver las tareas del presente tendrán menos agobio, pero sufrirán las consecuencias de no estar preparados para enfrentar las tareas que les demandará el futuro y sobrevivir.

La experiencia nos demuestra que las tareas no son tan estresantes para los hijos, sí resultan serlo para algunos padres.

Por eso, en esta materia, debemos ser serios.

Alejandro Mege Valdebenito

 

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