martes 10 de diciembre, 2019

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Opinión

Agosto: Regalo y compromiso a la altura de los niños y niñas

Andrea Saldaña León, directora regional Junji Biobío


 Por Zazil-Ha Troncoso

03-08-2016_21-06-13AndreaSaldañaJunji

Agosto es muy importante para celebrar el Día del Niño. Esta fecha tiene un origen bastante más significativo del que muchos piensan. El 20 de noviembre de 1959, la Asamblea de las Naciones Unidas aprobó la declaración de los derechos del niño, con el fin de reafirmar sus derechos universales y sugerir a todos los países,  celebrar el “Día del Niño” en la fecha y forma que cada uno de ellos estimase conveniente. En Chile, su celebración también es especial porque el próximo 14 de agosto conmemoramos 26 años de la  ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Sin embargo, los niños y niñas necesitan no sólo un obsequio para celebrar su día, requieren del amor y la atención de toda la sociedad. Este es el mejor regalo en su honor.

Todo niño y niña tiene derecho a la vida en condiciones de respeto y dignidad, derecho a la identidad y la familia, saber quiénes son sus papás y no ser separados de ellos, derecho a recibir educación, derecho a jugar, al descanso y a la cultura, derecho a un nombre y a una nacionalidad, derecho a crecer sanos física, mental y espiritualmente, que se respete su vida privada, decir lo que piensan y que su opinión sea tomada en cuenta, derecho a vivir en un medio ambiente sano y limpio, y a disfrutar el contacto con la naturaleza.

La educación, el cuidado y el desarrollo de la primera infancia constituyen un derecho de por sí. Tener como foco el interés superior del niño y niña, y asumir la promoción de su bienestar integral a través de relaciones bien tratantes, exige un compromiso de gran envergadura.

Se trata de tener un cambio cultural hacia los niños y niñas que sólo será posible en la medida en que todos y cada uno de nosotros asumamos la responsabilidad de promoverlo desde los distintos ámbitos de intervención ciudadana, haciéndonos responsables de nuestras acciones.

Se trata de revisar aquellas prácticas que llevan a reproducir patrones de relacionamiento y de crianza fundados en el autoritarismo. Es necesario y un deber como adultos reflexionar conjuntamente con los equipos de trabajo, con las familias y la comunidad, respecto a nuestras prácticas y a cómo avanzamos en todos los niveles jerárquicos hacia el cambio cultural antes mencionado.

Agosto es un mes para comprometernos con la niñez, de modificar la mirada que hoy día se tiene de la infancia y cómo el mundo adulto se relaciona con ella. Ser conscientes como adultos de cómo influimos en la calidad de vida de los niños y niñas, que comienza en la forma de relacionarnos cada día. Un gran desafío que tenemos como país: poner al niño y la niña como sujetos de derechos, como  personas que no deben ser maltratadas.

El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet creó  el Consejo Nacional de Infancia y Adolescencia, y además presentó la Política Nacional de Niñez y Adolescencia 2015-2025, orientada por un horizonte de criterios claros y precisos. Un nuevo paradigma en la forma de hacer políticas en este sector: transitando de la protección del niño o de la niña frente a los peligros, a la protección del ejercicio de derechos.

Somos los adultos los responsables de asegurar amor y comprensión a los niños y niñas para que crezcan en condiciones de dignidad y libertad. Entender que son sujetos integrales, portadores de múltiples y diversas necesidades, así como de múltiples potencialidades, capaces de participar y aportar en la solución de sus problemas, es ponernos a su altura y un gran regalo para sus vidas.

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