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Opinión

La noche de Zenón Jorquera

Mario Ríos Santander


 Por La Tribuna

31-05-2016_22-59-00MARIORIOS-1

“El libro, nace de una conversación que tenía otros objetivos…”, replica el alcalde Krause, dando a entender que Zenón lo empujaría, sutilmente, a algo más trascendente. Y lo logró, dejando feliz a la autoridad edilicia.

 

Y lo fue. Repletó el salón principal del Club de la Unión.

Es que el motivo, algo inusual en estos lares de la Patria, tuvo una razón que superaba todas las expectativas: Entregar un libro con la historia reciente de Los Ángeles, su gente, imagino anécdotas, otras, en fin, la razón por la cual estamos como estamos.

Zenón Jorquera, con voz potente, nítida, de pronto algo emocionado, (“preparé agua con azúcar para alivianar mis emociones…”), ajustó su discurso para dar cabida a un verdadero torrente de todo. Personajes, hechos, algunos “coscachos”, anécdotas, en suma, una manifestación plena de lo que todos queríamos oír. Es que es verdad, Los Ángeles, bastante mejor de lo que se ve, (“es de pronto una urbe con sus pantalones rotos y un parche y a pata pelá”… decía un vecino al ver el centro destruido y horrible), es una ciudad que se ubica hoy entre las Top Ten de nuestro Chile, en materia de desarrollo, economía y perspectivas futuras. El solo anuncio, que el pasado año, en esta comuna se autorizó el 34% de toda la construcción de la Región, ya fue suficiente para recoger las verdades, de pronto escondidas, que se manifiestan en nuestro pueblo-ciudad. Y si a ello agregamos el hecho de que nuestra Región es la segunda del país, tal porcentaje es aún más significativo.

Y Zenón Jorquera, nos escribe los motivos de este presente y la Corporación Cultural presidida por don Eliseo Rivera, nos alienta a investigar las bases anteriores de esta fundación. Es decir, se han sumado dos iniciativas admirables.

Por su parte, Ricardo Israel, recorriendo la historia del mundo, (“a principio del siglo pasado, cayeron cuatro imperios. Y al final, cayó otro: el Muro y esta vez sin balas, en silencio”), concluye que este Los Ángeles, no ha estado ausente de esos acontecimientos. Añora su infancia, el Liceo de Hombres, “todos nos sabíamos los nombres y en más de alguna tarde, charlando con don Orozimbo”, recordó los símbolos de la ciudad, su escudo, la bandera, la pequeñez ahora transformada en urbe mayor.

“El libro, nace de una conversación que tenía otros objetivos…”, replica el alcalde Krause, dando a entender que Zenón lo empujaría, sutilmente, a algo más trascendente. Y lo logró, dejando feliz a la autoridad edilicia y convocando a cientos de angelinos en esta ceremonia. Esteban Krause, para mí al menos, llenó un vacío que antes lo había criticado: su ausencia con la gente y su historia. Su intervención me gustó. Pensé en nuestro Osvaldo Órdenes que espera con su poema, la resolución municipal para su lectura pública. Todo bien.

En realidad, fue una estupenda tarde-noche. Zenón Jorquera, estaba feliz y eso nos animó a todos. Ahora, a leer su libro, que es el primero. Aquellos ausentes, esperarán el segundo de esta “zaga” nuestra, angelina.

Mario Ríos Santander

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