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Opinión

Viva el ocio

Eva Dauelsberg Escuela de Psicología Universidad Adolfo Ibáñez


 Por La Tribuna

30-05-2016_21-55-39eva-dauelsberg-1

Las horas de entretenimiento de los niños  disminuyeron en dos horas, y el tiempo libre de los niños de 10 y 11 años es únicamente el trayecto entre la casa-colegio y viceversa.

 

¿Ha pensado acerca de los momentos de ocio y esparcimiento de sus hijos? ¿Promueve y recompensa estos momentos o más bien los inhibe?, ¿Cuánto tiempo de recreo y esparcimiento tiene junto a sus hijos?, ¿Cree que sus hijos están desperdiciando el tiempo cuando juegan o se divierten?

Investigaciones revelan que padres e hijos pasan poco tiempo juntos, y que el tiempo es más escaso aún cuando se trata espacios de ocio. Sin embargo, estos “espacios de vacío” y libertad, son justamente donde se desata la imaginación, la reflexión, la creatividad y la espontaneidad de padres e hijos. Todo ello promueve el vínculo entre ambos.

Nuestra prevalencia en trastornos disruptivos (niños), depresión (adultos), trastornos de ansiedad (niños y adultos) y suicidio (principalmente en población infanto -juvenil), son francamente alarmantes.  

Estos datos nos revelan una población con mayores dificultades para regularse afectivamente, y un síntoma del malestar en nuestros tiempos: personas más estresadas y angustiadas. Esta situación es particularmente importante en los niños, pues están en pleno desarrollo.

Hablemos de otros datos: las horas de trabajo adulto son muy altas en comparación a otros países, lo que empeora con los tiempos de traslado, el trabajo doméstico y la gran cantidad de tareas escolares a las que los padres deben dedicarse. Ahora bien, si pensamos en los niños el panorama parece más escalofriante: investigadores alemanes han establecido que los niños deben jugar 15 mil horas durante sus primeros siete años de vida; sin embargo los niños chilenos presentan un déficit de 6 mil horas. Estudios chilenos han establecido que con la instauración de la Jornada Escolar Completa (JEC), las horas de entretenimiento de los niños  disminuyeron en  dos horas, y que  el tiempo libre de los niños de 10 y 11 años es únicamente el trayecto entre la casa-colegio y viceversa.

Volvamos ahora a nuestra pregunta rectora: ¿cómo se asocian ocio/ juego y salud mental? Se ha evidenciado que gran parte de la salud mental de  niños y adultos está relacionada con procesos de reflexión y mentalización.

Esta capacidad se va forjando a través  de los años y los tiempos libres /juego tienen en ella una implicancia fundamental.

Estos espacios de reflexión, de creatividad,  nos dan el necesario alivio psíquico, nos calman. Si quitamos a los niños  el juego, como consecuencia obvia tendremos una población de niños con más trastornos disruptivos. Si quitamos a los adultos de espacios de ocio, disfrute  y elaboración psíquica, tendremos una población ansiosa y deprimida.

Si frente a estas interrogantes usted considera que su bienestar y el de su familia está en deuda, siempre es tiempo de cambiar. Tenga por seguro que nada va a rentabilizar más y mejor que lo que invierta en calidad de vida y salud mental.

Eva Dauelsberg

Escuela de Psicología

Universidad Adolfo Ibáñez

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