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Opinión

Cambiando de escenario

Alejandro Mege Valdebenito


 Por La Tribuna

30-05-2016_21-46-14alejandromege-1

El problema no es el lugar donde se dé cuenta al país, […] sino que es la propia reacción consciente y apegada a la legalidad de la ciudadanía la que debe colaborar para evitar que esas situaciones se produzcan y se repitan.

 

 Un diario de circulación nacional, el día anterior al que la Presidenta de la República daba cuenta de la gestión de su gobierno, titulaba en primera plana, “Valparaíso se alista para una jornada de vandalismo”. Pero no sólo los porteños sabían, como había ocurrido antes, que vándalos encapuchados actuarían provocando dolor y destrucción y, en esta oportunidad, ser los responsables indirectos de la muerte de un modesto trabajador, que era ajeno a las motivaciones de los desconocidos- conocidos de siempre, que ocultan su identidad y su valentía con un trapo tan negro como su alma. Lo que iba a suceder lo sabía todo Chile. Valparaíso se indigna y el país se conduele y para evitar el vandalismo en la ciudad donde se discuten las leyes para ordenar la vida en sociedad, surgen las propuestas para que el mensaje presidencial se realice en un día distinto al de la celebración de las Glorias Navales, trasladar la ceremonia a Santiago o transmitirlo por cadena nacional de radio y televisión.

Más, si alguien tiene la peregrina idea de esperar que con ello se evite la violencia que no parece responder a una mínima racionalidad –tal vez a una intencionalidad no reconocida- a poco andar se dará cuenta que la autoridad no puede huir ni darle la espalda a una realidad cambiando de escenario para cumplir con lo que la institucionalidad le exige puesto que los actos que transgreden la ley, vulneran la paz social y dañan el patrimonio y la vida de muchos, los  va a perseguir donde quiera que se vaya. El problema no es el lugar donde se dé cuenta al país, dónde y cuándo se expresen los movimientos sociales, por donde marchen o se reúnan los estudiantes y no será sólo la aplicación de la ley ni la limitada acción de las fuerzas de orden quienes puedan resolver la agresión que se hace a la comunidad por quienes se colocan al margen de lo que una sociedad democrática quiere construir, ocultándose entre quienes participan en legítimos actos reivindicatorios, sino que es la propia reacción consciente  y apegada a la legalidad de la ciudadanía la que debe colaborar para evitar que esas situaciones se produzcan y se repitan.

Para quienes siempre miran desde la distancia de la galería el acontecer de la vida en sociedad dirán que esto no es problema de su preocupación, a menos que sean ellos las víctimas del vandalismo y la destrucción para reclamar justicia a la autoridad y pedir solidaridad a sus conciudadanos.

Sin embargo, es bueno recordar que existen expresiones de violencia –a cara descubierta, que no denigran ni destruyen- frente a respuestas de las autoridades que las personas se cansan de esperar, que pierden la paciencia y actúan contra el sistema que los engañó.

Frente a estas peticiones la autoridad debe poner especial atención  para  evitar que los demandantes para actuar se cubran la cara.

Alejandro Mege Valdebenito

 

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