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Opinión

La eterna espera de leyes contra la violencia a la mujer

El ser mujer en este país te sitúa en una posición de desventaja, pero a eso, debemos sumar otros aspectos que suman a la condición de vulneración: las mujeres indígenas, ancianas o niñas, con discapacidades, refugiadas, entre tantos otros casos.


 Por La Tribuna

22-05-2016_23-05-39fotonataliabozo-1

Natalia Bozo Carrillo

Socióloga

Universidad Central

 

La situación de Nabila no ha dejado indiferente a la ciudadanía. La consternación de toda la sociedad chilena por tal acto brutal contra esa mujer ha sido total, y lamentablemente, ha sido este caso una “ventana de oportunidad” para levantar nuevamente el tema respecto a la protección de los derechos de las mujeres e interpelar al Estado por un verdadero cambio social y legislativo en esta materia.

Resulta imperioso incluir en la agenda del gobierno actual, una Ley que ampare a las mujeres de nuestro país, no sólo bajo la modalidad de la Ley N° 20.066 “Violencia Intrafamiliar”, sino que partir de una propia reglamentación para “prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer” en Chile.

El Boletín Estadístico del año 2015 de la Fiscalía Nacional de Chile, indica que un 78% (102.517) de las víctimas de violencia intrafamiliar son mujeres, frente a un 22% (28.994) de hombres. De este porcentaje se registran 5.775 niñas menores de 18 años que sufren violencia intrafamiliar.

Han pasado 10 años desde la ratificación de Chile en la “Convencion De Belem Do Para” de la OEA, la cual en el Capítulo III “Deberes de los Estados” en el inciso C establece que los Estados deben “incluir en su legislación interna normas penales, civiles y administrativas, así como las de otra naturaleza que sean necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y adoptar las medidas administrativas apropiadas que sean del caso; (…).”

No es posible que sólo se considere la violencia contra la mujer encamarada en el contexto de “violencia intrafamiliar”, porque el debate gira mucho más allá de eso. Hoy en día a las mujeres se les violenta primero por la situación de desigualdad de género, dado por un sistema de relaciones de poder. Por consiguiente, el ser mujer en este país te sitúa en una posición de desventaja, pero a eso, debemos sumar otros aspectos que suman a la condición de vulneración: las mujeres indígenas, ancianas o niñas, con discapacidades, refugiadas, pobres e indigentes, recluidas en instituciones, entre tantos otros casos.

Es necesario ser educadas libre de estereotipos, de comportamiento y prácticas culturales fundadas en  pensamientos retrógrados y de subordinación, ya no se trata sólo de sensibilizar el tema, esta vez no queremos más silencio ni mutilaciones, es hora de alzar la voz y apoderarnos del espacio que nos corresponde en esta sociedad, impulsando jurídicamente una Ley que erradique la violencia contra todas las mujeres. 

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