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Opinión

Ciudad sin patrimonio

Bruno Vyhmeister Ing. Agrónomo Máster en Marketing


 Por La Tribuna

05-05-2016_19-04-02brunovyhmeister

Qué más podemos esperar si la entidad encargada de proteger y ordenar la ciudad ha hecho vista gorda al problema y más aún ha sido cómplice activo. Ejemplo de esto es La Sala de la Cultura Ricardo Acuña Casas.

 

Cuando buscamos la definición de patrimonio cultural, encontramos que es la herencia propia de la cultura pasada de una comunidad, con la que esta vive en la actualidad y que transmite a las generaciones presentes y futuras.

Una crítica frecuente, de las miles de personas que han escogido recientemente nuestra comuna para vivir, es la falta de identidad de nuestra ciudad, Los Ángeles.

Esta falta de identidad está vinculada directamente a una metódica destrucción de nuestro patrimonio cultural arquitectónico; si bien es cierto nuestra condición de país sísmico se ha encargado de destruir gran parte de nuestro patrimonio cultural arquitectónico, los terremotos más devastadores han sido los provocados por los ciudadanos y sus gobernantes, municipios carente de programas sólidos de preservación patrimonial arquitectónica, falta de especialistas restauradores, estucadores, reconstructores, entre otros.

A lo largo de mi vida, he visto como se han ido destruyendo diversos edificios de alto valor arquitectónico e histórico, sin otro fin que construir un galpón funcional. Recuerdo la antigua estación de ferrocarriles sector donde jugué en mi infancia y hoy se encuentra un supermercado, también en las calles Lautaro con Mendoza donde hay un centro médico, recuerdo una hermosa casa blanca con preciosos estucos y finas terminaciones, que fue demolida de un día para otro, pues no representaba valor alguno para la ciudad.

Pero qué más podemos esperar si la entidad encargada de proteger y ordenar la ciudad ha hecho vista gorda al problema y más aún ha sido cómplice activo. Ejemplo de esto es La Sala de la Cultura Ricardo Acuña Casas, la ex biblioteca y museo, el edificio Bernardo O’Higgins, sólo por mencionar algunos edificios que son víctimas del abandono y destrucción. De este crudo análisis surge la pregunta, ¿sería mejor dar prioridad a la restauración de nuestros edificios que actualmente se encuentran en ruinas, en vez de construir otros para los mismos fines?, estoy convencido que así tiene que ser.

La ONU señala que el Patrimonio Cultural, es el legado de monumentos y sitios de gran riqueza natural y cultural que pertenece a toda la humanidad. Cumplen una función de hitos en el planeta, de símbolos de la toma de conciencia de los Estados y de los pueblos acerca del sentido de esos lugares y emblemas de su apego a la propiedad colectiva, así como de la transmisión de ese patrimonio a las generaciones futuras.

Por lo tanto, es deber de cada ciudadano ser guardián del patrimonio cultural cualquiera que sea, y exigir la preservación de este.

Bruno Vyhmeister

Ing. Agrónomo

Máster en Marketing

 

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