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Opinión

Presidente Aylwin y la reinserción internacional

Dr. Cristián Medina Valverde Académico Instituto de Historia Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades USS


 Por La Tribuna

21-04-2016_21-28-02CristianMedinaV.

Pese a los llamados para que Chile asumiese un cierto liderazgo continental o subregional, Aylwin optó durante su período por una política realista y consciente de las limitaciones económicas del país.

 

Si bien 1989 fecha el acta de defunción del Muro de Berlín, también es el año de la denominada recuperación democrática en Chile. Un proceso que encaminado en el itinerario constitucional vigente y luego de las elecciones de ese año, fijó entre sus líneas de acción la reinserción del país en el escenario internacional de la post Guerra Fría. Esto implicó para el Presidente Patricio Aylwin no sólo normalizar relaciones con varios países, también incluyó la adopción de una estrategia de permanente revisión y consolidación de los lazos más importantes para Chile.

Durante su mandato debió asumir que nuestra política exterior tenía que adecuarse a las grandes transformaciones internacionales del período (Caída del Muro de Berlín, derrumbe de la URSS, etc.). En efecto, los cambios en el sistema internacional hacia un horizonte menos ideologizado y más inclinado a la cooperación e integración, permitió a Chile establecer vínculos con Cuba, la URSS y con países de Europa del Este.

Mientras fue Presidente se esforzó en trazar para Chile en el área de las relaciones exteriores una auténtica política de Estado, donde hubiera ciertos elementos de continuidad (defensa de la democracia y de los Derechos Humanos) que hundían sus fundamentos precisamente en la propia experiencia nacional del pasado reciente y que, por lo tanto, estaban más allá de las coyunturas y contingencias de toda democracia.

Pese a los llamados para que Chile asumiese un cierto liderazgo continental o subregional, Aylwin optó durante su período por una política realista y consciente de las limitaciones económicas del país. La necesidad de construir una imagen objetiva de prestigio internacional constituyó, a la postre, un camino más perdurable y certero.

Sin duda que la continuidad del modelo económico favoreció una inserción muy diversa y equilibrada a nivel mundial, más en un momento en que se avanzaba decididamente a la liberalización de los mercados, a la construcción de acuerdos comerciales y al desarrollo de los proyectos de integración. El positivo escenario alentó el flujo de inversiones, atrajo capital extranjero, y amplió y consolidó las exportaciones chilenas.

Entre los aspectos más interesantes de su período estuvo la proyección hacia la cuenca del Asia–Pacífico, que fue posible gracias a la construcción de ese prestigio objetivo que mencionamos: estabilidad política y prosperidad económica. En 1992 el Presidente Aylwin fue el primer mandatario chileno en realizar una visita oficial a Asia, ocasión en que recorrió China, Japón y Malasia. Luego, en 1993, fue el turno de Australia y Nueva Zelanda. Junto a ello el gobierno desplegó toda su capacidad para insertar a Chile en los variados mecanismos de cooperación trans-Pacífico que alcanzó su mayor brillo con el ingreso de Chile a la APEC en 1993.

La administración del Presidente Aylwin logró entonces que Chile fuera capaz de insertarse adecuadamente en un sistema internacional en plena transformación donde, además, los elementos económicos resultaban mucho más relevantes que los aspectos ideológicos del período anterior. La elaboración de una política de Estado para desarrollar esa acción exterior demostró ser el mejor camino para que Chile volviese a la comunidad de las naciones.

Dr. Cristián Medina Valverde

Académico Instituto de Historia

Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades USS

 

 

 

 

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