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Opinión

Patricio Aylwin: el adiós a un demócrata

Enrique Inostroza Sanhueza Seremi de Gobierno Región del Biobío


 Por La Tribuna

19-04-2016_20-11-35EnriqueInostroza

 

 Hoy cuando su vida ha terminado, rendimos un homenaje a quien fue un gran hombre público del siglo XX, un militante ejemplar y un jefe de Estado que logró sentar las bases de nuestra actual democracia.

 

Este 19 de abril partió uno de los íconos de la recuperación de la democracia de nuestro país. Un hombre que llevó sobre sus hombros la tarea de conducir como Jefe de Estado y de Gobierno a Chile hacia la reconciliación y la consolidación democrática. Con 97 años, ex Presidente de la República y militante de la DC, Patricio Aylwin Azócar nos dejó un tremendo legado. 

Chile despide a un demócrata, él, junto a otros hombres públicos y ciudadanos anónimos, abrió el camino para que pudiésemos retomar la tradición histórica de nuestro país. Pero lo hizo siempre pensando en la unidad de los chilenos, con diálogo y sentido de Estado.  

Recordemos que fue el 14 de diciembre de 1989 cuando venció a los candidatos de la derecha y tras obtener el 55.2% de los sufragios, quedó facultado para gobernar durante cuatro años, según lo dispuesto por la Constitución de 1980.

En su camino a La Moneda, había planteado cinco ejes fundamentales: alcanzar la reconciliación nacional, consolidar y perfeccionar nuestra democracia, promover la justicia social, impulsar el crecimiento, desarrollo y modernización del país, y reinsertar a Chile en su lugar histórico en la comunidad internacional.

Otro de sus hitos como mandatario sucede el 25 de abril de 1990 cuando se emitió el decreto de ley que creaba la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación.

Este documento conocido como el “Informe Rettig”, permitió el inicio de una política de Estado en Defensa a los Derechos Humanos.

Desde la mirada de un militante socialista, admirador de Allende, sólo puedo rendir un tributo público a quien, desde las diferencias, logro construir la unidad de los demócratas, en un periodo donde requeríamos no sólo una democracia formal, sino también impedir la involución que países vecinos habían vivido. En ese fin, claramente, Aylwin fue un líder que encabezó la tarea con éxito, tarea que permite que hoy en Chile, tengamos una sociedad donde el disenso, la crítica pública y la discusión democrática sean parte del día a día y a nadie le sorprenda.

Hoy cuando su vida ha terminado, rendimos un homenaje a quien fue un gran hombre público del siglo XX, un militante ejemplar y un jefe de Estado que logró sentar las bases de nuestra actual democracia. Además cumplió un rol activo en la comunicación fructífera entre el centro y la izquierda que desembocó en un ciclo político exitoso para Chile, pero que fue, ante todo, un hombre de Estado. 

Él prestigió la política mediante el diálogo con todos los sectores y se va con el homenaje sincero de quienes tenemos conciencia que Chile no sería la Nación que es, sin el aporte y trabajo de hombres y mujeres, como los que la figura de Patricio Aylwin representa.

Fue un hombre bueno, justo, que tuvo serenidad, coraje y templanza para liderar Chile.

Enrique Inostroza Sanhueza

Seremi de Gobierno

Región del Biobío

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