jueves 19 de septiembre, 2019

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Opinión

La ciencia no puede esperar

Sergio Castro Alfaro Vicerrector Sede Concepción Universidad San Sebastián


 Por LESLIA JORQUERA

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Chile es el país más competitivo de América Latina, no obstante, ha bajado cinco lugares en el ránking durante el último quinquenio a nivel mundial. Si bien, el país cuenta con fortalezas que le permiten ocupar un lugar destacado en el continente en esta materia, por ejemplo, instituciones sólidas, un entorno macroeconómico estable y un buen funcionamiento del mercado financiero, tiene muchos desafíos pendientes si pretende siquiera mantener este nivel de competitividad a largo plazo.

Es sabido que la inversión en ciencia, tecnología e innovación es el único camino que nos permitirá transitar de una economía basada en materias primas a una basada en el conocimiento y, de esta manera, cimentar el desarrollo y avanzar hacia una sociedad más equitativa y cuidadosa del medioambiente.

Lamentablemente, en las últimas semanas hemos sido testigos de la profunda desazón de los científicos chilenos, provenientes de las más diversas instituciones, quienes han denunciado la indiferencia del gobierno frente a la disminución de los fondos destinados a ciencia y a la carencia de políticas públicas en esta materia. Han planteado su inquietud porque saben que la baja inversión en esta área está hipotecando nuestro desarrollo futuro.

Hace más de una década la inversión en ciencia, tecnología e innovación está estancada en un 0,35% del PIB en Chile, una cifra inferior incluso a la que presentan otros países de América Latina como Brasil y Argentina, y muy por debajo del porcentaje que las naciones desarrolladas destinan a este ámbito, el que supera el 2% de su PIB.

Para resolver esta situación, no sólo se requiere aumentar los recursos destinados a la ciencia, sino que es fundamental diversificar las fuentes de financiamiento. Involucrar a la empresa privada resulta primordial para incrementar la inversión y lograr una transferencia tecnológica efectiva de los proyectos de ciencia aplicada para así tener un real impacto en el mundo productivo. En el caso del financiamiento público se requieren políticas claras y estables que no estén sujetas a los vaivenes de la economía y que las universidades, que concentran gran parte de los proyectos de investigación, cuenten con apoyo estatal.

Asimismo, se requiere diseñar e implementar planes para la reinserción de aquellos científicos que, preparados en el extranjero, regresan deseosos de aportar al desarrollo del país. Para todo lo anterior se hace necesario contar con una institucionalidad como lo han solicitado los científicos, quienes han planteado la urgencia de establecer el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Dar respuestas  a estas inquietudes es perentorio, pues no sólo la comunidad científica ya no puede esperar, sino el desarrollo del  país demanda con urgencia la contribución de sus investigadores.

Sergio Castro Alfaro

Vicerrector Sede Concepción                                             Universidad San Sebastián

 

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