jueves 19 de septiembre, 2019

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Mejor guardar silencio

Mario Ríos Santander


 Por LESLIA JORQUERA

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  •  Han transcurrido casi dos años de mandato, y no hay en perspectiva ningún hospital pronto para entregar. Y el senador Harboe resolvió guardar silencio.

 Es complicado ser parlamentario en estos días. Y mucho más, si su mayor dedicación es hacer de vocero. La semana pasada, hubo una seguidilla de declaraciones admirables. Pero quién sabe si la más dramática fue la del senador Harboe: (sic) “…vaya a dar la cara a Chillán que el hospital no se va atrasar ni un día”. Dice el senador que le dijeron en el Ministerio de Salud. Y él, corrió a los medios de prensa, anunciar la buena nueva. Llegó el presupuesto al Congreso y del Hospital de Chillán, nada. Entonces alegaba por la prensa acusando de abandono a la ministra de Salud. Debe haber sentido vergüenza.

El problema es que se hace evidente una falta de coordinación y estudio en esta administración. En Salud por ejemplo. El día que nuestra Michelle, anunciaba la construcción de 20 hospitales, llamaba a licitación otros 20 y proyectado para el futuro inmediato, 20 más, el contralor Ramiro Mendoza, pidió audiencia con la Jefa de Estado. Se la concedieron inmediatamente. En el despacho presidencial, le expresaba a  nuestra Michelle que, “es imposible construir ese número de hospitales que ud. anunció Presidenta”, luego, para mayor claridad le dijo, “ud es Presidenta por 48 meses y no más, eso significa entregar un hospital nuevo, terminado, funcionando, cada 2 meses y 12 días y eso, concordemos que es imposible”. La gobernante le preguntó el motivo de sus dudas. El contralor respondió. “Es que Chile no está capacitado  técnicamente, para recibirse de un hospital nuevo cada 72 días. No hay capacidad profesional para eso”.

La Presidenta le agradeció la orientación recibida, se despidieron y hasta luego. Dos meses después, nuestra Michelle, anunciaba que, “se mantiene inalterable nuestra promesa de construir los 20 hospitales anunciados en mi campaña”. El contralor, esta vez, guardó silencio. Meses después, dejaría el cargo. Han transcurrido casi dos años de mandato, y no hay en perspectiva ningún hospital pronto para entregar. Y el senador Harboe resolvió guardar silencio. Ahora dedicará sus días a legislar, razón por la cual fue elegido.

Poco ha servido repletarse de nuevos funcionarios públicos. Se han contratado miles en los ministerios y municipalidades. Muchos de ellos, bastante inútiles y muchos, sin saber por qué los contrataron. Esta pesada carga, que sólo es útil por la función político-partidaria que cumplen, no ha sido la solución para alcanzar una buena administración. Por el contrario, es el primer acto corrupto. Si pierden la administración, quedan todos cesantes y las ONG, no tienen capacidad para tanto desempleado. En realidad es un problema.

Mario Ríos Santander

 

 

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