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Opinión

¿Cómo está su ojo?

Juan Secano Rere Gaucho de la Patagonia radicado en Los Ángeles Twitter: @SecanoJuan [email protected]


 Por La Tribuna

Juan-Secano

Muchas veces nos hemos preguntado si el artista nace o se hace. Si bien los genes ayudan, la principal fuerza creadora de un artista está dada por su propia vida. Tanto para producir arte, como para valorarlo.

Como en todas las cosas hay artistas buenos y artistas malos. Pero, ¿podríamos decir con parámetros objetivos esta obra es buena o esta otra es mala? Sí. Una obra de arte, si bien gusta a algunos o no gusta a otros, tiene características intrínsecas que nos permiten decir, que detrás de ella hay un artista de verdad. Una obra de arte, ya sea un libro, una pintura, una canción, una fotografía o una casa, para que sea verdad, debe ser el resultado de la inspiración de un buen artista, porque no cualquier chapuza puede ser llamada arte. El artista es una persona con especial sensibilidad. Muchas veces nos hemos preguntado si el artista nace o se hace. Si bien los genes ayudan, la principal fuerza creadora de un artista está dada por su propia vida. Tanto para producir arte, como para valorarlo. Una persona que escucha, que observa, que se detiene, que contempla. Antes de dar vida a su obra la imagina muy bien, se vuelca hacia ella y termina por ser manifestación de su alma. Generalmente la historia personal de un buen artista está marcada por el dolor y sus obras son manifestaciones o gritos desesperados que intentan plasmarse en un objeto y llamar la atención del otro o simplemente inmortalizar una parte de su vida.

La vida del artista es dura, solitaria e incomprendida. Es necesario del silencio y del recogimiento para crear. Por eso cuesta tanto encontrar artistas en los tiempos de hoy, ya que el ritmo acelerado y las rutinas desarrolladas en espacios ruidosos impiden la libre creación. Si bien no existe un criterio universal para catalogar las diferentes obras de arte, si podemos considerar los siguientes conceptos:

-La Estética: La obra debe ser armónica, al margen de su temática, belleza o fealdad. A lo largo de la historia, las obras más bellas perduran. Ya lo dijo Leonardo da Vinci “La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte”.

-Impacto: La obra debe hacernos “sentir” alguna emoción ya sea tristeza, alegría, trasladarnos a algún lugar o época de nuestra vida o estación del año.

-Utilidad: En algunos casos este es un criterio importante, en la Arquitectura por ejemplo no basta con que una obra sea tan sólo estética, sino deberá tener una serie de atributos: Calidad de los materiales, relación con otros objetos con los cuales comparte el espacio. Comodidades y practicidades varias.

-Técnica utilizada: El conjunto de conocimientos prácticos aplicados definen también la calidad de la obra.

-Creatividad: La obra deberá considerar técnicas y temas diferentes a otros. La originalidad es fuente de arte y su valor justamente está dado porque es única. Creatividad e imaginación van de la mano y son clave en nuestra vida. Einstein lo puso de la siguiente forma “Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo”

-Evolución: Todo artista evoluciona a través de los años. La tecné va mejorando y no es casualidad que muchas veces los artistas se avergüencen de sus primeras creaciones. Es necesario conocer muchas otras obras, leer y estudiar de manera sistemática para ir conociendo más y afinando el talento.

El principal y mejor artista es Dios mismo. Fue capaz de crearlo todo. A nosotros y todo lo que nos rodea. No por casualidad la naturaleza es fuente inagotable de inspiración y creación de todo tipo. La relación arte-naturaleza ha marcado las prácticas artísticas y las teorías del arte a lo largo de la Historia. No obstante este binomio, arte-naturaleza, ha variado mucho y ha significado en cada época algo diferente: en la Grecia antigua el arte imitaba a la naturaleza, durante el Romanticismo se alababa a la naturaleza por su carácter sublime, mientras que en el Impresionismo fue puesto el énfasis en la luz y la temporalidad de la naturaleza.

Espero que estas líneas puedan servirles para mejorar su ojo. Para que pueda apreciar en plenitud alguna obra de arte o simplemente para maravillarse frente las montañas nevadas en invierno y aprovechar lo que queda de otoño.

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