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Opinión

Despedidas y silencios

Mario Ríos Santander, Ex senador de la República


 Por La Tribuna

MARIORIOS

Los antiguos iberianos recuerdan que en tiempos de Deportes Los Ángeles un hombre grueso y de mal genio de apellido Rincón se encargaba de mantener a raya a los árbitros. Es así que, si un “hombre de negro”, como se les decía anteriormente, osaba cobrar una falta a un jugador de Los Ángeles, que al señor Rincón le parecía equivocada, ingresaba al campo de juego, tomaba al árbitro por el cuello y le propinaba una pateadura de tal magnitud que, fuera de recibir los plausos de la galería, el personaje en cuestión anunciaba que “nunca más volveré a arbitrar a Los Ángeles”.

Este señor Rincón, que los más antiguos recuerdan su nombre, es el abuelo de la ministra Ximena Rincón. A principio de los 60 marchó a Concepción y ahí continuó con su actividad comercial, dando vida a una familia bastante destacada en la política y en las comunicaciones. Ahora, la ministra anunció que después de dejar su cargo en el gobierno de Bachelet, “me retiraré de la política”. Algunos piensan que eso ocurrirá luego al observar el aluvión de críticas que la Mandataria ha recibido de destacados políticos, algunos de ellos colaboradores de su primer gobierno. A lo anterior, se suma el rumor de pasillo que anuncia una posible nueva elección parlamentaria. No sabemos cuáles serían los fundamentos legales para una medida así, que, de no haber, daría tranquilidad a los últimos elegidos.

El anuncio de Ximena Rincón, por un lado, y el informe del Servel señalando que el Partido Comunista fue el único partido político que no inscribió durante el año pasado ningún nuevo militante, aparentemente no tienen nada que ver. Sin embargo, son dos noticias que caminan por senderos comunes: me voy por un lado y nadie llega por el otro.

¿Por qué?

Imagino a los sociólogos con la cabeza caliente tratando de explicar todo esto. En el caso del PC, parece evidente que, siendo el partido minoritario de la Nueva Mayoría, pero teniendo tantos diputados como el Partido Radical, colectividad que según el Servel incorporó a varios cientos de nuevos militantes, las razones del porqué no hay ingresos pueden tener uno de tres fundamentos: el PC poco interesado en la institucionalidad, inscribe privadamente, manteniendo ese aire misterioso que tanto le gusta ostentar; el PC no es atractivo como partido político porque, entre otras cosas, no da “pegas públicas” en el volumen de los otros partidos; o, tercero, el PC es en verdad un feudo de Teillier y sus fans más cercanos (Lautaro Carmona incluido), que con tan poca estructura y la pasividad concertacionista logran presencia nacional. Y no hay más razones a la vista.

¿Y la ministra Rincón? Bueno, ella es muy inteligente. Sus compañeros de derecho en la universidad no olvidan a esa compañera buenamoza y bastante brillante en la academia. El tema es que está desilusionada; su líder, debilitada, silenciosa y algo mañosa. Esta nueva versión de la “Revolución en Libertad” no era verdad. Y aunque no saldrá al ruedo a pegarle a ningún árbitro, como lo hacía su abuelo, ella resolvió dar un golpe de efecto bastante más devastador. ¿Se lo habrá comentado antes a la Presidenta? Tengo razones para pensar que sí. Ella es leal. Lo que tengo claro es que la Presidenta le encontró razón. Entonces el PC reserva sus militantes para otro momento, y la Rincón, sus silencios para otra vida.

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