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Opinión

El problema de la sobrecarga informativa

Eduardo Quinteros, Director de asuntos estudiantiles AIEP sede Concepción


 Por La Tribuna

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Durante estos días, la agenda nacional de nuestros medios se ha centrado en los casos de política y “corrupción” que se han tomado los noticieros y programas de conversación de nuestra prensa nacional.

Esto es el claro reflejo del impacto que ha generado en la población lo relacionado a Penta, SQM y Caval, que entre ellos han dominado la agenda informativa nacional, lo cual de positivo no tiene mucho. Debemos informar, está claro, pero no enceguecer a la población con temas que terminen en lo redundante, dejando fuera un buen desarrollo y seguimiento de otros temas que forman parte de nuestra agenda, tanto nacional como en internacional.

Un claro ejemplo de esto son las casi ya breves que informan de situaciones luego de las tragedias ocurridas en el norte de nuestro país, cómo se está llevando a cabo la reconstrucción, qué sucedió con los incendios en el Sur, cómo se están estudiando las causas de fondo que pueden haber generado esto, entre otros.

Es importante buscar medios alternativos que faciliten este tipo de información, revisar las redes sociales, blogs, etc., los que cumplan un rol fiscalizador y no dependan del rating informativo, que lamentable ciega a nuestros medios de cobertura nacional y los hace caer en la sobre información de temas puntuales.

Es en estos casos que el rating pasa ser un agente que perjudica la función principal de los medios, la cual es informar y pierde parte de su esencia, todo por competir por mejores indicadores de medición de acuerdo al impacto que están generando en ciertos hogares que poseen la alternativa de contar con el famoso aparato de medición.

Lo que “vende” es lo que se informa y lo que se muestra en nuestro medios, es la lamentable realidad que podemos observar hoy al prender las noticias y seguir escuchando las mismas cosas que durante una hora en relación a temas que ya son tan repetitivos como la secuela de una mala película donde todos los detalles más importantes y de fondo se conocen al revés al derecho y ni hablar de los protagonistas de estas historias que ya forman parte de una “elite” en la farándula política y contingencia de nuestro país.

El rating no sólo mata los programas de entretención, ya que es el verdugo de todo lo que muestra la televisión. En lo que respecta a la prensa, este verdugo debería invalidarse, ya que la población tiene como derecho recibir información de manera veraz, transparente y oportuna, pero también tiene el derecho de tener variedad de información, lo que hoy no está ocurriendo, ya que hemos sido bombardeados en estos últimos días de lo más consumido y, lo que no es malo, la población debe poseer esta información, el problema se presenta cuando, por sobre informar lo “más consumible”, dejamos de lado nutrir a la población del resto de cosas que no son menos importantes para nuestro pueblo, como un alza de combustibles, un incendio, un nuevo proyecto de ley, etc.

Los medios deben cumplir una misión con la sociedad civil y esa misión tiene un solo objetivo: cultivar y nutrir a nuestra sociedad, educándola y transformándola en lo que muchos temen y otros añoramos, un sociedad civil con derecho de voz y voto informada de lo que sucede a su alrededor en temas transversales, ya que no hay nada más poderoso que una sociedad civil educada e informada.

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