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Opinión

Financiamiento de la política

Mario Ríos Santander Ex senador de la República


 Por La Tribuna

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La política no se financia ni se desfinancia, es un quehacer de quienes hacen del servicio público un trabajo honrado, leal con su Patria, con objetivos definidos. Lo que se discute, analiza y de vez en cuando produce molestias y rabias colectivas, es aquel recurso destinado a  estructuras creadas por ley, (partidos), otras con domicilios diversos, (ONG), aquellas  surgida en torno a una persona,(candidaturas, movimientos), por razones diversas, (“frentes” diversos, etc.), en fin, la lista es larga.

Visto de una perspectiva general, nuestro país no es una sociedad ajena a sí mismo. Por el contrario, es de un afán social admirable, (en Chile no se muere nadie sin haber sido presidente de algo alguna vez o, al menos, miembro de un directorio), que lo lleva incluso a dictar cuerpos normativos que regulen esta participación natural. Juntas de Vecinos, comités diversos, Centros de Padres, del Adulto Mayor, de la Mujer, de… en fin, la lista es larga. Por lo demás, ha servido para que se manifiesten liderazgos locales que han servido a sus comunidades con cariño y efectividad. Pero también, para que el tesorero correspondiente sea motejado de ladrón. Se dice que una vez organizado un directorio, a partir del cuarto mes el tesorero es cuestionado, en el quinto, nadie paga la cuota social.

En nuestra historia, cada década hay un escándalo de proporciones. El de hoy surge de Empresas Penta y el destinatario la UDI. En la elección de Eduardo Frei Montalva, el embajador norteamericano de la época, Edward M. Korry, concluida sus funciones en el servicio exterior y con sus respectivas “Memorias” a cuesta, declaraba muy ufano que “..la CIA financió la campaña del DC Eduardo Frei directamente con 3 millones de dólares dentro de una suma total de 20 millones, obtenidos en organismos norteamericanos y chilenos, para detener el triunfo del marxista Salvador Allende”. En la década de los 80, Cuba, siempre dispuesta a repartir dineros ajenos, se encargó de financiar la guerra civil chilena, organizada por el Partido Comunista, con apoyo bélico para armar un ejército completo. Luis Corvalán, ex secretario general del PC, a propósito de que se hubiesen escondido parte de estas armas, dijo que había que hacerlo “por siaca”. La historia de diputados financiados es eterna. En el norte, surge una pesquera que reconoce “atender las necesidades del cargo” de una diputada. Algunas autoridades comunales sufren el embate de acusaciones cruzadas sobre financiamiento, en este caso para su propio bolsillo, (Contraloría ha señalado reiteradamente que en el ámbito municipal hay una “corruptela hormiga” difícil de detener por el alto número de agentes corruptores del entorno municipal). En cada elección surgen miles de facturas de los más curiosos servicios prestados por los candidatos. Hay que justificar frente a Impuestos Internos, eso basta, el resto se entiende y en algunos casos se aprecia, (en ocasiones, la ocurrencia de un candidato para financiar su campaña, si es buena idea, corre como pólvora por todo el territorio nacional). En realidad, este problema, si puede tratarse como problema, es eterno. Lo importante es que en nuestra elección tengamos a la vista la transparencia de la persona por la que votaremos. El resto, con más o menos restricciones, seguirá igual. Y la razón de ello es que lo más oculto es el dinero. Sólo es posible conocerlo en las empresas de balances públicos, las mismas que ahora les prohibirán apoyar la democracia. El resto, misterio. Hasta que surja el escándalo siguiente.

Mario Ríos Santander

Ex senador de la República

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