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Opinión

Abre los ojos

Si hoy te duchaste con agua caliente y no lo agradeciste, quiere decir que vas por mal camino. No estás viviendo el presente, y no eres capaz de ver que la mitad del planeta no tiene acceso a una buen


 Por La Tribuna

Juan-Secano-retrato

Poco tiempo antes de morir, Galdys Marín escribió un libro titulado La vida es hoy. La verdad es que no lo he leído, pero el título de su libro es muy bueno. ¿Por qué tenemos que esperar a que una enfermedad o un dolor o la misma muerte, que se nos acerca rauda e infranqueable, nos devuelva al presente? El ritmo de vida de hoy y las dificultades para comunicarnos y desplazarnos por ciudades cada vez más colapsadas hace que hoy, más que antaño, estemos más incomunicados y más lejanos -vaya paradoja-, trabajando para lograr algo, gastando el tiempo y la vida presente para algo venidero, en futuro. El hombre vive en el futuro y se olvida del hoy-ahora. Por eso no es auténticamente feliz. Porque no se puede ser feliz sin estar verdaderamente en un tiempo y en un espacio determinado, ya que estamos hechos para vivir y agotar un espacio y un tiempo. Los celulares, por ejemplo, nos hacen salir del tiempo y del espacio. Cuando suena el celular, por ejemplo, generalmente se está con una persona presente, y se le abandona para coordinar algo en el futuro con otra que no está físicamente presente. Una vez, no pasa nada; dos, tampoco. El problema surge cuando nuestra vida se transforma en eso: en un ir y venir permanente gastando nuestras vidas en el pavimento y en las carreteras telefónicas. Voy a nombrar algunas consecuencias de vivir a destiempo:

 1) Ceguera. El hombre se empieza a transformar en ciego, ya que no ve lo que tiene y, por lo tanto, no lo valora y menos agradece. Por ejemplo, si hoy te duchaste con agua caliente y no lo agradeciste, quiere decir que vas por mal camino. No estás viviendo el presente, y no eres capaz de ver que la mitad del planeta no tiene acceso a una buena ducha. En cambio, si lo agradeciste estarás rumbo a ser una persona feliz.

2) Inmadurez. Me acuerdo que hace unos 20 años comenzó a estar de moda la depresión. Cuando un adolescente tenía algún problema e iba a ver al psicólogo, inmediatamente le diagnosticaban depresión. Hoy está de moda la inmadurez. Jóvenes de 19 o 22 años que se han echado todos los ramos en los primeros años de universidad vuelven a la casa con el título de “inmaduros” que les permite recomenzar nuevamente con el apoyo incondicional y económico de sus padres. Niños y adultos inmaduros, la nueva patología de los tiempos.

3) Terror al Dolor. En esta permanente evasión de la realidad, de no querer vivir el presente de tomo y lomo, surge un pánico a la enfermedad, al dolor físico, a perder la señal del celular. Hoy más que nunca, por ejemplo, las mujeres ni siquiera se cuestionan tener un parto normal.

Para madurar, abrir los ojos y vivir el presente (la vida) te invito a retroceder en el tiempo. Te invito a subirte a un avión en el aeropuerto Carrasco de Montevideo un 13 de octubre de 1972 y estrellarte en plena Cordillera de los Andes. Desde allí, harás tuyas las siguientes frases de Roberto Canessa, uno de los uruguayos sobrevivientes:

“Morir era muy fácil, era tentador, porque la realidad era terrible. En el alud yo veía a los que habían fallecido y decía qué bueno que no van a sufrir más. Es imposible salir de acá y yo lo único que voy a hacer es prolongar mi agonía”

“Cuando subi?s una montan?a que te costo? muchi?simo y te encontra?s con otra, segui? adelante –susurra Roberto-. Aunque para subir unos metros tengas que pasarte horas haciendo pequen?os pasos, aunque creas que no avanza?s y que tu esfuerzo es en vano, seguió adelante. Cuando estés arriba, vas a ver que sí valió la pena. Cuando parece que todo te encierra y que no hay salida, como en el medio de la cordillera, una puerta siempre se abre. No lo olvides”.

“A mis hijos siempre procureé enseñarles que buscaran ser respetados por su personalidad. Que los valoren por sus cabezas y sus corazones. Que se destaquen. Que no sean dependientes de lo material. El crecimiento del espíritu en los seres humanos es de las cosas más luminosas, y lo más difícil de lograr”.

 “El ejemplo no es una buena manera de enseñar, es la única”.

 

Juan Secano Rere

Gaucho de la Patagonia

radicado en Los Ángeles

Twitter: @SecanoJuan

[email protected]

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