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Ambiental

Problemas en la apicultura amenazan la producción de miel y otros rubros del agro

El rendimiento en las colmenas ha bajado en un 50 por ciento durante los últimos siete años, lo que ha llevado a una baja en la cantidad de empleos que la apicultura ofrecía en las zonas donde se daba esta actividad.


 Por Jorge Guzmán B.

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Los periodos de floración más cortos traídos por la sequía incluso han generado escasez de miel en sectores donde tradicionalmente se produce este alimento.

Menos de un 50 por ciento de producción y mayores costos asociados a dicha actividad son los problemas que voceros de la Asociación Gremial Bases Apícolas Independientes de Chile y de la Asociación de Apicultores de Callaqui acusaron, debido a los efectos del cambio climático, que ha acortado los periodos de floración en la región y disminuido la disponibilidad de alimentos para las abejas durante los últimos años en el país y la región.

El presidente de la Asociación Gremial Bases Apícolas Independientes de Chile (Agapi), Daniel Ira Ira, dijo a diario La Tribuna que “el polen y la miel que dan las plantas y malezas son la base de la sobrevivencia de las abejas, pero las dificultades productivas han encarecido el producto, porque si las hectáreas de cultivos con los que las abejas producen la miel no tienen el recurso hídrico disponible, en los meses en los que las abejas lo necesitan, no hay néctar y no van a entregar el polen que sustenta a las abejas, por lo que a nosotros obviamente nos está afectando”.

Ira Ira agregó que “como lo dice Mario Flores Molina, chileno ganador del Premio Mundial de Apicultura (Apimondi), nosotros somos los apóstoles de la naturaleza y somos los llamados a decir que hay que cuidar la naturaleza y mantener reservas herbarias, para mantener la seguridad alimentaria nacional, porque muchos de los alimentos de los animales que consumimos, por ejemplo, son polinizados por abejas”.

BIOBIO SE POSICIONARÍA EN EL EXTRANJERO SI CUIDA APICULTURA

El vocero de Agapi explicó a diario La Tribuna que “si en Biobío se sigue acrecentando el déficit hídrico, los apicultores tenemos la proyección de entregar servicios de polinización a agricultores, que lo necesitan para algunos cultivos, también hay universidades  y asociaciones que han identificado mercados como Emiratos Árabes, donde hay personas que les gustan los sabores intensos, como el de la miel de Quillay, por la cual están dispuestos a pagar más de 100.000 pesos chilenos por kilo”. El dirigente gremial explicó que “este es el desafío para el futuro del rubro en Biobío: certificar las mieles para conseguir un valor de al menos 10.000 o 15.000 pesos por kilo, donde la economía  familiar campesina apícola podría verse beneficiada, como en el caso de Nueva Zelanda, donde la miel de Manuka puede llegar a costar 300.000 pesos por kilo, es decir los apicultores de Biobío podrían potenciar la miel de Quillay, que es única en el mundo y que podría ser muy bien pagada en el extranjero, de hecho si el productor recibiera un 50 por ciento de eso las condiciones cambiarían a nivel nacional, pero esto parte por nosotros mismos, los apicultores, que debemos fortalecer el rubro a través de la unión y no formar islas y una competencia desleal que no ayuda a potenciar la producción”.  

PRODUCTORES EN ALTO BIOBIO

El director de la Asociación de Apicultores de Callaqui, Guillermo Purrán, manifestó a diario La Tribuna que “el tema de la sequía a nosotros nos afecta directamente, la floración está durando muy poco debido a la falta de agua, si bien las flores sí están teniendo su ciclo normal, los tiempos en los que se da esto, terminan muy rápido en comparación a cómo se daba antes, el avellano es nuestro último recurso y nos permitiría salvar la cosecha, porque la de este año no ha sido buena, hay muy poca en general en la zona de Alto Biobío”.

A lo anterior, Purrán agregó que “me atrevería a decir que la gente no está cosechando la misma cantidad que hace siete años, obteniendo en la actualidad menos de un 50 por ciento de lo que se cosechaba antes, cosa que debe estar pasando también en Santa Bárbara y otras zonas, donde incluso hay escasez de miel, porque todo lo que se ha cosechado ya está vendido”.

Debido a lo anterior, el dirigente apícola indicó que “incluso ya no se hace rentable tener gente para que trabaje con uno, porque si bien si los productores mantenemos la cantidad de colmenas necesitaríamos la misma cantidad de gente, si la producción baja el recurso no será el mismo de cinco años atrás, donde sí se podía pagar a las personas para que colabore”. Guillermo Purrán hizo un llamado “a todos los apicultores de la zona, tanto de Alto Biobío como de Biobío Bajo a hacer una campaña feroz donde luchemos por que se acaben los monocultivos, que no son un problema tan grande aquí, sin mayor presencia de forestales, pero abajo sí que hay, además tiene que haber un cambio en las políticas públicas de la zona de manera de poder encontrar la forma de que podamos sobrevivir en el tiempo, porque sin miel no hay floración ni abejas, no sirve de nada seguir plantando eucaliptos ni pino, que no le hace ningún favor a la tierra ni al agua”. El vocero de la Asociación de Apicultores de Callaqui mencionó también que “la contaminación ambiental también ha enfermado a las abejas, a las cuales tenemos que tratar con remedios para que sobrevivan, lo que hace que la producción sea más cara e incluso no permite trabajar una apicultura orgánica, que en su momento tratamos de desarrollar pero no dio resultados, y si las abejas pasan un mal en invierno pueden morir, hace cinco o siete años atrás esto era un buen negocio, pero con estas condiciones muchos apicultores han ido dejando el rubro”.

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