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Sequía pone en alerta a productores de miel de Biobío

La plantación de monocultivos en desmedro de árboles y huertos que generan floración ha disminuido la capacidad de las abejas de producir miel, encareciendo el producto y poniendo en riesgo a los productores.


 Por Jorge Guzmán B.

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La producción de miel de la región ha bajado en más de la mitad de lo que se podía generar hace cinco años, cerrando oportunidades laborales para las personas del mundo rural que ven en la apicultura una oportunidad de desarrollo.

Después de la inusual protesta llevada a cabo por un grupo de apicultores que soltaron cajones de abejas frente al Palacio de La Moneda, en señal de protesta por la sequía que afecta al país, miembros de asociaciones de apicultores de Biobío explicaron que el encarecimiento de la actividad y la baja productividad producto del cambio climático llevó a los productores de miel a organizarse para llamar a Chile a conservar el medioambiente y frenar el cambio climático.

El presidente de la Asociación de Apicultores Independientes de Chile (Agapi), Daniel Ira Ira Medina, dijo a diario La Tribuna que “el tema hídrico está focalizado en el problema que genera nuestra dependencia de malezas como la zarzamora y otras plantas ligadas a la producción de miel, como el Quillay”. El dirigente de la asociación gremial explicó que “el problema que nos genera la sequía se da porque nosotros dependemos de que la flora pueda estar con buen riego y dé néctar de buena manera”. En el caso de que falte agua para el desarrollo de estos procesos, Ira Ira explicó que “las abejas se mueren, porque les falta alimento para mantenerse, afectando también nuestro bolsillo, porque los apicultores se dedican a la producción de miel necesitan que las plantas produzcan néctar de la mejor manera posible”. 

DISMINUCIÓN DE ABEJAS AMENAZA LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS 

El vocero de Agapi explicó que “la protesta de los apicultores que se dio frente a La Moneda demuestra que la sequía no solamente ha perjudicado en el consumo humano ni la producción agrícola, sino que también a la apicultura, porque las abejas consumen muchos litros de agua y si no logramos mantenerlas vivas, entre el 80 al 90 por ciento de los alimentos que todos tenemos en nuestras mesas durante el día a día, como las frutas y las verduras, nos veremos en serios problemas como humanidad, porque se dará una crisis alimentaria que nadie podrá detener”. Lo anterior debido a que, según Daniel Ira Ira, “la abeja es la responsable de que los frutos tengan un buen tamaño, de que salga y de tener alimentos, por lo que la discusión del correcto consumo de los recursos debe considerar al gremio apicultor, porque afecta directamente a nuestra producción, así como al cuidado de las mismas abejas, que son muy relevantes en distintos procesos agrícolas de los cuales depende la producción nacional de alimentos, beneficiando a otros sectores con nuestra labor”. 

El miembro de la Asociación de Apicultores de la comunidad de Callaqui Alto Biobío, Guillermo Purrán, dijo a Diario La Tribuna que “la sequía nos viene afectando hace rato, por los cambios bruscos de temperatura y de estaciones, impactando especialmente en la polinización y en la baja producción de néctar”. Estas mismas condiciones climáticas impactan incluso cuando, como se dio hace poco tiempo, llueve fuera de la época de lluvias “porque esa agua lava la flora, dejando a las abejas menos néctar para poder producir miel”, dijo Purrán. Además del problema anterior, las condiciones que deja este cambio en el ambiente “baja la producción de miel, encareciendo el producto, lo que afecta directamente al consumidor, porque poder criar abejas y contar con todos los materiales que se necesitan para realizar esta actividad está mucho más caro que tres o cuatro años atrás, subiendo los costos al doble o al triple, lo que también es negativo para las personas que consumen miel frecuentemente”.

APÍCOLAS QUIEREN SER PARTE DE LA SOLUCIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO

Guillermo Purrán contó a Diario La Tribuna que “desde la Asociación de Apicultores de Callaqui hemos conversado con otras organizaciones dentro Alto Biobío, para poder afrontar esta situación y nuestra única solución es plantar árboles u otras especies, que han sido desplazadas por monocultivos como el eucaliptus o el pino, que nos ha traído más problemas que soluciones en el sector”. Purrán explicó que “como apicultores somos los llamados a generar conciencia sobre la conservación y preservación de los árboles”. El apicultor considera que “lo que se debe hacer es cambiar la forma en que hacemos que nuestras abejas produzcan, por lo que incentivamos el que la gente tenga flores, que los agricultores planten frutales, volver a hacer huertos, que generan floración dentro del territorio”. 

El dirigente gremial dijo que “lo que vemos hoy va a seguir ocurriendo, el cambio climático ya está aquí, pero nosotros tenemos que tratar de solucionarlo, haciendo incluso cambios en nuestra forma de vivir, porque si antes nosotros podíamos producir 3.000 kilos de miel, hoy no estamos produciendo ni el 50 por ciento de esa cantidad, que se daba cuatro o cinco años atrás, y cada año sigue bajando en comparación al anterior”. Con este panorama, Guillermo Purrán dijo que teme que “tal vez en 10 años no tengamos producción y desaparezcan las abejas, lo que hace que también se cierren oportunidades laborales en el mundo rural, obligando a las personas a salir a buscar trabajo fuera del territorio de Callaqui”.

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