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Nuestra Muestra

Michael Soto Molina: “Han sido 10 largos años donde he aprendido a salir adelante, a luchar, a quererme así tal cual estoy”

Hoy, su familia, el deporte y el trabajo han ayudado en su inserción social, y en la aceptación del accidente que lo dejó parapléjico hace una década.


 Por La Tribuna

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El 31 de octubre del 2009 cambió para siempre la vida de Michael Soto Molina. Ese día se dirigía a entrenar al club de fútbol Real Victoria, cuando dos hombres lo asaltaron. Uno de ellos le disparó por la espalda y le ocasionó una lesión irreversible.

Estuvo dos meses internado en el hospital de Los Ángeles, en una primera instancia en riesgo vital, sin embargo con las semanas su condición fue mejorando y de ahí fue trasladado directo a la Teletón en Santiago donde, pese a sobrepasar la edad de ingreso, le permitieron comenzar la rehabilitación por su paraplejia.

“Estuve a cargo de fisiólogos, sicólogos, kinesiólogos. Allí aprendí a vestirme, a ir al baño, a desplazarme en la silla de ruedas. La Teletón para mí es todo, porque me enseñaron un mundo nuevo, a enfrentarme a lo que se me venía”, expresa Michael a La Tribuna.

Sin embargo al llegar a su hogar no fue fácil convivir con esa nueva realidad, pese a que contó y cuenta con el apoyo incondicional de su familia y de Daniela, su pareja hace 15 años.

“Pasé por un proceso donde lloré mucho, me costó salir adelante, buscar opciones para desarrollarme, tenía miedo de salir a la calle y de enfrentar a la sociedad en silla de ruedas. Han sido 10 largos años donde he aprendido a salir adelante, a luchar, a quererme así tal cual estoy”, reflexionó.

EL DEPORTE COMO MOTIVACIÓN

Si bien Michael comenta que “el tema del accidente cambió completamente mi vida, ya que todo giraba alrededor del deporte, y el hecho de quedar en una silla de ruedas, para mí fue muy difícil aceptarlo”, no todo es fútbol.

Y es que recuerda que antes del accidente estaba trabajando en una laminadora y dedicado en sus tiempos libres al balompié. Tuvo varios pasos por el plantel de Iberia, lo llamaron de Malleco, jugó en la filial de Universidad de Chile, pero el equipo de sus amores siempre ha sido Real Victoria, al que perteneció desde los 8 años.

“Todo lo que hacía era alrededor del fútbol, desaproveché varias oportunidades de ser jugador profesional, fueron decisiones mal tomadas, en ese tiempo no lo pensaba, y ahora me veo arrepentido”, aseveró.

Pero otra oportunidad llegó a su vida, sin importar la discapacidad que en ese minuto lo acomplejaba. “Al principio no me gustaba el básquetbol, vi todo en contra, sin embargo luego lo vi como una opción interesante. Me daba miedo sufrir alguna lesión, pero me insistieron en que podía conocer a otras personas que estuvieran en la situación mía”, explicó.

“El básquetbol me ha enseñado hartas cosas, la perseverancia, el querer mejorar día a día, ya que veo a otros jóvenes buenos y quiero llegar a su nivel. Lo logré, quedé en la selección y ahora represento a Los Ángeles”, destacó.

EL MILAGRO DE SER PADRE

Michael y Daniela llevan 15 años de relación. Se conocieron antes del accidente y aunque no ha sido fácil han sorteado cada uno de los obstáculos. Conviven hace 8 años en una vivienda adaptada para su desplazamiento y lograron lo que en algún momento parecía imposible: ser padres.

“El Señor me bendijo con un hijo ante todo pronóstico médico, cuando los doctores decían que yo no podía ser papá, el Señor dijo otra cosa y gracias a eso he podido salir adelante, él cambió todo, es mi centro, cuando tenía la fe perdida vino él y cambió todo”, comentó.

Consultado sobre el rol de Daniela en su vida, Michael reconoce que ella es “una mujer extraordinaria que no cualquier hombre la tiene, porque ella me ha ayudado en todo, me apoya a diario, porque hay cosas que en lo cotidiano se me hacen difíciles. Soy un afortunado de lo que tengo, porque no cualquier persona en la situación mía logra lo que Dios me ha dado. En los momentos complejos lloramos, pero también reímos juntos, y sé que a ella y a mi hijo tengo que tratar de hacerlos felices día a día”.

UN TRABAJADOR EXCEPCIONAL

Si bien Michael logró insertarse en distintos ámbitos de la sociedad, tenía pendiente volver a trabajar, más allá de lo económico, porque era un desafío en su proceso personal de aceptación.

Tras algunas reuniones con funcionarios municipales, el 2017 lo anterior se concretó en un llamado de ejecutivos del Supermercado Jumbo, que le abrieron una plaza en la sección de panadería.

Rodrigo Vargas, gerente de la sucursal Los Ángeles, describió al joven “como un colaborador excepcional para nosotros, porque sobresale. Tiene un carácter muy particular, es una persona cercana, tiene buen humor, no esconde sus emociones, así que para nosotros es un gusto ayudarlo”.

Y agregó que “Michael se ha sentido muy bien acogido, nosotros tratamos de hacerle mucho más agradable el día a día, en su traslado, en su almuerzo, y él hace un trabajo igual que todos, llega muy temprano, es muy responsable, cumple con todo lo que se le pide, tiene buen ánimo y buena disposición”.

Cabe mencionar que Jumbo cuenta desde el año 2017 con un área de diversidad e inclusión, con el fin de que sus empleados puedan sentirse valorados y respetados. A nivel nacional, un 1.8% (326) de sus colaboradores cuenta con algún tipo de discapacidad, tres de los cuales son de la capital provincial de Biobío.

EL RECUERDO DEL PEOR MOMENTO DE SU VIDA

Los últimos acontecimientos policiales que se han registrado en Los Ángeles han traído a la memoria de Michael el recuerdo del ataque que sufrió. Son varios los jóvenes que han muerto a raíz de un disparo y otros han sufrido graves lesiones, en hechos que aún no son aclarados.

“Yo vivo en una población donde hay mucha drogadicción, muchos jóvenes perdiéndose en la droga, y ese es el tema, la droga está destruyendo a muchos jóvenes, ya que muchas veces lo que pasa en sus familias, que uno no lo sabe, hace que se metan en cosas. Hay muchos que están muriendo y a veces yo también me acuerdo, porque estuve a punto de morir, y gracias a Dios que me dio la posibilidad de seguir viviendo”, comenta.

Sobre cómo revertir esta situación, Michael cree que “debieran haber más oportunidades, ayudarlos un poco más, las mismas iglesias deberían acercarse más a la calle, para hacerles ver que no están bien. Gracias a Dios yo estoy con vida, puedo contar lo que me ha pasado, y hay muchos que ya no pueden hacerlo. Y lo peor, las familias sufren, al ver que su hijos se hunden, así que ojalá pueda cambiar todo esto”, remató.

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