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La reina angelina del rodeo chileno: la historia detrás de la corona de Minelva Castillo

-Madre de dos hijos y con una historia ligada desde la infancia al mundo corralero, la quillecana de 37 años se coronó reina del Campeonato Nacional de Rodeo en Rancagua.

La reina angelina del rodeo chileno: la historia detrás de la corona de Minelva Castillo, La Tribuna
La reina angelina del rodeo chileno: la historia detrás de la corona de Minelva Castillo / FUENTE: La Tribuna

Cinco días de jornadas extensas, caminatas, ventas, actividades protocolares y una presión constante frente a miles de personas marcaron el camino de Minelva Castillo Gallardo hasta convertirse en la reina del 77° Campeonato Nacional de Rodeo que se realizó en la Medialuna Monumental "Gonzalo Vial Vial" de Rancagua.

Todo comenzó en febrero de este año, cuando en Los Ángeles se desarrolló el clasificatorio Zona Sur. Allí, tres candidatas disputaron el título, en un proceso que no solo considera presencia y desplante, sino también capacidad de gestión.

"Gané el clasificatorio y por ende me tocó ir a participar a Rancagua, donde allá competí igual con tres mujeres, que eran reinas de los clasificatorios Zona Centro y Zona Norte", relató.

¿CÓMO SE ELIGE A LA REINA?

El sistema de elección, explica, tiene particularidades que muchas veces son desconocidas. No se trata únicamente de una evaluación estética o protocolar. "La que gana es la que vende mayor cantidad de rifas o de votos", señaló, detallando que los asistentes, corredores y público en general colaboran con las candidatas durante el desarrollo del rodeo.

Ese proceso se vive completamente en terreno. "Todo esto se realiza mientras se está desarrollando el rodeo o el clasificatorio", explicó. En ese contexto, las candidatas cumplen un rol activo y permanente. "Tienes que estar todos los días vestida de huasa, con tacos, caminando, acompañando en la premiación a las colleras que ganan cada serie (...) tienes que ser la cara visible dentro del rodeo".

Pero además de la presencia constante, existe una dimensión simbólica. "La candidata o la reina representa a la mujer chilena por su belleza", agregó, destacando el peso cultural de este rol dentro de una de las tradiciones más arraigadas del país.

EXPERIENCIA DEL CHAMPION

Ya en Rancagua, la exigencia aumentó considerablemente. Castillo describe jornadas que comenzaban temprano y se extendían hasta la madrugada. "Llegábamos a las nueve de la mañana a la medialuna y a veces a las dos de la noche recién nos retirábamos", recordó. Las actividades incluían misas, cócteles de bienvenida, premiaciones y participación en distintas instancias protocolares.

A ello se sumaba la necesidad de seguir gestionando votos en medio del evento. "Uno tiene que aprovechar si hay público para poder vender", comentó, reconociendo que este sistema, aunque tradicional, implica un esfuerzo constante. "Es lamentable que hoy en día siga siendo así, pero es parte del proceso", añadió.

En la instancia nacional también se incorpora un componente adicional: una prueba teórica. "Se hace una prueba de conocimiento de rodeo (...) las chicas tienen que saber cosas básicas del ámbito en el que están participando", explicó.

El momento de la definición no estuvo exento de tensión. "Es un nerviosismo grande porque en la medialuna hay más de 10 mil personas", relató. Tras días de trabajo, finalmente su nombre fue anunciado como ganadora, cumpliendo así un objetivo que venía persiguiendo desde hace tiempo.

"Era mi sueño ser reina de Rancagua, porque es como lo mismo que los corredores: ellos sueñan con llegar y ganar, y una como mujer también tiene ese sueño", expresó.

UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN

Su historia, sin embargo, trasciende el ámbito del rodeo. Minelva Castillo es madre de dos hijos, Leandro de 15 años y Lucas de 12, y actualmente no cuenta con un empleo estable. Su participación en este proceso fue completamente autogestionada. "Hice un evento bailable para poder juntar dinero para los costos, ya sea vestuario, locomoción o alimentación, porque esto es todo financiado por uno mismo", explicó.

En ese sentido, el clasificatorio y el campeonato también representaron una fuente de ingresos. "Con el dinero que recaudé en el clasificatorio lo utilicé para uniformes del colegio", comentó. Y añadió que lo obtenido en Rancagua le permitirá enfrentar con mayor tranquilidad los próximos meses. "Ahora puedo estar uno o dos meses un poco más aliviada".

Su realidad laboral también refleja la inestabilidad del rubro. "Trabajo en el ámbito corralero en fotografía, pero son trabajos de fin de semana y temporales", indicó. Por ello, reconoce que sostenerse económicamente bajo estas condiciones es complejo. "Sobre todo cuando uno es mamá sola, se hace difícil".

Aun así, destaca el apoyo que ha recibido dentro del mundo corralero. "Tengo muy buena acogida con los corredores de distintas asociaciones, siempre me dan una mano cuando estoy trabajando", señaló. En esta ocasión, además, representó a la Asociación de Rodeo Biobío, organizadora del clasificatorio en Los Ángeles.

Su vínculo con estas tradiciones viene desde la infancia. Nacida y criada en el campo, en la comuna de Quilleco, asegura que el rodeo ha sido parte de su vida desde siempre. "Vengo de familia corralera, participé desde pequeña en rodeos", contó.

LA PERSEVERANCIA HACIA LA CORONA

El camino hacia la corona no fue inmediato. El año pasado participó por primera vez en el Campeonato Nacional, obteniendo el segundo lugar. "Éramos cinco candidatas y salí segunda", recordó. Este año, en su segunda oportunidad, logró imponerse. "De tres candidatas, obtuve el primer lugar", dijo.

Más allá del resultado, su historia también rompe con ciertos estigmas dentro de este tipo de competencias. "Muchas veces te juzgan porque ya te ven más grande, porque por lo general las reinas son niñas jóvenes", reflexionó. Sin embargo, su experiencia fue distinta. "Yo he demostrado que cuando uno quiere puede hacer lo que uno desee y que la edad no es un impedimento".

Con la corona en mano, Minelva Castillo no solo marca un precedente para Los Ángeles —al ser la primera en obtener este título—, sino que también deja un mensaje claro. "Los sueños sí se cumplen, no porque seas mamá o tengas más de 30 años es un impedimento", afirmó.

Y cierra con una convicción que resume su historia: "Todo esfuerzo tiene su recompensa, y una madre puede hacer lo que sea para salir adelante y para que sus hijos se sientan orgullosos".




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