miércoles 16 de octubre, 2019

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Carlos Erices: un alquimista contemporáneo que captura la luz de forma artesanal

Inmortalizando la imagen con una técnica que no necesita mayores insumos, el profesor de artes visuales busca traspasar su legado enseñando a través del país un arte que se niega a desaparecer.


 Por Gonzalo Meller

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Inmortalizando la imagen con una técnica que no necesita mayores insumos, el profesor de artes visuales busca traspasar su legado enseñando a través del país un arte que se niega a desaparecer.

Como un artista poco habitual se puede catalogar al nacimentano de toda la vida, Carlos Andrés Erices Godoy -30-, que es maestro de un arte que se remonta al siglo XIX, con el cual se obtienen imágenes sin prácticamente nada de equipo: la fotografía estenopeica.

Nació el 8 de mayo de 1989 y comenzó su educación básica en la Escuela El Saber, para posteriormente asistir al Colegio San Juan de Dios, finalizando su enseñanza media en el Liceo de Nacimiento.

Sería en este último establecimiento educacional donde nacería su amor por la fotografía. En sus instalaciones tomó conciencia del arte técnico cuando cursaba tercero medio bajo instrucciones del temuquense, Jorge Olave, junto al lajino, Roberto Varas.

“Ellos fueron bastante visionarios, porque en aquel tiempo no habían programas de arte dentro del colegio y ellos postularon a un Fondart, para postular a una serie de proyectos que se llamaban Arte Aulas, entre ellos un taller de fotografía estenopeica”, recordó Erices.

El taller catapultaría la habilidad junto al entusiasmo del insipiente creador, especialmente por su maestro -Roberto Varas-, con el cual forjó una amistad personal y profesional. “Una vez me llamó y me dijo que revisara el medidor de mi casa. Ahí encontraba sobres de papel fotosensible con químicos para revelar”, recapituló el artista que actualmente busca replicar el gesto con nuevas generaciones pertenecientes a la comuna del fuerte y el país.

FOTOGRAFÍA “HECHA CON LAS MANOS” 

El termino estenopeica puede que no resulte familiar, pero se refiere a una técnica de captura que se realiza sin el uso de lentes u objetivos. Estas cámaras suelen ser artesanales, se construyen con cajas de cartón, latas, cajas de cerillas, botes o cualquier otro artefacto que cierre el paso a la luz.

Referente a sus inicios en la obtención de imágenes utilizando esta destreza, Carlos, se refirió a que los establecimientos educacionales son un centro cultural bastante potente -después de las familias-, ya que personalmente, su gusto nacería cuando un profesor de matemáticas solicitó al curso para un trabajo, buscar conceptos simétricos en imágenes fotográficas. El docente sería uno de los primeros qué destacaría el trabajo del artista.

“Se hizo una exposición en la biblioteca del propio liceo y me encontré con la sorpresa de que había tres fotos mías. El profe me dijo que realmente tenía dedos para el piano”, rememoró Erices.

UN ARTE QUE NO ES “ANTIGUO O ROMÁNTICO”

Para el profesional, su pasión no es sólo un arte, sino que una “reflexión en torno a la imagen. Tengo bastante desapego con el término antiguo o romántico, no me parecen para nada”.

Sin exhibir ego, Carlos, puntualizó que la fotografía estenopeica, análoga o procesos fotográficos alternativos  van más allá de lo popular, porque “trabajan en una toma de conciencia junto a una experimentación en todo el proceso, generando un vínculo con el material y lo que tú estás creando, entonces eso es tan potente que eres consciente de todo lo que estás haciendo”.

Paralelamente, comentó que sin poner en desmedro a la fotografía actual -digital-, no sucede lo anterior ya que “no puedes construir tu propia cámara y darle las características que tú desees darle. El la digital, tienes el dispositivo, pero sólo puedes configurar la cámara, pero no sabes qué pasa dentro de ella”.

TALLER ITINERANTE

Con la finalidad de instruir a interesados que desearán capturar la luz para dar inmortalizar imágenes, mientras terminaba su tesis observó material fotográfico en su casa y decidió realizar talleres.

Comenzó para no detenerse. Ha recorrido de Arica a Punta Arenas forjando nuevos compositores bajo la marca de Fotoalquimia.

“Empecé haciendo cursos en mi casa, luego conseguí espacio en Concepción y así sucesivamente en distintas partes del país”, aseguró el profesor.

Hoy su escuela sigue en marcha, siendo una opción para quienes gustan de un arte que se niega a morir.

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