domingo 18 de agosto, 2019

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Ño Panta González: “Me saco el sombrero por mis colegas campesinos”

***Desde la zona rural angelina hasta las instalaciones de Diario La Tribuna arribó el “huaso más huaso” de la provincia de Biobío para contar detalles de su vida.


 Por Gonzalo Meller

Ño Panta Gonzalo Meller

Como un “gallo encachado, buena pinta, alto, ojitos verdes, pelo rubio” se definió Ño Panta, el hombre que aparece en la sección humorística del matutino angelino, Diario La Tribuna. Su ironía y desplante quedan inmediatamente al descubierto con su primera “auto descripción”, precisando nuevamente que realmente es “más chileno que las arepas, porque no sé si quedan porotos todavía”.

Hablando en serio: el emblema rural del corazón de la provincia de Biobío, aseguró que “soy un campesino que ama a su provincia de Biobío y especialmente a nuestra querida ciudad de Los Ángeles. Soy bueno para la chacota, amigo de los amigos, querendón, sencillo, que le gusta pasarlo bien, y le gusta que lo inviten -paso el dato-”.

Si bien comentó que es difícil definirse en pocas palabras, porque en la simpleza de las personas está la diversidad y la riqueza del alma, se detuvo para enfatizar “¿no ve que me hizo ponerme filósofo?”.

En esencia, ese es Pantaleón Segundo González Pérez, hijo de Domitila Pérez y Clodomiro González, nacido el mismo día que se fundó el Diario La Tribuna, el 27 de junio de 1958, en un sector rural de Los Ángeles.

En cuanto a sus padres, comentó que “ya descansan en paz los viejitos. Bueno, mi mamita descansa más en paz, porque mi ‘apá era harto chicha fresca, el viejo. Dicen que eso yo lo saqué de mi ‘apá, pero yo soy más bien aguas frescas”. El orgulloso huaso se mostró dispuesto a contestar cualquier pregunta, como por ejemplo, sobre su ingreso a la las redes sociales, vida amorosa, entre otras.

Cuando por la confusión el entrevistador no se refirió a él como “Ño Panta”, se enardeció y casi se va del estudio, pero le pudo contener, no sin antes ganarse un buen “chupallazo” en la cabeza.

¿Ño Panta cómo fue tu niñez, quienes fueron tus amigos y cuál es tu relación con ellos?
-Mi niñez fue muy sacrificada, oiga. Si la vida del campo antes no es lo que es ahora, todo costaba más. Bueno, siempre ha sido sacrificada, pero ahora hay un poco más de comodidades, por suerte. A mis mejores amigos del campo los conocí de “chiquichichos”. Está mi Compadre y está el Gordillo; a otros los conocí en el pueblo: ahí está el compadre Beto, don Pelayo, el Flaquito, y así. Creo que esos son los más cercanos. Nos vemos siempre.


¿Tienes alguna mascota?
-No sé si es mascota, porque este pergenio hasta me hace bullying a veces. Yo creo que yo soy la mascota de él…
Bueno, mi mascota es mi perro Cachito. Le voy a contar la historia. Un día mi compadre andaba ofreciendo perros porque estaba “acachao” de animales y me trajo una cuestión blanca, chica, que más parecía ratón pero reclamaba como gato ¡y molestaba, el condenado!.. Entonces la Juanita, -que ya le voy a explicar quién es- me dijo “¿Y cómo le vamos a poner?”, ¡Pongámosle Cachito, poh!, le dije yo, porque era un verdadero “cacho” el bicho. Y quedó como Cachito. El Cachito es mi compañía en la casa y aunque está viejito (¿y voh?) le sigue dando al día a día. Si yo creo que él me va a enterrar a mí, el condenado.


La vida del campo es difícil, ¿cómo la has vivido?
-Como le decía antes, ahora hay un poquito más de comodidades en el campo, pero no son tantas tampoco. Sigue siendo difícil la vida acá. Por ejemplo, cuando uno necesita algo los traslados son más complicados, no es como en el pueblo que uno va a comprar a la esquina, no puéh, aquí tienes que caminar harto para tomar la micro, y eso si es que pasa… Hay harto gasto en traslados, fertilizantes, fumigaciones, etcétera; y cuando no hay pa’ comprar, hay que tratar de batírsela con lo que haya no más. El tiempo también complica harto, que si no llueve se secan las plantaciones, que si llueve mucho se pierden, que si hay calor se queman y si hay frío se congelan. No, si es difícil. Por eso yo me saco el sombrero por mis colegas campesinos, porque gracias a nosotros la gente del pueblo puede comer cosas sanas, puéh.
Me la paso entre el campo y la ciudad, pero no cambio el campo.

¿Dentro de las actividades que has realizado, cuáles son las más destacadas. Alguna anécdota dentro de ellas?

-Ah, ahí sí que no me la gana nadie. ¡Yo he hecho de todo, iñor!.. Bueno, soy campesino, pero también “hey” sido periodista, radio controlador, futbolista, soldado, científico, guardia, boxeador, jefe de campaña, bibliotecario, agente encubierto, mozo, junior, médico, explorador, carabinero, actor, panadero, farmacéutico, viejo pascuero, y un largo etcétera. Bueno, y eso sin contar que he ocupado todos los cargos políticos habidos y por haber. Entre las anécdotas que le puedo contar, una vez fui jefe de campaña de un político que era tan mentiroso que hasta el detector de mentiras terminó votando por él. Cáchese esa.


¿Cómo has visto el impacto tecnológico y porqué decidiste entrar a las redes sociales?
-El único impacto tecnológico fue una vez que se me cayó el computador en el pie. Pero, fuera de las cosas personales, la tecnología ha avanzado harto, fíjese, y por eso decidí en el año 2014 entrar a las famosas redes sociales para poder estar más en contacto con mis vecinos, vecinas y vecines. Estoy en Facebook con dos páginas (Pantaleón González y Ño Panta), Instagram (no_panta) y Twitter (@no_panta).


Ño Panta, tengo entendido que tuviste un altercado con tu identidad en redes sociales. Coméntame.
-El asunto del nombre en Facebook fue porque el chico Mark (Zuckerberg) no deja que las páginas personales tengan apodos, entonces por eso le tuve que poner mi nombre real; pero mi página Comunidad, donde aparecen las viñetas, sigue siendo Ño Panta. Después nos pusimos en la buena con el chico Mark si, hasta le terminé prestando una plata que necesitaba.

Referente a Los Ángeles, ¿cómo ves el avance junto a su desarrollo, junto a sus cambios?
-Uhhh ha cambiado harto la ciudad, pasamos del carretón al Rápido y Furioso, oiga; los edificios… antes había puras casitas de campo hasta en el centro y ahora los medios edificios. Claro que Los Ángeles todavía no pierde esa esencia de pueblo chico en que todos se conocen y ojalá no lo pierda nunca porque así uno está más protegido y acompañado.

¿Y los del país?
-Con respecto al país, ahí sí que se ha notado el cambio, antes solamente éramos una larga y angosta franja de tierra –como dicen los siúticos-, perdida en el fin del mundo y ahora nos codeamos con las potencias extranjeras en el comercio o en el deporte, por ejemplo. Lo bueno de esto es que ha llegado más afuerinos que enriquecen la cultura chilena y eso hay que destacarlo. Chile ha cambiado harto, pero debemos tratar de conservar esa unión especial que tenemos, que nos da fuerzas para sobreponernos a las desgracias.


Coméntame sobre tu vida amorosa
-Ah, ahí hay un tema que no todos conocen de mí. Para que sepa usted, amigo, yo una vez estuve casado. Yo era muy picaflor, pero una vez me pillaron volando bajo y me cazaron a escopetazo limpio. Mi señora se llamaba Rosita. No estuvimos mucho tiempo “enyuntaos” porque no se dieron las cosas, pero así es la vida, ¿no?. Después conocí a la Juanita cuando los dos trabajábamos en aseo, en Nacimiento, y ahí me quedé, me chanté. Aunque me vive retando por las tonteras que se me ocurren, pero con razón sí.


¿Cuál es tu familia actual, como está compuesta?
-La Juanita, como le comentaba, que es mi señora por las leyes de la selva; también está el cabro chico: Benjamín, mi sobrino, que me lo fueron a dejar y tuve que criarlo, pero al que considero mi hijo ya. Y después están mis animales, que los considero como mi familia aunque me mire raro, mi perro Cachito, mi caballo Achutao, mi vaca Sinforosa, mi gallina Cocoroca y el gato, que creo que se llama Cucho o algo así, no sé. Esa es mi familia, es bien variada por lo que puede ver.


Sobre tu apariencia, ¿por qué ha cambiado tanto a lo largo del tiempo?
-Todos cambian pues amigo, aparte que antes parece que el dibujante no era muy entusiasmado porque siempre salían dos o tres dibujos, no más. El de ahora le pone más empeño y salgo bien “encachao”.


¿Qué significa el humor para ti?
-El humor es una de las cosas más importantes de la vida para el cristiano, pues amigo. Sin humor nos venimos abajo y todo nos parece mal, por eso yo trato de tomármelo todo con humor.
Aunque eso no significa que todo lo agarre pa’ la chacota puéh. No, no, no. Si a veces me pego mis reflexiones filosóficas también.

¿Cómo se siente ser una celebridad de Diario La Tribuna y aparecer en sus portadas desde tiempos inmemoriales.
-Yaaaa, si no tan inmemoriales, desde 1958 no más… Bueno sí, inmemoriales son… Pero para los cristianos de ahora no más, porque yo me acuerdo de todito lo que ha pasado, tengo memoria de elefante ajedrecista vidente. Es encachado ser conocido pues y también es entretenido ser parte de este querido diario al cual he visto crecer y desarrollarse desde chiquitito, por eso le tengo tanto cariño.

¿Qué es lo que esperas a futuro?
-Seguirme comunicando con mis vecinos. Que me permitan entretenerlos un rato aunque sea pequeñito con las locuras que se me ocurren, que no son pocas. Y vivir muchos años más junto con el Diario La Tribuna.


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