sábado 19 de octubre, 2019

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Los Ángeles

Mirta Ortiz: Una emprendedora que no se rindió a pesar de perderlo todo

La angelina lleva 17 años dedicada al comercio y hace tres que focalizó sus esfuerzos en su local de comida chilena en la Vega techada, en donde deleita con la calidad que ofrecen sus platos. Hace sólo un año el fuego echó por tierra su negocio y hoy ya piensa en expandirse.


 Por VÍCTOR CONTRERAS

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Mirta Ortiz Quilodrán es la dueña y administradora del restaurant D’Tutti, ubicado en los locales 14 y 15 de la Vega Techada, donde hoy brilla su negocio, a poco más de un año que el fuego le arrebatara todo el esfuerzo de años de emprendimiento comercial.

Su local destaca por la gastronomía tradicional, con productos frescos y una cocina de donde salen los mejores platos nacionales de Los Ángeles, cuentan muchos de sus clientes.

A pesar de contar con una larga experiencia como gerente de sus propios negocios, se apega a las máximas consignas de las teorías del emprendimiento, es decir, cubre cada detalle de lo que implica su rubro y su restaurant, dándose el tiempo para tener un acercamiento ameno a cada persona que llega a probar alguno de sus variados y sabrosos platos.

TRABAJO Y FAMILIA
Lleva con el D’Tutti tres años en la Vega techada. Anteriormente había tenido otros locales en el centro. En el rubro gastronómico lleva 8 años, y también tuvo una empresa de computación, ‘Millennium Computación’, que fue una tienda conocida en Los Ángeles, desde el año 2000 al 2010.

Tiene 47 años y dice sentirse con todas las energías para trabajar y seguir emprendiendo por mucho tiempo más. “Me gusta mucho lo que hago y me siento realizada como angelina y como emprendedora”, dijo Mirta Ortiz a Diario La Tribuna.

Sobre su familia comentó que “mi hija mayor se llama Karin y vive en Estados Unidos, donde se desempeña como ingeniera agroindustrial en la ciudad de Nueva Jersey, muy cerca de los puertos. Este verano fui a visitarla y la verdad me encanta que esté allá, porque además podemos ir a pasear”, dijo sonriendo.

Asimismo dijo que “mi hija más chica tiene 20, su nombre es Estefanía y está estudiando sociología acá más cerquita mío, lo que también agradezco mucho, ya que la podemos regalonear con mi esposo, que es agente de ventas, por lo que viaja mucho, aunque también ayuda bastante en mi restaurant”, relató orgullosa.

   
LO PERDIÓ TODO: “FUE ENRIQUECEDOR”
En estos cortos tres años de historia del D’Tutti, sufrió el incendio que hace poco más de un año afectó al emblemático centro comercial angelino como es la Vega.

“Fue traumático porque nunca había vivido una experiencia así, donde se quemó mi local completamente, pero también fue enriquecedor, ya que uno puede darse cuenta que las cosas siempre tienen solución”, relató con la confianza única de alguien que ha tenido que reponerse frente a grandes adversidades.

“En ese momento uno ve un panorama terrible y dificilísimo, donde se viene el mundo encima, pero realmente después se van dando las cosas y no queda otra que sólo salir adelante, en nuestro caso, cada uno con sus medios, donde se recurrieron también a préstamos”, contó Ortiz sobre la tragedia.
 

D’TUTTI POR DENTRO
“La gente con la que yo trabajo acá están desde el comienzo, por lo que hay un ambiente de confianza donde cada una de ellas se manejan con todo el quehacer del negocio, el que abrimos desde las 9 de la mañana”, contó sobre la intimidad de su trabajo.

Además puntualizó que “la maestra de cocina, que es la que le pone el sello a toda nuestra comida, sabe hacer todo bien y en realidad cuando llegó le daba miedo cocinar en grandes cantidades, a lo que le respondí que lo único que interesaba era el buen sabor, o sea que la comida tenga el toque necesario para que desde la primera a la última cazuela se encuentre el sabor característico y único del plato”. “Es una de las mejores cocineras de la ciudad”, remató.

El equipo de trabajo en su local lo lidera precisamente la maestra de cocina Flor Flores, acompañada de su ayudante Agustina; y también las garzonas Camila, Belén y Yesenia.

HISTORIA EMPRENDEDORA
“Mis padres trabajaron por más de 35 años en este sector de la Vega, donde tenían un importante negocio en calzado, pero una vez que llegaron las grandes tiendas y el mall, la Vega cambió. Por ejemplo mis papás tenían 4 locales, donde generaban muy buenas ventas y trabajaban sólo con cuero, sin embargo, los materiales sintéticos del retail hicieron que la gente se decantara por los precios más económicos”, relató la empresaria.

“En cambio yo incursioné siempre con negocios en el centro de la ciudad, desde que vi que los locales comerciales de este lugar decaían. En cambio, en el rubro gastronómico se da todo lo contrario, porque la gente que viene de las comunas y que tienen sus terminales acá al lado, buscan la comida tradicional chilena, así como también los productos del mar”, comentó sobre su la visión de negocio.

“Para mí ha sido una sorpresa que la Vega me haya dado muchas más satisfacciones que cuando yo estaba en el centro. Acá la especialidad son las cazuelas, el pescado frito y los mariscos, y la gente viene exclusivamente a comer esos platos a nuestro restaurant”.

“Igualmente dentro de mis proyectos también está llevarme un D’Tutti al centro, donde también esperamos posicionarnos bien, trabajando con un horario más extenso que el de aquí, donde ya a eso de las 6 de la tarde es muy escaso el público que pasa por aquí”, dijo sobre la expansión de su emprendimiento.

“Todos los días nos llegan productos frescos, ya que también estamos al lado de los centros de distribución, por ende es un negocio donde estratégicamente muchas cosas confluyen para tener un buen pasar en este rubro”, finalizó.

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