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Miguel Ángel Navarrete: “cuando uno encuentra la carrera perfecta prácticamente no trabaja, lo pasa bien”

Ingresó a la Escuela Militar con apenas 15 años; desde ese momento, y con 27 años de trayectoria, se ha desempeñado en distintas unidades del país.


 Por La Tribuna

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Con 27 años en las filas del Ejército, el teniente coronel Miguel Ángel Navarrete Rehren (44) llegó a la zona para hacerse cargo del Destacamento de Montaña N° 17 Los Ángeles.

Transcurría el año 1989, y con apenas 15 años, Navarrete ingresó a la Escuela Militar con segundo medio rendido. Tras cuatro años de estudio, egresó a los 20 con el grado de subteniente, cursando un año más de estudio en el Arma de Infantería.

Comenzó su carrera militar en el Regimiento N° 13 de Infantería Andalién, en la ciudad de Cauquenes, desde donde se trasladó al Destacamento Arauco, en Osorno.

Posteriormente pasó por el actual Regimiento Chacabuco, participando en la “gloriosa compañía histórica de la Concepción; me tocó desempeñarme como instructor, estuve muy vinculado a la gente, a los soldados conscriptos”, relató Navarrete.

Su trayectoria es amplia; en Punta Arenas se desempeñó como comandante de Compañía. Asimismo, durante tres años, ejerció como instructor y formador del personal de planta de la Escuela de Suboficiales en Rinconada de Maipú, en la ciudad de Santiago.

Un par de veces intentó postular a un curso de Montaña, sin resultados favorables; sin embargo, no se rindió. Su paso por la Escuela de Suboficiales del Ejército le otorgó los créditos suficientes y la autorización para ingresar a dicho curso.

El haber sido el primero de su clase, le brindó la oportunidad para realizar un curso de Montaña en Italia, donde desarrolló cursos de escalamiento, de montaña y de accesorios complementarios como de meteorología en montaña y avalanchas, terminando –posteriormente- como instructor de los mismos cursos italianos.

Después de un año de especialización, volvió a Chile; en Río Blanco se desempeñó como instructor, comandante, jefe docente y vinculado siempre a la Escuela de Montaña, como formador de los especialistas de Montaña del Ejército donde estuvo destinado durante seis años.

Luego, postuló a la Academia de Guerra, quedando aceptado en la primera oportunidad; en ella, realizó el curso de Estado Mayor, siendo destinado a la Brigada de Operaciones Especiales como comandante de la Agrupación Especial de Montaña.

Recién asumido en dicho mando le correspondió prestar labores en el terremoto del 27 de febrero de 2010. “Como profesional, fue un buen reto recibir una unidad de características tan especiales como un alto rendimiento en lo físico, en lo psicológico y más encima iniciar con un estado de excepción complejo en término de los efectos que tuvo el terremoto”, relató el oficial.

Durante tres años en dicha sección, entrenando para abordar tareas esenciales “que van de la mano con los objetivos que tienen estas unidades especiales”, explicó el comandante.

Una vez que uno cumplió los requisitos de mando, por grado, fue destinado al Cuartel General de la 3° División de Montaña, en la ciudad de Valdivia.

En esa unidad se desempeñó como asesor del Comandante en Jefe de dicha división en materia de inteligencia, logística y operaciones, durante cuatro años.

Estando en Valdivia, fue designado para mando de unidades; en este caso, a cumplir funciones en el Destacamento de Montaña N° 17 Los Ángeles, donde fue nombrado comandante.

 

¿De dónde nace esa vocación de ingresar al Ejército?

De alguna manera, como imagen, siempre he tenido de referente a mi abuelo; mi abuelo fue coronel de Ejército, Alfredo Rehren Pulido.

En mis años iniciales, se desempeñaba como comandante de este mismo destacamento y, básicamente, el ambiente donde uno se cría es como lo que uno asocia, posteriormente, a un desempeño más fácil y más seguro.

Creo que eso pasa porque uno busca orientaciones de qué poder hacer en base a los talentos que uno puede tener y en ese sentido, cuando uno es joven cuesta identificarlos.

En mi caso, mi orientador fue el mismo medio. Me crié en un ambiente militar, me resultaba fácil entender de qué se trataba ser un profesional de las armas y servir a la patria. Esa vocación de servicio, de amor por la patria y el desempeño de las armas me llamaba la atención desde chico y creo que es finalmente lo que decidí. De alguna manera, cuando uno encuentra la carrera perfecta para trabajar, prácticamente no trabaja, lo pasa bien.

 

¿Qué significa para usted estar a cargo de un destacamento del cual su abuelo también se hizo cargo?

Para mí, es un orgullo (…) Es un bonito reto profesional y familiar.

En lo personal, haber sido destinado a este destacamento donde mi abuelo se hizo cargo, en el cual yo me inspiro en la imagen como mentor de lo que uno puede lograr hacer, es tremendamente complejo porque para la solución de un problema uno analiza cómo lo habría hecho el coronel Rehren.

En ese sentido, es como una obligación de hacerlo lo mejor posible y tratar, siempre, de no defraudar a ninguna persona y en especial a él.

 

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

Es lo que a mí me hace feliz. Me mantiene ocupado en cosas que para mí no significan mayor sacrificio sino que significa el hecho de estar resolviendo problemas que van vinculados al área de desempeño de una unidad militar que tiene una razón de ser reflejada como resultado en la paz y, a través de ella, mediante la defensa y con una estrategia de disuasión que es lo que ilumina nuestro desempeño.

En lo más chico, es lograr cumplir con un alistamiento operacional y estar en condiciones de emplearnos en cualquier momento y en un ambiente de montaña, que es nuestro cargo.

Lograr eso o hacer gestión para que eso se logre es lo que a uno lo mantiene vigente y entretenido.

 

¿Cuáles son sus desafíos mientras esté al mando de este Destacamento?

Los desafíos pasan, primero que todo, mantener el destacamento con un alto grado de alistamiento operacional. Esta situación permite cumplir con la tarea fundamental que nos entrega la institución.

Segundo, estar en condiciones de emplearnos en tareas distintas a las de guerra, que son tareas relacionadas con emergencias y catástrofes, como ocurrió durante el mes de febrero con los incendios forestales.

En ese sentido, lo que afecta directamente a la provincia guarda relación a las actividades volcánicas; por tanto, estar en condiciones de responder y reaccionar en el mínimo tiempo de la mejor forma, pasa también como una de las tareas.

En situaciones genéricas, como un estado de excepción regional o nacional, abordar también las experiencias que hay para mejorar algunos inconvenientes que podrían haber existido.

Así entonces, está el área de poder vincular la unidad con la comunidad; estimo que también es un factor importante.

Son 14 comunas las que tiene la provincia; la mayoría de los soldados conscriptos están repartidos en estas 14 comunas y concurren al destacamento a realizar su servicio militar de forma voluntaria.

Eso es distinguible porque –hasta el minuto- somos una de las unidades que tiene mayor desempeño en término de voluntariedad a hacer el servicio militar.

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