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Los Ángeles

Pedro Cruces Rocha: Maravillando al mundo con un ballet folclórico de alto nivel

Este 2017, se cumplen 35 años desde la formación de esta agrupación, que ha sido reconocida por su excelencia y trayectoria en diferentes puntos del país.


 Por La Tribuna

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Pedro Cruces Rocha, es el director del prestigioso Ballet Folclórico Municipal de Los Ángeles. Junto con ello, y algo que sorprende a cada una de las personas que lo conoce, es que es profesor de inglés, algo que evidentemente no tiene relación con la danza, pero su amor y pasión desde pequeño, lo llevaron a dirigir este grupo humano. El Bafola, como es reconocida la agrupación a nivel nacional e internacional.

Él se dedica desde el año 1982 a este ballet, y coincidentemente, este año cumplen 35 años de un trabajo maravilloso, que ha deslumbrado a todos quienes han tenido la oportunidad –y suerte- de verlos en vivo y en directo.

La calidad de esta organización, los ha tenido en los mejores escenarios del país, y también, demostrando su talento en otras latitudes del planeta.

“Realmente, por mi lado, siempre desde chico vi muchos espectáculos, mucho baile y danza, porque a mis padres les gustaba mucho, y yo creo que eso se me fue pegando. En la universidad y la escuela participé en cosas así. El año 82, siendo profesor jefe de un curso, nos tocó un acto, y en ese tiempo eran bien fomes, y les dije a los chicos por qué no hacemos algo especial, armamos un cuadro de Chiloé, y ahí les gustó, después armamos otro, y así empezó la bola de nieve, nos invitaron a actos, hasta que el año 89, el alcalde de ese tiempo, Ricardo Acuña, conocido por el Dpto. Cultural, arregló la Casa de la Cultura, el edificio O’Higgins, y de ahí que se llama Ballet Folclórico de Los Ángeles”, comentó.

Además, añadió que “en un comienzo la técnica era bien artesanal, y de eso hasta el día de hoy, pero después el conjunto se abrió, porque primero fue de un curso, después el colegio y luego la comunidad. Hoy en día está compuesto por gente que representa los diversos estratos de Los Ángeles”.

A través del tiempo, hizo un par de cursos en la Universidad Metropolitana en danza folclórica. Dijo que esto es como la pintura, donde la persona puede no tener muchos estudios, pero sí la capacidad, algo innato, y eso es lo que -asegura- posee.

“Me van ayudando de repente personas que han tenido que ver con danza, dentro del mismo grupo. El Bafola nació en un momento medio difícil de mi vida, ahí encaucé, y encontré un motivo en mi vida. A lo largo de los años ha significado mucho, porque mi trabajo me ha llevado a cosas importantes, porque el año 95 nos reconocieron como institución destacada de la ciudad, y el 2012 me entregaron la orden al mérito por este trabajo, después el 2013 me dieron el premio regional de la Cultura y las Artes de la octava región, que no es menor, porque Ñuble y Concepción tiene mucha actividad cultural, y que a uno lo distingan es súper importante. El 2016, el Ministerio de la Cultura, donde está el ministro Ottone, me nombraron consejero regional de la Cultura y las Artes”, sostuvo.  

En esa línea, ahora le toca estar en materia del consejo regional, en los fondos del Fondart, y con ello, el Bafola ha significado mucho en su vida, porque lo han llevado a cosas muy importantes.

“Tengo un par de bailarinas que aún están desde los primeros años en que se formó el grupo. Uno puede decir, chuta, 35 años, pero tú las ves y están regias y estupendas. Yo creo que la actividad y el baile motiva el espíritu, el físico, pasan ‘piola’, como les digo”, manifestó.

SU VIDA ÍNTIMA

Una cosa es la pasión, y otra la intimidad, aquella que se da junto a la familia, a los más cercanos, y era que no, si paralelamente a su actividad pública, se ha dedicado a conformar su núcleo más personal.

“Yo soy casado, 28 años de matrimonio, tengo tres hijos, el mayor Pablo Ignacio. Con mi señora Marta Rodríguez, mis hijas Francisca e Isidora. La menor tiene 20, está en la universidad estudiando, el resto ya se encuentra trabajando. Mi hijo mayor es psiquiatra, y otra hija es psicóloga. La verdad es que mucha gente en principio se sorprende que un profesor de inglés esté en esto, pero a medida que conocen el tema, se dan cuenta que es algo innato que uno tiene, pero en general la gente me apoya mucho. Algunos chiquillos, porque fui uno de los profesores del Comercial bien estimado por los alumnos, que por qué no seguía con ellos, pero en líneas generales, la comunidad y no únicamente la de aquí, reconocen que tengo dedos para el piano”, destacó.

Por un lado, coordina un ballet, y por otro, se dedica a formar a sus hijos, como profesionales, lo que compatibiliza –hasta la fecha- de muy buena manera, considerando que aún le queda trabajo por hacer en ambas aristas.

“Yo creo que lo principal ha sido que mi señora me conoció en esto, por lo que no había nada que decir. Y mis hijos se criaron así, y una de mis hijas que trabaja, también está en el ballet. En el fondo es más fácil, distinto es cuando uno se mete y comienza a quitarle tiempo a la familia”, expresó.

Al ser consultado sobre qué pasará el día en que decida dar un paso al costado en el Ballet, Cruces tiene claro lo que pasará.

“He pensado más de alguna vez en esto, pero he pensado en que alguna persona del mismo conjunto, (no mi hija), pero para manejar un grupo grande –ahora estamos disminuidos a 25 personas, pero somos normalmente más, ahora los músicos están detenidos. Si se retoma eso, es un tremendo barco. Manejar un grupo de 25 a 30 personas no es menor, pero tengo un par de personas del grupo que tiene la capacidad para eso. Tengo un monitor, que es mi brazo derecho, porque antes bailaba, y llegó un momento en que la edad en el escenario, al lado de ellos, se ve. De bailar, lo hago igual, pero sí empieza las limitaciones físicas, pero él me ayuda a mover la gente. Una cosa que nos diferencia de grupos similares, es que yo me pego unas voladas, y monto obras distintas al folclor nacional o internacional, y así he tenido montajes muy exitosos, como las alturas de Machu Picchu, con pura música”, contó.

Dijo que le gusta innovar, y le encantaría llevar a escena el fantasma de la ópera, y hacer trabajos conjuntos.

“Yo diría que el Bafola ha sido la cristalización de mis sueños creativos, y la creatividad no se acaba, pero los grandes genios del arte -no me estoy comparando- son gente que en la parte más productiva fue en los años mayores. Nosotros nunca nos hemos politizado, hemos actuado para un lado y otro lado sin problemas, porque hacemos arte. No tenemos abanderamiento político, eso ha sido súper importante, y eso hace que sea transversalmente querido y aceptado. Promedio al año hacemos 30 presentaciones, que no dejan de ser, y te diré además que son cosas importantes de la ciudad”, cerró Pedro Cruces Rocha, director del Ballet Folclórico Municipal de Los Ángeles.

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