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Igor Cigarroa Cuevas: acercando la ciencia y la investigación a la provincia

Hace 12 años que es kinesiólogo de profesión, y hace 11 años que vive en Los Ángeles, por lo que todo su desarrollo personal y profesional lo ha ganado desde aquí.


 Por La Tribuna

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Igor Iván Cigarroa Cuevas, de 35 años, proveniente de la comuna de Cañete, considera que –al día de hoy- es una persona adoptada por la comuna de Los Ángeles. Habiendo cursado toda su etapa académica-escolar (jardín infantil, enseñanza básica y media) en el Liceo Gabriela Mistral de Cañete. Luego, los estudios superiores, los hizo en Viña del Mar.

“Yo soy kinesiólogo de profesión, y llegué por el ofrecimiento de un colega para hacer clases en la Universidad Santo Tomás el año 2006. Y esas clases se transformaron en dictar una cátedra, luego fueron dos, tres, y por la cantidad de horas me ofrecieron un contrato de trabajo –jornada completa- y estuve así 4 o 5 años, ya no lo recuerdo. Hice un máster, más tarde me fui a Barcelona, y ahora volví, y lo hice por trabajo”, comentó.

Además, añadió que su gusto por la profesión que tiene no proviene de su familia, “de hecho hasta que yo egresé era la primera generación de personas que tenían estudios superiores. Mi familia es esforzada, pero sin estudios superiores. Mi madre, estuvo un año en la universidad, pero por problemas económicos la tuvo que dejar, después de grande ya pudo terminar”.

La motivación por la kinesiología fue casuística. Igor practicaba mucho deporte, balonmano en rigor, y a pesar de no estar en la élite de la disciplina, tenía un gran nivel.

“Fui a un campeonato, tuve muchos entrenamientos y me lesioné el tobillo. Como a la mayoría de la gente que empezó a estudiar kinesiología no conocía la carrera, conocí a un kinesiólogo que me mostró la carrera. Ahí estuve por dos meses en rehabilitación, me gustó cómo lo hacía. Me pareció entretenido, sin saber con claridad lo que hace un profesional, sólo me gustó lo que hizo él”, contó.

Al ver todo eso, se dio cuenta que con sus propias habilidades personales, podía iniciar sus estudios en esta profesión que, a esta altura de su vida, puede decir que le ha reportado grandes frutos, no sólo en lo que respecta al trabajo en sí, sino que en lo íntimo también.

“Ya son 12 años como kinesiólogo. Llevaba menos de un año trabajando en Concepción. Mi carrera ha sido atípica, porque trabajé en una escuela diferencial, en un Centro de Estimulación Temprana, en Coanil, y nunca trabajé en un consultorio, hospital. A nivel clínico, mi experiencia se remite al área de estimulación. La mayoría de lo que he trabajado es haciendo docencia”, confesó.

 

LO QUE MÁS LE HA MARCADO EN SU TRAYECTORIA COMO PROFESIONAL

“Como me gusta y me gustaba mucho la carrera de kinesiólogo, por la labor que desempeña y el trato con las personas, es una carrera útil, está bien mirada, pero siempre tuve la inquietud y la motivación de aprender, es lo que me llevó a aprender más. Hice un magíster en Chile, y cuando me fui a España hice un máster y un doctorado. Siempre me gustó estudiar, estar actualizado, estar al día en mi carrera, y siempre me inquietó esto de enseñar. El máster que hice era profesionalizante para aprender más sobre las cátedras que dictaba, pero mi cambio de la clínica a la docencia, fue porque me gustaba mucho más la docencia”, manifestó.

Dentro de estos 11 años ligados a Santo Tomás, han pasado muchos alumnos bajo su enseñanza. Tantos, que no tiene mayor claridad de cuántos han sido, pero si sacamos un promedio en cuanto a la cantidad de alumnos por clase, las cátedras, sumado a los años de ‘servicio’, nos da una cifra aproximada de 1500 estudiantes. Claro, Cigarroa cree conocer –hasta este momento- a todas las generaciones de kinesiólogos que se han formado en la institución.

“Lo que más me motiva es generar personas curiosas, inquietas, que con razonamiento crítico generen inquietud. Que vayan a estudiar a su casa, que esté buscando siempre lo que está pasando. Que piensen por sí solos, que resuelvan por sí mismos, autónomos en su aprendizaje, y sus conocimientos. No me gusta ser el típico profesor que enseña la clase, después se va y sólo tiene que evaluar. Me gusta siempre darle un plus, enseñar con contenido, pero también con pasión, que el alumno entienda lo que le enseño, y que el estudiante se quede con algo más de lo que se pasa en la clase”, expresó.

 

SE FORMÓ PARA SER INVESTIGADOR

Viajó a España, a Barcelona específicamente, para formarse como investigador. Fue allí donde obtuvo el máster y el doctorado, y este último, los conocimientos suficientes para poder profundizar en temas, indagar, en específico, investigar.

“Lo logré (ser investigador), y ahora me dedicaré a eso aquí. En España hice un doctorado en Neurociencias, me formé como científico e investigador. Hice investigación esencialmente de ciencia aplicada, donde la línea estaba centrada en cómo los estilos de vida saludables pueden beneficiar las funciones cognitivas, conductuales, en el aprendizaje, en la memoria, entre otros. Cómo cuidándote, en forma preventiva, puedes no solamente mantener la salud, sino puedes potenciarla, se pueden sacar buenos rendimientos. Esto lo hemos estudiado tanto en animales como en humanos, y en los dos son coincidentes los resultados. Parece un cliché, pero estilos de vida activos basados en la práctica del ejercicio cotidiano y frecuente, con parámetros específicos, pueden dar beneficios cardiometabólicos, sino que en control de ansiedad, estrés, en sintomatología depresiva”, relató.

Este tipo de trabajos, en el viejo continente, lo hizo junto a investigadores españoles, pero en los últimos años se generó un equipo multidisciplinario, donde había más doctores, estudiantes de todo el mundo.

“Aquí en particular ya iniciamos procesos de investigación hace dos años, pero ahora con mi llegada a Santo Tomás, principalmente en la facultad de Salud, ya tenemos un proyecto que está pre aprobado, pero si lo aprueban, el primer proyecto que haremos será ver los efectos de un programa de ejercicio físico en estudiantes con síndrome metabólico. Entonces queremos ver si este programa que diseñamos, puede controlar variables metabólicas, que tienen problema de obesidad, presión arterial. Si este ejercicio reduce estos parámetros, pueden tener efectos a nivel cognitivo y cerebral”, mencionó.

Buscará liderar proyectos de investigación en la carrera de kinesiología y la facultad de Salud en esa línea, esperando efectos cognitivos en base a la vida saludable.

Le gusta mucho la divulgación de la ciencia, y es uno de los fuertes que tiene, y en Chile podrá sacarle mucho partido en función del aprendizaje de los alumnos.

“Yo me especialicé en Ciencia e Imagen. Hice cursos de magia, soy mago aficionado, e intentaba mostrarte de cómo la magia podría utilizarse como modelo para enseñar ciencia. Para que sea más dinámico hacía trucos de magia, y luego intentábamos conocer qué no permitía ver el truco, y veíamos qué pasaba en el cerebro, en los ojos. En realidad enseñábamos ciencia”, puntualizó.

 

VIDA FAMILIAR

No todo fue el ámbito académico lo que se tomó su estadía en Barcelona, puesto que también tuvo la oportunidad de viajar y conocer otras realidades, culturas, que le permitieron cambiar varios conceptos que pensaba era la línea correcta. Hoy, tras su experiencia, no sólo ganó conocimientos, sino que también al amor de su vida, ya que está próximo a casarse, de hecho será el próximo mes.

“Yo me fui a Barcelona y conocí a la que será mi futura esposa. Ella es rumana, llevamos 5 años de novios, y el otro mes nos casaremos. Vivo con ella, y actualmente vivo con mi hermana. Nos conocimos a los tres meses de estar allá. Como nos casamos el otro mes, y su madre no se quiso perder la boda, ella está acá viviendo con nosotros. Conozco a su familia, a su hermano, me ha obligado a aprender rumano. Tengo un hermano mayor, que vive en Puerto Montt, yo soy el hermano de al medio. Tengo una hermana menor que ahora trabajará aquí en Santo Tomás, ella es bioquímica y trabajará en la facultad de Ciencias Básicas”, cerró Igor Cigarroa Cuevas.

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