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Los Ángeles

Marilyn Garrido: la mujer que vibra con la peluquería desde los nueve años

Desde hace mucho tiempo que su principal preocupación ha sido entregar un trabajo de calidad, por lo cual se perfecciona cada cierto tiempo en el extranjero, algo que ella –según reconoce- es lo que marca la diferencia.


 Por La Tribuna

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Marilyn Silvana Garrido Salazar, de 43 años, es angelina de toda la vida, y se califica como ‘súper angelina’. Hizo sus estudios medios en la capital provincial, terminándolos en un colegio particular.

 

Sabe –y era que no- que sus estudios llegan sólo hasta el cuarto medio, pero los universitarios no los tiene. Ahora bien, es una talentosa peluquera-estilista, por lo que ha demostrado que esa ausencia de estudios superiores no ha sido un factor negativo. Claro, los formales, porque tiene una gran cantidad de estudios y cursos nacionales y en el extranjero en su propio rubro, con lo cual se ha diferenciado de su competencia.

 

“Es algo que yo creo que de un principio lo heredé de mi papá, el arte con las manos. Él (Héctor Garrido) se dedicaba a trabajar la madera, angelino que por muchos años trabajó muebles, puertas y ventanas. Nací con eso, desde chica, y cuando salí de cuarto decidí estudiar, pero tenía que irme a Santiago. Siempre estuve ligada a la peluquería, atendiendo a mi mamá, mi papá, mis hermanos. Desde los 9 años que tuve la oportunidad de cortar el pelo, y me largué. Es como una habilidad innata”, comentó.

 

Además, añadió que “uno dice corto el pelo, pero como uno cree que se hace. Luego la educación da otra idea. Yo estoy desde el 2002 más menos en Los Ángeles. Partimos en calle Valdivia, luego en calle Lynch, y luego en el de acá, donde llevamos 6 años en el Santa Isabel”.

 

La vida de peluquera tiene de dulce y de agraz, altos y bajos, como toda profesión, y como todo en la vida. Para Garrido desde un comienzo siente que ha sido todo positivo, y a punta de esfuerzo, del apoyo que ha recibido, ha logrado salir adelante.

 

“Para mí ha sido pura felicidad. Desde que nací tenía la idea de ser estilista, tengo una hermana en Santiago –por parte de papá- que es peluquera, y ha sido satisfactorio en un alto nivel. Para mí ser peluquera es entregar felicidad, y altos y bajos por supuesto, porque hay que tener personal, un equipo de trabajo, técnicas de trabajo, estatutos dentro del salón, para que la gente cumpla con un buen servicio, uno tiene que estar detrás de la gente. Hemos tenido momentos súper buenos, momentos decepcionantes, cuando la gente se te va, aprende parte de ti, de lo que enseñas, pero son cosas que uno no puede evitarlas. Para mí es un orgullo hoy en día que se vayan aprendiendo lo que uno sabe, más que un dolor”, sostuvo.

 

LOS DESAFÍOS VIVIDOS

 

Ha tenido varios desafíos, y aunque sea abuelita pretende realizarlo, que es trabajar en otro país, con grandes artistas.

 

“Siento que sabemos, yo sé, he estudiado mucho, y creo que podría dejar conforme a lo mejor a un artista de cine. Ese es un desafío para mí, en la parte profesional. Si lo llevamos a lo emocional, para mí los desafíos ya están cumplidos, he tenido mucha satisfacción con lo que hago. Profesionalmente aún tengo muchos desafíos en la vida, y en lo emocional he cumplido muchos sueños, más de lo que me imaginaba. Siento que la gente es feliz con lo que uno hace. Que te digan que están conformes y felices es más que todo”, aseguró.

 

Una de las características de esta angelina, es que si un grupo de personas requiere de sus servicios en una zona del país determinada, ella toma sus implementos y parte sin problemas hasta dicho lugar, y trabaja como corresponde.

 

“En el fondo es estar donde tú puedes estar, donde quieres estar. Ahora tenemos algunas propuestas para otros lugares y yo me muevo, como sea, yo voy donde el cliente. En realidad, con mucha humildad, captamos clientes incluso de afuera, de otros lados, Santiago, de Viña, Puerto Montt, que vienen a pasar vacaciones donde sus familiares y quedan conformes. Siendo justos, es evidente que hay gente que podrá decir que no los dejamos conformes, pero es así, uno no es perfecto para dejar a todos contentos”, indicó.

 

Prácticamente toda una vida dedicada a la peluquería, y es de perogrullo que han quedado –a través de las experiencias- un sinnúmero de vivencias y aprendizaje, algo que Marilyn destacó.

 

“Yo creo que es muy bonito, y muy importante la comunicación que uno tiene con la gente. Si bien se dice que el peluquero es psicólogo, a lo mejor no es tan así, sino que simplemente la gente tiene necesidad a ser escuchada. Yo estoy obligada, como persona, con mi forma de ser, de escuchar al cliente, y eso es lo que he aprendido. Cuando uno va a la peluquería, uno se sienta, empiezan a trabajar, todo rápido, y no te escuchan. Yo como clienta tengo la idea de contarte algo, y eso es lo que uno tiene que atender. Informarse de los productos, informar al cliente por qué uno y no otro, darte el tiempo de escuchar, y eso uno lo aprende para la vida en sí, escuchar a la persona que trabaja contigo en tu casa. Esa es la enseñanza para mí, más allá de lo profesional”, explicó.

 

Ahora, en la parte profesional, lo que marca la diferencia es el estudio, y dice ser una convencida en que esa es una realidad, ya que “si no estudias, no aprendes. Todo va cambiando. La capacitación, yo trato de salir todos los años a estudiar afuera, y no lo hago en Argentina o Santiago, sino que en Madrid, en París, ahora en marzo voy a Francia de nuevo. Ahí es donde se desarrolla la peluquería, donde te dicen las razones de por qué utilizar una tijera. No es que un peluquero saca una moda, no, está estudiado de que algo resulta”.

 

Lo que más destaca de su salón es darse el tiempo, asesorar al cliente –escuchar, evaluar- por lo que sus estudios en el extranjero son la clave, ya que les permite ir adelantados.

 

“Nosotros tenemos todo tipo de público. Mi forma de pensar es que atiendo a todos, me da lo mismo si es niño, anciano, hombre y mujer. Sí, obviamente como tiene un costo más elevado, puede ser que la gente con poder adquisitivo venga más al salón, pero atendemos a todo tipo de público. Es una regla del salón, todos son atendidos de igual forma”, afirmó.

 

Dice que han aportado mucho a la gente joven, ya que en muchas oportunidades les han pedido de los colegios llegar al salón para evaluar su futuro laboral. Han tenido gente que no han tenido estudio, les enseñaron a estudiar la peluquería.

 

“Hemos aportado de buena manera, que la peluquería se profesionalice un poco más y no se tome tan a la loca, como cuando yo empecé. Siempre han existido profesionales buenos, pero el hecho de que nosotros salimos, vamos a Las Vegas, a un simposio, donde está el estilista trabajando, enseñando todo lo que va de moda, y eso hace que la gente en Los Ángeles diga que quiere hacer lo que hace Marilyn Garrido, yo quiero usar lo que usa ella. Nosotros trabajamos mucho con la juventud, esa es nuestra idea, porque los niños que salen del colegio son nuestros futuros clientes. No es que los elijamos, pero estamos enfocados a una peluquería con mentalidad joven”, apuntó.

 

DE SU FAMILIA

 

Marilyn Garrido está casada con Víctor Ponce, de Osorno, tiene un hijo de 16 años (Joaquín Ponce) quien pasa a tercero medio en el colegio Padre Hurtado.

 

“Tengo algo súper claro, en la vida, para salir adelante tienes que tener algunas condiciones. Estar sano físicamente, mentalmente, y tener una familia. Una persona en la que te puedas apoyar, contarle tus proyectos. De niña quise tener una peluquería, quise ser estilista, pero reconozco que si no hubiese tenido al esposo que tengo hoy en día, no sería la mujer que soy. Él ha sido el que me ha apoyado desde un principio, él creyó en mi proyecto, me ha apoyado en todo. Además la familia de mamá, que te dan buena onda, te motiva a hacer cosas diferentes, pero principalmente, a quien debo agradecerle después de Dios, es a mi marido”, concluyó Garrido, peluquera y estilista angelina.  

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