miércoles 19 de junio, 2019

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Los Ángeles

“La música es una forma diferente de expresar los sentimientos”

Con sus alumnos de la institución Amilivi tienen una banda que se llama “Reflejos del Alma”, con la que han participado en diversas presentaciones.


 Por ALEJANDRA SANCHEZ OCAMPO

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Aunque perdió la visión muy pequeño, Miguel Conus es un artista que hizo de su discapacidad una pasión: enseñarle música a personas como él, ciegos o deficientes visuales, en la institución Amilivi de la ciudad de Los Ángeles.

Nació con un problema a la visión, diagnosticándole la irremediable pérdida de la vista. Por lo que desde aquel diagnóstico, sus padres lo llevaron a Santiago a rehabilitarse, aprender y poder adaptarse para seguir su vida como una persona no vidente.

Recibe a sus alumnos con una gran sonrisa y una energía sin límites para enseñar a sus pares todo lo que ha aprendido durante sus más de 45 años en la música.

 

¿Cuánto tiempo lleva en Amilivi y cómo llegó a la institución?

Llevo más de 16 años en Amilivi. Llegué porque escuché una vez por la radio que necesitaban gente, voluntarios o alumnos. Yo me ofrecí como voluntario. Como ya estaba rehabilitado, ya no necesitaba llegar como alumno.

Siendo un apoyo, lo que más les favorecía a ellos es que yo llegara como voluntario para enseñarle a los demás, y así me transformé en instructor.

 

¿Cuáles son las clases que usted imparte?

Partí enseñando música. Posteriormente a eso se me sumó la labor de profesor de lenguaje y ahora estoy terminando un proyecto de máquinas Perkins en Braille, una nueva forma para que los no videntes aprendan a escribir.

 

¿Usted nació en Los Ángeles?

No, yo nací en Laja. Hace más de 20 años que estoy radicado acá, ya me siento un angelino más. Casado hace 42 años, estoy acá con mi familia, mi esposa y mis 6 hijos.

 

¿Nació sin poder ver, o perdió la visión más adelante?

No, fui perdiendo la vista de a poco. Nací con problemas. Como a los seis años los médicos les dijeron a mis padres que yo, irremediablemente, iba a perder la vista y ahí empecé a prepararme y me mandaron inmediatamente a una escuela en Santiago, donde me rehabilité, perdí la vista completamente a los 11 años.

 

¿Cuáles son las mayores limitaciones que deben enfrentar las personas con limitaciones visuales en su diario vivir?

Acá en Los Ángeles es un problema, primero que todo. Ni hablar del edificio público, ahí estamos mal inmediatamente, no hay preocupación por los discapacitados, al igual que en la municipalidad.

Las calles no tienen semáforos audibles, líneas amarillas para las personas ciegas y no ser obstaculizados por las demás personas. Entonces, estos se transforman en una barrera para nosotros.

 

¿Qué considera se debiese hacer al respecto?

Hay tantas cosas que deberían hacer, no hay que pedir mucho porque piensan que uno está exigiendo.

Acá el plano regulador es muy malo, no se compara con otras ciudades donde se le facilita la movilización a los no videntes, además, la gente nos respeta y ayuda mucho, cosa que acá no pasa.

 

¿Cómo ha sido su experiencia de pertenecer a Amilivi?

Es lo que más me llena y me tiene muy satisfecho y feliz. Siempre dice uno “las obras quedan y la gente se va”, y nadie está libre de perder la visión en cualquier momento, puede ser por un accidente, una diabetes mal cuidada u otra cosa.

En estos momentos hay un avance de la ceguera terrible, y es importante poder tener la institución. Espero que el día que me vaya llegue alguien que también pueda aportar y apoyar a mis pares.

 

¿Qué logros le ha traído todo esto?

Es muy emocionante y satisfactorio. Cuando llegan los niños, llegan muy tímidos, el mismo hecho de haber perdido la vista después lo hace perder la personalidad, como que cuesta sacarles la voz, después de eso de a poco se les va sacando las palabras y los dotes de artistas.

Y a los que tienen habilidades para ser músicos, les he enseñado bastante y han aprendido mucho, de hecho, hemos salido con todo el grupo, tanto cantando como tocando.

 

¿Tienen alguna banda o sólo salen como grupo a participar?

Tenemos una banda que se llama “Reflejos del Alma”, con la que hemos tenido muchas presentaciones.

Yo creo que hemos sido uno de los grupos que más hemos salido, recorriendo el país de norte a sur.

 

¿En qué se encuentra actualmente?

Estoy terminando el proyecto de Perkins porque es una máquina que no la dominan todos los chicos, es una enseñanza nueva para ellos. Terminando el proyecto, nuevamente me dedico cien por ciento a lo que es el área musical.

 

¿Y las proyecciones que tiene a futuro?

Con la banda tenemos un viaje a Puerto Montt, para eso nos estamos preparando ahora.

 

¿Qué significa Amilivi para usted?

Lo que expresa la sigla, Amigos del Limitado Visual, yo soy un amigo más de las personas que están limitadas visualmente. Por mí, la institución no terminará nunca. Si por algún motivo yo no pudiese seguir en esto, espero que otros sigan el mismo camino que yo tracé.

 

¿Y el significado de la música en su vida?

La música es una forma diferente de expresar los sentimientos.


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