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Los Ángeles

“Yo nunca me decidí realmente a abandonar todo para dedicarme a escribir”

Es bióloga, escritora, docente y junto a su socia Inge Roberts son dueñas hace 22 años de la Librería Liberarte, ubicada en la Avenida Ricardo Vicuña 578.


 Por La Tribuna

LiberArte-1

Susan Rodríguez Garrido

[email protected]

Fotografías: Alberto Zúñiga

La multifacética Ester Abuter contó parte del trabajo que realiza a La Tribuna e indicó que en la zona hay buenos escritores pero que lamentablemente faltan interesados que publiquen los libros. Por otro lado, la escritora añadió que las ventas van de la mano con la publicidad y que actualmente el boom de ventas está enfocado a la literatura juvenil. Como presidenta del Centro Árabe anunció que a fines de marzo comenzarán a impartir clases de del idioma, el cual estará abierto a la toda la comunidad.

¿Por qué te dedicaste a la literatura si vienes del mundo científico?

La literatura siempre me ha gustado. Tengo varias cosas escritas y algunas publicaciones relacionadas con viajes e historia del mundo árabe. Estudié Biología en la Universidad Austral e hice un posgrado en la de Concepción. Sin embargo, creo que me faltó orientación a pesar de haber salido de un buen colegio. En mi casa tampoco me guiaron en este sentido. Mi mamá es profesora y mi papá comerciante, quizás podría haber sido escritora pero para eso hay que arriesgarse y tenerlo claro desde muy pequeño. Yo nunca me decidí realmente a abandonar todo para dedicarme a escribir.

¿Cómo llegaron a instalar esta librería?

Quizás por acercarme más a la literatura o también porque quería volver a Los Ángeles. Cuando me fui a estudiar afuera pensé que no iba a volver y un día, se dio la posibilidad y simplemente lo hice. Me encontré con Inge, que también es amante de los libros e iniciamos este proyecto que lleva 22 años.

¿Y alguna vez te dedicaste a la biología?

Sí. Incluso hago clases de biología. He sido docente en la Universidad Bolivariana y en la Universidad de Concepción. Tengo en realidad una mente científica. Pero insisto en que debiera haber más orientación a la hora de decidir por una carrera, sobre todo en las futuras generaciones. Hay niños que tienen el gusto por los libros y por la literatura pero se pierden en el camino por falta de ayuda.

¿Qué tipo de público viene a Liberarte?

De todo, pero la verdad es que para poder comprar los libros – que no son baratos- la gente que viene es de un nivel económico medio alto.

¿Qué caracteriza según tu la atención que entregan?

Nosotros ayudamos y orientamos a nuestros clientes. Inge es profesora de historia y yo me especializo en temas de oriente y metafísicos. Entendemos de todo y podemos ayudar y eso se transforma en un fenómeno increíble porque cuando uno ha leído un libro es más fácil sugerirlo.

¿Se venden muchos libros al día? ¿Cuál es la clave para haber permanecido tanto tiempo en este negocio, en un país donde leemos poco?

Es relativo. Pero para nosotros todos los meses son buenos. Nosotros hemos aprendido que los libros, así como la naturaleza, tienen ciclos y cada período tiene su gracia. Sino vendemos estamos arreglando, organizando, produciendo, etc. Así que todo perfecto.

Me imagino que en esta época estival viene gente a buscar libros para leer lo que no hizo durante el año o para llevarlos durante las vacaciones…

Si sobre todos las sagas juveniles como “Bajo la misma estrella” de John Green o “Sirenas” de Amanda Hocking. También se vende mucho a Roberto Ampuero y los gringos leen harto a Isabel Allende. Tenemos un grupo aquí en Los Ángeles al que le gusta lo oculto, la masonería, por ejemplo. Otro segmento que viene en busca de literatura de autoayuda que también es cíclica. Y hay quienes prefieren los libros de cocina, la libanesa se vende muy bien.

La venta de libros, sin embargo, está de la mano con la publicidad nacional e internacional. También influyen los rankings de “Libros más vendidos” que se muestran en los distintos medios de comunicación y si la reseña del texto está bien escrita para que enganche al lector.

¿Qué pasa con la literatura angelina?

Tenemos déficit. No hay mucho y si hay se vende al tiro como pan caliente. Por ejemplo Carlos Elgueta -que murió en la miseria- escribió “Molcheñ: Halcón Guerrero” que ya no está y se está peleando para re-editarlo. Es sobre la historia de Mulchén.

En Los Ángeles hay escritores pero falta que publiquen. No existe toda la maquinaria para revisar y editar los libros. Está demostrado que los libros que son de acá, que no sean de poesía, se venden mucho como la historia, fotografía y las anécdotas.

¿Qué pasa con los jóvenes y los niños?

Bueno hay un fenómeno mundial de sagas para adolescentes. No los conocemos todos aquí en Chile están llegando.

Como presidenta del Centro Árabe ¿Cuéntanos un poco de las actividades que están realizando?

Bueno esta agrupación funciona hace más de 50 años pero sus  patriarcas o fundadores ya están muertos o muy viejos entonces se está modernizando. Formamos una nueva directiva para repotenciarlo principalmente a raíz de los bombardeos que empezaron a surgir en Gaza. Yo soy la nueva presidenta y hemos hecho varias cosas interesantes porque hay una necesidad en Los Ángeles y en todo Chile por saber más de lo que pasa en Palestina. Tenemos una página en Facebook (Centro Árabe Palestino de Los Ángeles) donde la gente se puede informar y participar de lo que hacemos. Lo que más me gusta y lo que ha dado buen resultado es un curso de árabe. A fines de marzo comenzamos de nuevo y estará abierto a la comunidad a precios súper baratos (diez mil pesos por mes con dos clases las dos horas a la semana).

¿Por qué podrían interesarse los angelinos en el mundo árabe?

A la gente le encanta la comida, los bailes y también el idioma. Han sido muy exitosas nuestras actividades. Aquí llega mucha gente preguntando por libros para entender el fenómeno que ocurre en Gaza, con los judíos que invaden, etc. Es por lo que se ve en las noticias. 

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