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Economía

Efectividad de Estado de Excepción genera opiniones dispares entre productores silvoagropecuarios

La economía del sector aún no logra reactivarse, presentando bajas tasas de empleo y producción, pero entrega seguridad a los inversionistas sobre los rendimientos para esta temporada.


 Por Jorge Guzmán B.

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El decreto se ha mantenido cada vez que debió ser renovado y ratificado por el Gobierno, debido a la alteración al orden público y aumento de los actos de violencia ocurridos en la zona.

Opiniones encontradas tuvieron dos productores y un dirigente gremial agrícola respecto a la efectividad del estado de excepción que se ha mantenido en la Macrozona Sur debido a los ataques en contra de maquinaria agrícola y forestal: mientras uno dijo que la medida ha tenido un impacto positivo, otro señaló que no se ve mayor presencia de Fuerzas Armadas y que continúan siendo víctimas de atentados.  

El presidente de los agricultores de Victoria-Malleco, Sebastián Naveillán, dijo a Diario La Tribuna que “el impacto ha sido muy positivo, fue una muy buena medida implementada por el Gobierno, porque el terrorismo hay que combatirlo con la fuerza y el rigor que la ley le permita al Gobierno y al Estado, que agradecemos, en vista de que hemos podido entrar a un periodo de cosecha tranquilo y con bastante más seguridad”. A pesar de lo anterior, Naveillán dijo que “hemos tenido atentados terroristas que nos gustaría no tener, hace un tiempo atrás tuvimos un atentado en Traiguén, pero la medida ha sido buena para Malleco y para el mundo agrícola”. 

MIEDO CONSTANTE 

Respecto a la efectividad de la medida para reactivar la economía agrícola del sector, Sebastián Naveillán dijo que “el tiempo que llevamos en Estado de Excepción no es suficiente para que la economía se reactive, de hecho estamos con la misma baja tasa de empleo y producción, igual que hace uno o dos años atrás, pero nos da seguridad para lo que se está produciendo en la zona”. Lo que esperan los productores representados por los agricultores de Victoria-Malleco, según el vocero de la Asociación, “es una mayor presencia de fuerzas de ley y orden en las carreteras secundarias primarias o terciarias, que es de donde sacamos los productos agrícolas, así como darle tranquilidad a los camioneros que sacan nuestros productos, de que podrán transitar con seguridad por las rutas sin riesgo para ellos y para todos los habitantes de La Araucanía”.    

El agricultor y administrador de un campo entre Negrete y Mulchén, quien se ha dedicado a la ganadería y a distintos cultivos agrícolas, Daniel Undurraga, dijo a Diario La Tribuna que “hacia la costa no ha habido problemas como atentados terroristas ni robos de madera que hayan sido factor de violencia”. Sin embargo, y a pesar de las buenas condiciones de seguridad para el desarrollo de labores agrícolas en la zona donde trabaja el productor agrícola, dijo que “el potencial de ser víctimas de esta violencia está presente, al estar rodeados de campos que son de empresas forestales grandes, que han sido focos de ataques muy duros y seguramente desde el sur hacia nuestra zona, está el potencial de que estos atentados pasen a ser un problema”. 

VISIONES DISPARES 

Undurraga dijo que, cuando se decretó Estado de Excepción para la Macrozona Sur “fue una buena medida, porque la prevención con controles de tráfico y la presencia policial cerca de campos en zonas de conflicto hace que la gente lo piense dos veces antes de cometer delitos con impunidad, no me cabe la menor duda de que esto ha sido así y ojalá se mantenga”. Lo anterior considerando que “la violencia está muy cerca, ya que ha habido hechos graves a pesar del estado de emergencia, lo que indica que si no estuviera implementada esta medida la situación sería mucho peor”.  

Un empresario forestal de la zona, quien por razones de seguridad mantuvo su identidad en reserva, dijo a Diario La Tribuna que “en la zona donde estamos trabajando nosotros, la medida no ha cambiado nada, en la zona de Loncoche, Cholchol, Máfil y la zona poniente de Pitrufquén nunca hemos visto un militar y ya nos han quemado nueve equipos, por lo que en esta zona no veo un cambio tan drástico, y todos los días se dan atentados, pero los militares no han hecho nada”. Según el prestador de servicios forestales, “el terrorismo y los atentados se deben combatir con armas, pero los militares no están dispuestos a pasar por lo mismo que pasó el 73’, porque lo que les espera en materia de derechos humanos no es auspicioso”. 

Respecto a las pérdidas materiales causadas por estos atentados, el prestador de servicios forestales dijo que “a nosotros nos quemaron nueve equipos, de los cuales dependían 30 trabajadores, que además mantenían a sus familias con esos trabajos, las faenas además están detenidas, porque la maquinaria está llegando con un plazo de 12 a 16 meses y tampoco hay para arrendar y si se encuentran, los precios son altísimos, lo que no deja otra alternativa que finiquitar a estos trabajadores, porque no tenemos la capacidad de pagar sueldos sin producción”. El empresario forestal dijo que “las pérdidas en la quema de los equipos es de alrededor de un millón y medio de dólares, la renovación de esos equipos cuesta más de dos millones y medio de dólares y la pérdida mensual por tener la faena detenida es de entre 90 y 100 millones de pesos mensuales”.

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