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Cultura

Miles de fieles peregrinan hasta Santuario La Purísima en San Carlos

Fiesta religiosa se vivió con aforos restringidos y con resguardos de las medidas de seguridad y sanitarias por el Covid-19.


 Por Jorge Guzmán B.

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Todos los participantes y organizadores del evento religioso consideraron que, a pesar de las condiciones climáticas y las restricciones en los aforos, el evento de la Purísima se desarrolló de manera exitosa.

A pesar del coronavirus, miles de fieles asistieron el miércoles a rendir homenaje a la Virgen María, en San Carlos.  En auto, a pie o a caballo los feligreses llegaron hasta el tradicional Santuario La Purísima, en San Carlos de Purén, para pagar las mandas encomendadas a la figura religiosa que congrega a fieles de distintos lugares de la provincia de Biobío, cada ocho de diciembre.

Si bien había una alta afluencia de público, se lograba  transitar por las calles con normalidad, marcadas por las líneas de ingreso al Santuario. En su mayoría personas del sector rural fueron los que fueron a visitar a la Virgen María de la localidad de San Carlos de Purén, ubicada a unos 12 kilómetros al sur de Los Ángeles.  

Las personas comenzaron a llegar en masa pasado las 12:00 horas, haciendo fila en grupos, para poder ingresar al Santuario, que debido a las condiciones sanitarias, no podía albergar a todos los fieles, que esperaban bajo el abrazador sol, esperando pacientemente su turno para poder ingresar a pagar sus mandas. 

CONTENTOS DE PODER VOLVER

Luis Moreno, uno de los tantos devotos de la Virgen, acudió a pagar su manda, vestido con los aperos típicos del huaso chileno, la chupalla protegiéndolo del sol y las mantas en el brazo, debido al calor. “Se echa de menos la procesión, pero hay que cumplir, con calor y todo, y todavía falta un largo camino a la casa, pero hay que cumplir con nuestras mandas, como todos los años”, dijo mientras avanzaba en la fila donde personas de todas las edades hacían frente al clima, en un ambiente de reflexión y ánimo por poder pagar las mandas y seguir la procesión de feligreses, en su mayoría personas del sector rural de San Carlos de Purén y sus alrededores”. 

Paulina Sandoval, otra de las personas que se encontraba pacientemente en la fila, acompañada de su hijo, dijo a La Tribuna que “pienso que la organización está bien, considerando que nos estamos cuidando, y a pesar del calor se puede avanzar rápidamente, para poder cumplir, como lo hacemos año a año, nuestras mandas”. Paulina, así como todos los asistentes, no tenía refugio del sol mientras esperaba a poder ingresar al santuario, pero el ánimo en su voz se mantenía a pesar del clima. 

El subcomisario de la Subcomisaría de Paillihue, Marcos Olavarría Sepúlveda se encontraba custodiando la entrada al Santuario, y expresó que “hace semanas que venimos trabajando con el padre de la parroquia, para que la actividad se pueda llevar a cabo sin mayores complicaciones y respetando las normas de la Fase Dos del Plan Paso a Paso en el que nos encontramos actualmente”. Lo anterior implicó, según lo declarado por Olavarría, que “hemos tenido que cortar el tránsito alrededor del sector donde se realizan estas actividades religiosas, demarcando zonas de tránsito, espera y emergencias en diferentes sectores cercanos a la parroquia, para las personas que vienen a pie, a caballo o en auto, evitando la aglomeración del público”. 

EL SENTIDO DE LA VIDA EN LA MADRE DE DIOS

Respecto a las diferencias entre esta jornada religiosa y otras anteriores a la pandemia, el subcomisario dijo que “todo es distinto con el Plan Paso a Paso, por lo que solamente hay una calle de ingreso para autos y caballos, para mantener el tránsito de las personas que vienen a pie libre”. También hay actividades que ya no comulgan con lo que se debe hacer para evitar contagios, según el funcionario de Carabineros: “tal es el caso de los confesionarios, la procesión misma o el comercio ambulante, por lo que tuvimos que trabajar en la organización de esto con mucho tiempo y asegurar el resguardo de las personas”. 

El obispo de Los Ángeles, Felipe Bacarreza, dijo a diario La Tribuna que “normalmente viene mucha más gente, pero los feligreses se están cuidando, y los que vienen están al aire libre, sentados con mucha distancia entre los asistentes y presentando su Pase de Movilidad al ingresar a la iglesia”. Respecto a la procesión, el obispo Bacarreza dijo que “la pandemia tendrá que estar superada para volver a eso, pero ya está mucho más controlada que al principio”. 

La máxima autoridad religiosa de la ciudad de Los Ángeles, también explicó que “toda esta tradición se mantendrá, porque los fieles comprenden que Dios nos hizo para él, y quien no vive por él no encuentra sentido en su propia existencia, por lo que este viaje espiritual nos ayuda a muchos, como fieles, a encontrar sentido en la religiosidad, uniéndonos alrededor de este sentido de vida que es la Virgen madre de Dios y su obra”.

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