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De Los Ángeles a Tanzania: chileno dejó su huella ayudando a comunidades en África

Junto a su esposa e hijos, Pedro Viveros trabajó de manera voluntaria educando a niños y adultos africanos sobre el cuidado del medio ambiente.


 Por Camila Celis

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Pedro Viveros Acuña es un ciudadano angelino que a sus 24 años, por obligaciones laborales, dejó Chile para trasladarse a Tanzania, un país de África Oriental. En ese lugar recorrió lugares únicos dejando su huella en cada uno de ellos.

En conversación con diario La Tribuna, él y su hija Elone Viveros contaron las experiencias vividas y lo que significó ayudar a distintas personas de su pueblo.

Relató que “a los 24 años empecé a trabajar en la central hidroeléctrica Pangue. Fue ahí cuando a un grupo de trabajadores nos llevaron a Tanzania. Un lugar de África donde me enamoré y donde nacieron mis cinco hijos”.

En ese país, lo que más lo motivó fue enseñarles a las personas, sobre todo a los niños, a cómo cuidar el medio ambiente.

“En lo que más me enfoqué estando allá fue en educar a la gente y explicarles cómo pueden cuidar su entorno. Hay poca cultura respecto a la basura y la limpieza. Tras esto, empezamos con un pequeño proyecto para fomentar el reciclaje y crear áreas verdes para unir a las familias de la comunidad. Creamos una especie de parque al lado de una playa, lo cual nos demoró más de un año. Tratamos de educar a la gente y juntar a las familias para que hicieran vida social. El sector donde nosotros vivíamos está lleno de lagos y la gente no se baña porque tienen temor”.

Agregó que “de a poco el pueblo entero iba a visitar el lugar. Los colegios, las familias y los vecinos se trasladaban a conocer el parque donde construimos juegos para los niños”.

Sin embargo, las malas condiciones climáticas afectaron el proyecto que tardaron más de un año en concretar.

Respecto a esto, Pedro contó “no todo fue tan bueno. Con el tiempo el clima cambió mucho y empezaron las inundaciones. El lugar se llenó de agua y se perdió todo lo que habíamos creado, incluyendo las casas de las personas que vivían a la orilla del lago. Hasta hoy el agua no baja. Ahora ya es más difícil construir algo para la gente porque el lugar está totalmente poblado”.

Posterior a eso, comenzaron otras iniciativas de trabajo para poder subsistir. “Por ejemplo, empezamos a ayudar a los misioneros para beneficiar a las comunidades con tanques de agua, lo cual es uno de los mayores problemas que tienen”.

Aseguró que uno de los valores que más caracteriza a su familia es la solidaridad. Contó que en Tanzania “la gente nos conoce mucho por ayudar a los demás. Allá no hay tanta locomoción colectiva, las personas usan motos y hay muchos accidentes. Yo salía con un botiquín a recorrer las calles y a prestar ayuda a la gente accidentada, curándole las heridas y vendándolos”.

En la misma línea, agregó que “las personas allá son muy sencillas, humildes, es otro mundo, es como si los chilenos retrocediéramos muchos años. Nos regresamos a Chile porque mi hija se va a Canadá dentro de estos días, y además quiero buscar un trabajo más suave por un tiempo y dejar de trabajar para las empresas”.

Elone Viveros, la hija menor de Pedro, expresó que una de las cosas que más rescata de África es la amabilidad de las personas. Manifestó que “allá se vive libre, sin el estrés de la modernización. Nosotros trabajábamos mucho con los colegios, donde los niños eran muy libres. Se entretenían en el parque y les enseñábamos a andar en kayak en el lago como si fuera un deporte. Todo esto nosotros lo hicimos solos, como familia. Mi papá siempre nos apoyó en todo, sobre todo construyendo los juegos”.

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