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Mentes brillantes

Mujeres relataron su inspiradora trayectoria en el mundo de la ciencia

En conversación con radio San Cristóbal, Paulina Assman, astrofísica y seremi de Ciencias de la Macro Zona Centro Sur; Emma Chávez, doctora en Tecnologías de la Información de la UCSC y Marianela Castillo doctora en matemáticas de la UdeC Los Ángeles, relataron su experiencia profesional en el ámbito de la ciencia, matemáticas y tecnología.


 Por Camila Celis

MENTES BRILLANTES

Según datos del Consejo Nacional de Educación (CNDE), en su informe de tendencias estadísticas de educación superior por sexos en noviembre de 2020, la participación de las mujeres en carreras o programas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) llegó solo a un 22,2% mientras que en los hombres alcanzó el 77,8% -una diferencia de 55,64%-.

Estas cifras evidencian que aún existe una brecha de género respecto a la participación femenina en el área científica en Chile.

Debido a esto, es necesario visibilizar el trabajo y la experiencia de distintas mujeres de la región del Biobío que sean referentes significativos en el ámbito de la ciencia, y de esta forma motivar a más mujeres a incorporarse a las carreras STEM.

“Mentes Brillantes, Mujeres de Ciencia del Biobío” es un programa radial que busca potenciar y visibilizar el rol de las mujeres de la región en el ámbito de las ciencias y la tecnología, y su influencia en el desarrollo local y nacional.

Las tres primeras invitadas fueron Paulina Assman, astrofísica y seremi de Ciencias de la Macro Zona Centro Sur; Emma Chávez, doctora en Tecnologías de la Información de la UCSC; y Marianela Castillo doctora en matemáticas de la UdeC Los Ángeles.

En conversación con radio San Cristóbal, relataron su trayectoria profesional y cómo enfrentaron la brecha de género en sus distintos rubros.

Respecto a cómo nace el interés por la ciencia, Assman contó que “cuando aprendí a leer se abrió un mundo para mí. Desarmaba radios, revisaba los circuitos electrónicos, desde pequeña siempre estuve curioseando. Me llamaban la atención los agujeros negros pero recién le tomé el gusto en enseñanza media y ahí comencé a potenciarlo. Cuando entré a la universidad ya había hecho los cursos de física de primer año y empecé a trabajar en investigaciones”.

AMAR LO QUE HACES

En relación a la pasión por su carrera, la astrofísica comentó que “el mundo de la ciencia es abrir espacios pero cuando a uno le gusta. Yo siempre tuve claro lo que quería hacer y uno siempre se va a encontrar con problemas. Te dicen comentarios impropios, por ejemplo, cuando quedé embarazada me dijeron que mi carrera se terminó o que a nadie le gustaba trabajar con mujeres. Si nos quedamos con la idea de que todo es un problema no avanzamos, y por eso un científico debe amar lo que hace”.

Agregó que “hay distintas opciones para estudiar física teórica, puedes entrar a licenciatura en física o matemáticas y después hacer un magíster o un doctorado. La física como tal es muy amplia, hay física cuántica, física del sólido, geofísica, entre otras, y puede suceder que encuentres tu pasión en algo que no conocías. Por ejemplo, a mí me gustaban mucho los agujeros negros y me di cuenta que a  través de la astrofísica también podía llegar a ellos. Si te gusta la ciencia y quieres estudiar una carrera lee libros, averigua lo que se hace, anda a las universidades y navega en internet, pero lo más importante es pensar en qué te hace feliz porque el camino a la ciencia es muy duro”.

ROMPIENDO PARADIGMAS

Al ser consultada por su interés en la ingeniería, Emma Chávez, contó que “toda mi enseñanza media la hice en el ámbito humanista, pensé que quizás iba a seguir derecho. Finalmente decidí la ingeniería, donde somos muy pocas mujeres pero sí tuve muy buenos compañeros de viaje. Te enfrentas a un ambiente bien austero y complejo donde te cuesta desarrollar el ámbito de lo femenino pero la autoconfianza es clave, y hoy ya es mucho más sencillo recibir a mujeres”.

Respecto a su trayectoria como investigadora, explicó que “antes de estudiar el doctorado hice un magíster en Tecnologías de la Información en Gestión de Empresas, luego hice otro magíster para entrar más a la investigación, y de ahí pasé al doctorado. Ahí quise estudiar algo que pudiera aplicarse. Como estuve toda mi vida relacionada al ámbito de la salud por mi familia, supe que había muchas necesidades en temas de informática, y empecé a trabajar un sistema que permitiera monitorear en tiempo real a los enfermos cardiovasculares”.

La profesional hizo un llamado a las mujeres, manifestando que “el consejo que les puedo dar es que uno tiene que hacer algo que te haga feliz. Yo estuve a punto de ser detective y después me di cuenta en el camino que mis oportunidades eran otras. Cuando entré a ingeniería me gustó desde el día uno. Siempre me gustó mucho estudiar pero además el hacer”.

SE TRATA DE INTERÉS

Otra referente es Marianela Castillo, quien aseguró que “desde niña me gustaron mucho las matemáticas pero además otras cosas. Decidí estudiar pedagogía en matemáticas en cuarto medio, en la fecha límite, y en el magíster me di cuenta que era realmente buena para las matemáticas. No siempre se trata de habilidades sino de interés, en algún momento puede que las mujeres pierdan el interés en los números. Hay un estudio de hace algunos años que evidencia que las profesoras o profesores de matemáticas les prestan más atención a las preguntas que hacen los hombres que las mujeres. Es un círculo que lo vamos creando nosotros mismos”.

Respecto a las distintas carreras universitarias, reflexionó que “cuando una carrera es difícil, es difícil para todos. Yo invito a las mujeres a no pensar que las carreras están estigmatizadas porque así como un hombre puede ser doctor en matemáticas una mujer también puede serlo. Nunca quedarse con el miedo o con las ganas”.

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