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Elecciones presidenciales: encuesta Criteria Research prevé un escenario muy abierto

A siete meses de los comicios por la primera magistratura, Cristian Valdivieso, socio director de empresa consultora, hizo ver que no hay certeza sobre las opciones de los distintos postulantes, lo que genera un escenario de incertidumbre.


 Por Juvenal Rivera

11, encuesta criteria

Líquido es una expresión que se acuña en la jerga política para referirse a escenarios oscilantes y flexibles, a la seguidilla de cambios, a la incertidumbre por sobre la certeza y lo predecible.

El término – que creado por el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman – fue empleado por Cristian Valdivieso, socio director de Criteria Reasearch, para referirse al momento actual que se vive en la política chilena.

Es que la consultora dio a conocer ayer su Agenda Criteria 2021 que encuestó a más de mil 590 personas sobre la situación del país y lo que se avecina en términos de candidatos a la primera magistratura para las elecciones de noviembre próximo.

En conversación con Conexión San Cristóbal, Valdivieso usó el concepto: “Hay un escenario presidencial que está muy líquido, en el sentido de que todo está abierto, que puede pasar cualquier cosa”.

A su juicio, en este momento “los ciudadanos están más pendientes de la elección de constituyentes que de la presidencial. Es posible que una vez superadas las elecciones de mediados de mes, la gente empiece a pensar en el próximo Presidente de la República”.

Sin embargo, lo cierto es que aporta un dato: “En 2017, a siete meses de la elección presidencial, tres candidatos acaparaban el 62% de las menciones espontáneas en la encuesta Criteria. Frente a la pregunta sobre quién te gustaría que fuera el próximo presidente, las respuestas señalaban Piñera 33%, Guillier 18% y Sánchez 11%. Sin embargo, los resultados de la Agenda Criteria de abril pasado muestran que, en conjunto, los tres primeros lugares suman, sólo 38% (Pamela Jiles, Daniel Jadue y Joaquín Lavín)”.

Para el especialista, que también es psicólogo, “el escenario está muy abierto, que es posible que entren otros actores. La ciudadanía todavía no ha tomado una decisión y por lo tanto, vamos a ver hartos movimientos”.

EXPERIMENTOS

Valdivieso reafirmó el punto a través de un experimento realizado en la última encuesta al emplearse una lista cerrada con 16 candidatos oficiales y otros tres que no están en contienda pero cuentan con alta exposición pública: Paula Daza, Yasna Provoste y Julio César Rodríguez.

Los resultados fueron elocuentes: “Lo primero es que el experimento confirmó que estamos frente a una elección abierta, particularmente líquida y sobre la cual es posible especular que, de no mediar acuerdos o primarias, podríamos terminar con una primera vuelta a la peruana (hubo 18 candidaturas): alta fragmentación y muchos candidatos”.

Sin embargo, igual es cauto al señalar que no cree en un escenario de primera vuelta tan abierto como fue en el vecino país “porque aún pienso que los partidos políticos no están tan fracturados como allá. Hoy los partidos políticos sí ofrecen un grado de estructura y son un espacio para hacer campañas, hacer propuestas y tener equipos técnicos que valen la pena”.

En segundo lugar, según Valdivieso, la inclusión de otros actores a escena “sacudió el tablero en varias direcciones, señalando amenazas para las distintas candidaturas en juego y tornando probable un rebaraje de las ofertas en juego”.

“Concretamente, si Julio César Rodríguez definiera ser candidato a la presidencia, se transformaría en una seria amenaza para Pamela Jiles, quien encabeza la lista seguida de él. Ella lidera con 19% y él la sigue con 17%. Rostros televisivos que, viniendo del mundo de la farándula y conjugando sus códigos de cercanía, simetría y desfachatez impugnadora, se han instalado verosímilmente como defensores del pueblo, de los ciudadanos si se quiere, frente a las élites”.

A su juicio, ambos representan el clivaje pueblo-élite surgido a consecuencia del estallido social de 2019, en que Pamela Jiles asumió un rol de catalizadora de las críticas hacia las élites, que se alimenta de las declaraciones desafortunadas de políticos y empresarios. Sin embargo, “a la luz de estos resultados, este dispositivo encuentra al menos una competencia directa. Tanto es así que las adhesiones de Jiles y Rodríguez se expresan de manera similar por sexo, edad y grupos socioeconómicos, siendo los segmentos de menores ingresos quienes más adhieren a ellos”, apuntó.

El ejercicio también muestra que Yasna Provoste, presidenta del Senado, tiene más votación potencial que las otras candidaturas proclamadas de centro izquierda, “generando una disrupción en el sector y una conversación inevitable respecto cuáles son las candidaturas más competitivas de cara a lo que viene”.

Por último, en el mundo de la centro derecha, llama la atención lo de la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, “quien capta el mismo nivel de entusiasmo de candidaturas proclamadas y con respaldo partidario”.

A todo lo anterior se suma que las candidaturas mencionadas de manera espontánea es igual al porcentaje de entrevistados que señala no tener preferencia.

“Desde esa perspectiva, esta elección aparece mucho más fragmentada, abierta y efectivamente líquida que la presidencial de 2017”, sentenció Cristian Valdivieso.

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