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Profesionales del hospital de Los Ángeles llaman a prevenir las enfermedades entéricas

Una de las medidas más recomendadas por los funcionarios es manipular por separado los alimentos crudos (carnes, pescados, mariscos, verduras) de los demás productos, para evitar la contaminación cruzada.


 Por Patricio Gallegos

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Un llamado a prevenir las enfermedades entéricas, propias de esta época del año, realizó el Complejo Asistencial “Dr. Víctor Ríos Ruiz” de Los Ángeles, con el fin de disminuir las consultas y la concurrencia a la Unidad de Emergencias a raíz de este tipo de patologías.

De acuerdo a las estadísticas internas, entre enero y marzo del año 2020, un total de 1.279 personas concurrieron hasta el recinto hospitalario por síntomas gastrointestinales relacionados con infecciones entéricas, entre ellas las relacionadas a transmisión por alimentos (ETA). De ellos, un 35% correspondían a menores de entre uno y cuatro años de edad.

La gastroenteritis aguda pasa a ser parte de las enfermedades estacionales, explicó la doctora Carolina Mardones, infectóloga pediátrica del CAVRR, quien hizo hincapié en que “mientras más agudo es un episodio de diarrea, más deshidratación existe y mayor es la posibilidad de que sea de origen infeccioso. En cambio, cuando una diarrea es más crónica (más de 14 días), se produce mayor desnutrición, menor posibilidad de deshidratación y el diagnóstico diferencial se amplía más allá de las causas infecciosas”.

Las enfermedades transmitidas por alimentos, o también denominadas ETA, corresponden a cuadros de diarrea producida por la ingestión de alimentos con agentes contaminantes en cantidades suficientes para afectar la salud, sean sólidos naturales, preparados, o bebidas incluyendo el agua. En Chile las ETA son enfermedades de notificación obligatoria.

Uno de los mayores factores que influye es la estacionalidad, el mayor acceso a frutas y verduras, que independiente de su origen, deben ser prolijamente lavadas.

Otra de las situaciones de riesgo está dada por la compra de productos de procedencia incierta (alimentos de venta ambulatoria) cuya refrigeración y pasteurización se desconoce, así como también la permanencia de mascotas al interior del hogar o de animales de crianza para el consumo humano, sumado además el consumo de agua no potable, que aumenta en la provincia de Biobío por las características geo-sociales de la zona.

El manejo de alimentos en campings o actividades al aire libre, y el aumento considerable de la compra de preparaciones vía delivery especialmente cuando no están adecuadamente cocidos, también constituyen factores de riesgo, que afectan principalmente a dos grupos de la población: niños y adultos mayores, con la diferencia de que estos últimos tienen asociadas enfermedades crónicas, lo que incide en el pronóstico y desarrollo final de la enfermedad.

“En esto, al igual que con la pandemia, el lavado de manos de al menos 20 segundos de duración con agua y jabón es fundamental antes de comer, siempre al preparar los alimentos y después de ir al baño o de mudar a lactantes”, enfatizó la profesional.

“En esto, al igual que con la pandemia, el lavado de manos de al menos 20 segundos de duración con agua y jabón es fundamental antes de comer, siempre al preparar los alimentos y después de ir al baño o de mudar a lactantes”. Dra. Carolina Mardones, infectóloga pediátrica.
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