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Estudio verificará disponibilidad de aguas subterráneas y superficiales en la provincia de Biobío

Con recursos aprobados por el Gobierno Regional del Biobío, se financiará un trabajo que será crucial para conocer la disponibilidad del recurso hídrico, de tal forma que se puede hacer un uso eficiente y racional.


 Por Juvenal Rivera

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En las cumbres cordilleranas de la provincia del Biobío nace gran parte de los principales ríos – como el Biobío, Laja y Duqueco, por mencionar algunos-, que surten de agua a la región, tanto para el consumo humano como para el sector productivo.

Sin embargo, es cada vez más creciente su requerimiento, por lo que quitarle presión a la demanda permite tener la certidumbre que se puede contar con el recurso, en particular, cuando se explota la alternativa de impulsar un proyecto de agua potable rural (APR).

A modo de ejemplo, en las afueras de la ciudad y la zona rural de la comuna de Los Ángeles se han experimentado los cambios más significativos en materia del uso del recurso en un muy breve espacio de tiempo.

Por un lado, es evidente la fuerte expansión urbana (loteos y condominios) y, por el otro, la falta de lluvias por el cambio climático ha modificado el tipo de cultivos agrícolas.

¿El resultado? Un aumento por la demanda en el consumo de agua.

Sin embargo, al no existir certeza del comportamiento y ubicación de las aguas subterráneas, no se puede establecer con certeza donde se debe instalar un pozo para un APR o donde generar un proyecto de recarga artificial de acuíferos. En consecuencia, toda la presión recae sobre las aguas superficiales.

Por eso, es importante conocer la dinámica de las cuencas para estar al tanto de los regímenes de recarga y conservar las zonas donde ésta se produce en forma natural, reduciendo costos en obras y aportando a propender a la seguridad hídrica de la región.

Bajo esa premisa, fue aprobado por el Consejo Regional de Gobierno del Biobío el financiamiento para el proyecto de cartografía de acuíferos subterráneos que, en una primera etapa, se focalizará en la provincia de Biobío.

La idea es generar un modelo integrado de aguas superficiales y subterráneas que, a la postre, permita generar un balance hídrico más exacto, actualizable en el tiempo y que permita una administración más sustentable de las aguas en el contexto de cambio climático actual.

Al respecto, el director regional de la Dirección General de Aguas (DGA), Andrés Esparza, aseguró que “la información generada aportará datos valiosos del comportamiento del ciclo hidrológico que nos permitirá conocer dónde establecer puntos de agua potable rural o donde manejar zonas de recarga de acuíferos naturales o mecanismos de recarga artificial para dar soluciones a donde no se pueda encontrar agua pero sí se pueda hacer otro tipo de trabajos”.

Aunque este trabajo abarca a la provincia de Biobío, la idea es incluir a toda la región. Por lo mismo, Esparza adelantó que este mes se llevará a cabo una mesa de trabajo para definir la segunda etapa de acuerdo a las necesidades y acorde a los criterios técnicos. Eso nos permitirá seguir avanzando hasta tener la cartografía completa de la región y así aportar en soluciones sociales desde la perspectiva de los APR y soluciones en materia ambiental, aportando datos para la conversación”.

ESTUDIO

El objetivo general es explorar la ocurrencia y capacidad de utilización de las aguas subterráneas en sectores rurales y semiurbanos de la Región del Biobío a fin de generar una herramienta hidrológica superficial- subterránea de gestión hídrica integrada, actualizable en el tiempo y que permita una administración sustentable del recurso hídrico en el contexto de cambio climático.

La idea es generar una base de datos sistematizada con toda la información existente de pozos, estudios hidrológicos, hidrogeológicos y geofísicos anteriores del área.

Con ese propósito, se contará con una red de monitoreo con pozos y piezómetros telemétricos en lugares representativos del área en estudio para observar la condición y dinámica del agua subterránea en el tiempo.

Sobre esa base, se pretende construir un modelo de simulación hidrológico integrado, que considere la interacción hidrológica superficial y subterránea para generar balances hídricos para el desarrollo antrópico, socioeconómico, y medioambiental de la zona en estudio.

CARTOGRAFÍA

El área de estudio abarca una superficie de mil 600 kilómetros cuadrados en los cuales se cuentan 43 iniciativas de agua potable rural en operaciones.

En esa misma zona, a casi medio millar de familias se les entrega agua por camiones aljibe. De ese total, 271 son de Los Ángeles, 141 de Mulchén, 56 de Laja y 29 de Santa Bárbara.

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