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Dueño de Pueblo Nuevo: “Un restaurante con condiciones idóneas es más seguro que una notaría, los pasillos de la Vega o el mall”

La reactivación es la mejor forma de darle una oportunidad a la gente a que salga pero con medidas de protección”, sostuvo Cristian Fuica.


 Por Juvenal Rivera

Reapertura del Pueblo Nuevo

Cristian Fuica es dueño del restaurante “Pueblo Nuevo” que partió en 2017 justo frente a la Plaza Pinto, por calle San Martín.

Su mano de artista – es uno de los más reconocidos creadores plásticos de la ciudad – se nota en cada rincón del recinto que fue acondicionado para atender a su fiel clientela.

Sin embargo, desde que la pandemia partió en marzo, no tuvieron más opción que cerrar las puertas a su público. Aunque pudieron reabrir en septiembre, ya en noviembre debieron bajar la cortina.

Precisamente, se están preparando para reabrir hoy, desde las 15 horas, con toda su oferta gastronómica y de bebestibles.

A partir de esa experiencia de funcionamiento, en que cumplieron rigurosos protocolos de seguridad (tomar temperatura, sanitizar manos y tomar nombre y contacto telefónico de comensales, entre otros), tiene la convicción que “un restaurante o un lugar habilitado con las condiciones idóneas, se convirtió en un lugar mucho más seguro que estar en una notaría o los pasillos estrechos de la Vega. Para qué hablar del mall”.

A su juicio, la determinación de abrir terrazas “es la más acertada porque también se estaba castigando demasiado a un área. Al principio, estaba bien. Cuando parte todo esto, se entiende que se trataba de neutralizar el virus en los lugares donde se reunía la gente. Ahí cabíamos todos, nosotros también. Pero pasado un tiempo, la conducta de la gente y la poca conciencia, obliga a controlarlos y que eso sea desde el inicio de la puerta, como sucede en un restaurante”.

Para Fuica, “la reactivación es la mejor forma de darle una oportunidad a la gente a que salga pero con medidas de protección. Sino, la gente sale, se apiña en grupos, se junta con familiares y amigos, se saca fotos en Facebook, con un mínimo nivel de conciencia. En cambio, en un local, uno los cuida, evita que junten las mesas, que no se pare innecesariamente, que use la mascarilla. Es una herramienta para que la gente se distraiga, se vaya para la casa y tenga un nivel de riesgo bastante menor que si busca otra alternativa”.

“Estamos en riesgo en cualquier sitio. Pero era injusto que estuviera abierto un montón de comercio y nosotros no”, concluyó.

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