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El desafío de las canastas de alimentos de la Junaeb 2020-2021

Las empresas concesionarias debieron resolver llegar a extremos de Chile en pandemia.


 Por Juvenal Rivera

82, PlantaJunaeb 4- nov 2020

Más de 100 millones de toneladas de alimentos ha entregado la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) este 2020, a través de canastas individuales, a los estudiantes beneficiarios del Programa de Alimentación Escolar y de Párvulos. En términos de números, son más de 1,8 millones de niños, niñas y adolescentes que han recibido alimentación escolar, de forma inédita, en sus hogares.

Debido a este año de pandemia, las empresas prestadoras del servicio de alimentación han reconocido que el desafío no ha sido fácil. Cada canasta individual entregada este año busca cubrir las necesidades nutricionales individuales de un estudiante por el equivalente a tres semanas de clases y se han debido tomar todos los resguardos sanitarios.

Los concesionarios pasaron de cocinar los alimentos en los colegios a tener que desplegar una logística muy distinta para armar las canastas de alimentos que tienen que durar 15 días hábiles.

Dicha situación los obligó a cambiar su modelo de negocio para adaptarse a las necesidades del mercado. Compras, transporte, bodegaje fueron las áreas de las empresas que debieron adecuar a este nuevo escenario, enfrentándose a un sinnúmero de problemas, como la falta de stock en varios productos, entre otros.

CONCESIONARIAS

El Programa de Alimentación Escolar de la Junaeb es una industria compuesta por empresas de distintas dimensiones que suelen estar fuera del radar de la memoria del común de las personas.

Empresas como Hendaya, Distal, Soser, Alicopsa, Aliservice, Salud y Vida, Merkén entre otras, tienen presencia en Santiago y en todo el país y cuentan con grandes plantas de producción y logística a nivel latinoamericano.

Cada año, la Junaeb licita su servicio de alimentación por tres años por cerca de un tercio de la cobertura de colegios que necesitan alimentación para sus alumnos.

El programa -sumando a la Junta Nacional de Jardines (Junji) y Fundación Integra- tiene un alcance total de alrededor de 1,8 millones de niñas, niños y jóvenes que reciben raciones de desayuno, almuerzo y algún snack.

Este año, las empresas concesionarias y el Estado han tenido que hacer esfuerzos inéditos para seguir entregando el servicio, pese a la pandemia.

Dado que lo que se provee es por lo menos para el 70% de ellos, el único alimento que reciben en el día, hubo que resolver en tiempo récord cómo se llegaría. Se definió que sería cada 15 días hábiles con canastas de alimentos, las cuales llegaron a más de 15 mil establecimientos educacionales, jardines infantiles y salas cunas, y fueron retiradas por las familias y cocinadas en sus casas.

Patricio Rey, de Soser, es uno de los empresarios que se inició en el rubro, explicó que “nuestro objetivo principal es alimentar a los niños de Chile y, quienes llevamos décadas haciéndolo, nos preocupamos por modernizar año a año nuestras plantas y sistemas de logística, llegando a todas las ciudades del país. Hoy, nuestro desafío va en la línea de contribuir en la educación de las familias chilenas”.

“En esta etapa, el programa debe estimular a los niños y sus familias en el aprendizaje de la alimentación sana. En gran medida ocurre que las familias todavía privilegian comida calórica por sobre ensaladas y frutas que se envían en grandes cantidades y en distintos formatos. Ahí aún se pierde mucha comida y existe una oportunidad inmensa de educación”, dice.

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