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Los hermanos Pino recibieron una vivienda que les permitirá mejorar su calidad de vida

Juan y Blanca recibieron felices el inmueble que les permitirá tener un pasar digno, lejos del frío y la humedad que los acompañó durante los primeros meses del invierno


 Por Constanza Reyes

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Hace algunas semanas la historia de los hermanos Juan y Blanca Pino Erices, nos dio un duro golpe, al conocer las precarias condiciones en que vivían, en una especie de cuarto de madera, sin ventanas, ni piso, sin electricidad, sin agua potable, sin servicios higiénicos.

Sobre sus dos camas ropa húmeda, algunas prendas con hongos, tiestos plásticos de madera en lo alto para que no los alcanzaran los ratones, una especie de olleta sobre un bracero que servía las veces para calentar agua y calefaccionarse, era la escena que remeció a quienes conocieron este escenario que comenzó a divulgarse en redes sociales, y que nos costó comprender que se diera en el año 2020.

¿Cómo llegamos a conocer a Juan y Blanca? Yasna Morales y su sobrina Jennifer Muñoz, veían habitualmente a los hermanos deambular por los caminos, hasta que un día se detuvieron a consultar si necesitaban algo. “Un colchoncito” fue la respuesta. Al llevar dicho enser a su casa, descubrieron este desgarrador panorama y pidieron ayuda.

Allí comenzó una cadena solidaria que no ha cesado ni cesará, porque aunque ya se logró el objetivo mayor, la construcción de su casa, quienes dieron con estos hermanos ya nos los quieren dejar, y se comprometieron de corazón para acompañarlos en otros proyectos futuros.

ALIANZA FRATERNA

“Desafío Levantemos Chile” se interiorizó de esta situación, y de inmediato comprometió su ayuda. Fueron a terreno, descubrieron que los hermanos Pino contaban con un pequeño predio como herencia a algunos metros de su residencia original, por lo que comenzaron las averiguaciones para levantar una solución habitacional definitiva.

Juan Antonio Rebolledo, líder regional de la Fundación, contó que fue invitado por voluntarios del comedor fraterno de Los Ángeles a conocer el caso, y se logró una solución digna, al construir una vivienda con dos habitaciones, un baño, y una especie de living comedor.

“Aquí hay muchas manos que están involucradas, no solamente nosotros, no solamente CMPC, hay un grupo de vecinos que han hecho un gran aporte, amigos de una Iglesia evangélica que hicieron el cierre perimetral, gente que vino a hacer el puente para que tuvieran un acceso independiente hacia su casa, se está trabajando en la conexión de la luz, se va a colocar cubrepiso en las piezas, hay mucha gente que ha puesto su corazón”, aseveró emocionado.

No solo eso se consideró, ya que el tanto Blanca como Juan pidieron –antes incluso de comenzar a construir- un color determinado para su habitación, lo que cumplieron los maestros a cargo de la obra: rosado para ella y verde para él.

Ignacio Lira, subgerente de asuntos públicos de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones –CMPC- sostuvo “este es un gran ejemplo de cómo debemos trabajar como sociedad si queremos construir un mejor país. Las organizaciones de la sociedad civil, como el Desafío Levantemos Chile, las empresas como CMPC, los vecinos, las iglesias, acá hay una red de apoyo enorme, y eso es lo que le da valor y sustento a esta iniciativa”.

ACOMPAÑAMIENTO FUTURO

Soledad Moreira, voluntaria del comedor fraterno de Los Ángeles, explicó que junto a su amigo Pablo Oyarce llegaron a formar parte de “esta red de amor, donde cada uno puso un granito y estuvo en el momento exacto, para que surgiera esto que es una bendición, y que mejor que el cariño demostrado por nuestros hermanos”.

De hecho ahora, están pensando en las cortinas para la casa, y en una serie de otros detalles, explicó Moreira. “Gracias a los amigos, voluntarios del comedor, hemos comenzado con este proyecto y ya más que la casa nos preocupamos de sus cosas, de la decoración digámoslo así, que nos les falta nada”.

Pero todo no termina ahí, ya que “la idea es “seguir en contacto con ellos para que esto no se quede aquí, si no que sigamos adelante, por eso tenemos otros proyectos del gallinero, y así no dejarlos abandonados, que haya sido esta obra, si no que esto continúe en el tiempo”, concluyó.

MISIÓN CUMPLIDA

Si bien podríamos pensar que con lo anterior se cumple el objetivo, la red de apoyo no se detiene, ya que queda mucho por hacer. Dentro de todas las prestaciones que se han gestionado, los hermanos Pino ingresaron al sistema comunal de salud, y se les diagnosticó hipertensión, por lo que están en tratamiento.

Además queda la implementación de la vivienda, con una serie de ayudas que recibieron y que ahora tendrán un lugar para ser dispuestas, como ropa, alimentos y enseres, lo que sin duda les cambiará la vida.

“Para nosotros es como misión cumplida con la ayuda que comenzamos, de verlos como estaban así, y que ahora que tengan su casa, es un alivio. Igual los vamos a estar constantemente viendo, porque están en tratamiento, hay que darles los remedios, llevarlos a control, y venir a ver si comen o no comen, ya que todavía dependen”, dijo Yasna Morales, quien junto a su sobrina no se ha separado de ellos en todas estas semanas.

De hecho, Blanca, que es menos expresiva que Juan, abraza a sus jóvenes vecinas cada vez que puede, para demostrar su amor y gratitud, por todo lo conseguido. En tanto su hermano, absorto por todo lo que ve a su alrededor, expresó “muy lindo mi regalo, muy agradecido por todo, por ustedes, y por quienes vinieron a acompañarme”.

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